1,2,3… ¡CÁLLATE, SHARON! (y 3º Parte)

Reflexión (continua)

Una tercera y última reflexión sobre Sharon, dado que en las anteriores no he hecho mención a su relación con Jessica, que va más allá del hecho de que sean alumnas de la misma universidad o coincidan en las reuniones de la Comunidad católica. Al principio sus encuentros son puntuales y poco relevantes, debido en gran medido al hecho de que las dos asisten a las distintas celebraciones que hay en la universidad, así como a algunos sucesos, dado que, a pesar de que Jessica intenta mantenerse ajena a asuntos que no le competen, tiene a Yuly para que le informe con pelos y señales, además de que sus caminos se crucen y ello convierta a Jessica en testigo involuntaria del proceso de conversión de Sharon, propiciado en parte por el trato que las dos mantienen con David.

El verdadero encuentro y momento en que las dos empiezan a tomar consciencia de que han de caminar juntas se produce en el quinto y último año de universidad para Jessica, propiciado más por el acercamiento de Jessica a la gente de la comunidad que por el hecho de que Luz y Jessica sean vecinas. Ese acercamiento de Jessica a la Comunidad, como vía de escape a sus propios problemas y al interés de la gente porque se implique y no se excuse con el trabajo para mantener las distancias, porque se le han terminado las excusas desde que se ve obligada a renunciar a su trabajo y estabilidad en Dewick. El encuentro con Sharon se produce en el momento en que Jessica empieza a tomar conciencia de la historia que hay detrás de las dos hermanas y que éstas no son ajenas a la suya, en parte porque Jessica necesita que se impliquen porque se siente un tanto desamparada frente a los nuevos retos que se le presentan. 

Casi sin buscarlo se encuentra con que Sharon se convierte en su compañera de piso, que ésta se ampara en su amistad y en que Luz vive en la misma casa para que Jessica le permita que se instale en su piso y ocupe el dormitorio que Yuly ha dejado libre y que con ello que no sea Jessica quien asuma todos los gastos. Gracias a esto Jessica se convierte casi en la tercera hermana, con la particularidad de que cuentan con ella para casi todo y ha de ser la propia Jessica quien determine las pautas de su implicación en la vida y asuntos de sus nuevas amigas y amistades.

Durante el semestre de primavera las hermanas vuelven a ser las salvadoras de Jessica, una vez que ésta se queda sin trabajo y obligada a renunciar al piso. Sharon encuentra en ella a una compañera de estudio, que además sse convierte en su mejor confidente, porque las atenciones que no recibe por parte de su hermana las obtiene de Jessica quien se muestra bastante más comprensiva con su manía de hablar hasta por los codos. Jessica se convierte en su apoyo para los estudios y con ello le da una excusa para que se refuerce esa amistad entre las dos. Sharon toma una mayor conciencia de la problemática de Jessica a la par que ésta se convierte en testigo indirecto de la historia de las hermanas.

Durante las vacaciones de Acción de Gracias, Thanksgiving’s Day, convencen a Jessica para que les acompañe a Steubenville y durante las vacaciones de primavera se la llevan a Miami, a la playa. Amparadas en esa amistad consiguen que Jessica supere sus barreras mentales y salga de Medford, porque la consideran una más de la pandilla. Para Sharon supone tener a alguien con quien hablar, ante la evidencia de Luz tiene intención de irse por su cuenta, cuando no es Jack quien se presenta de improviso y provoca que Sharon se siente un tanto marginada y víctima del malicioso sentido del humor de éste. Sobre todo se pone de manifiesto el sentido de su amistad y compromiso entre las tres.

Sharon acude al rescate de Jessica cuando escucha por la radio la noticia de los atentados en los trenes de Madrid y sobre todo quiere contar con ella para que acuda a la Marathon de Boston de ese año, donde tiene ocasión de tantearle sobre sus intenciones y sentimientos hacia Pete, pero se encuentra con que se reafirma en su falta de interés hacia éste y de algún modo ello da ocasión a que Sharon se muestre menos cohibida al sentirse entre amigas.

También es Sharon quien convence a su padre para que la traiga de regreso a Medford, una vez que ha terminado el curso para que sean testigos de la fiesta de graduación de Jessica. En cierto modo con el aliciente de que Luz estará presente porque el propio Jack se preocupa en pasar a recogerla. Con esta celebración, también festejan su amistad y tienen la oportunidad de lamentarse porque no saben si volverán a verse debido a que Jessica tiene previsto ese viaje a España y la distancia se convertirá en un obstáculo, salvo que se mantengan en contacto.

  • 1,2,3 ¡Cállate, Sharon! – Le ruega todo el mundo

– Ya me callo.- Responde

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