En el principio era la palabra

Llevo tiempo sin hacer mención ni alusión a mi primera novela, como si la tuviera abandonada en el cajón, como si ya no hubiera nada que contar al respecto. La verdad es que queda mucho por contar, por publicar, ya sea en la web, en un PDF o sobre el papel, aunque eso de gastar impresora, además de un elevado coste en papel y tiempo, siempre tiene el inconveniente de que después no hay posibilidad de corregir. Para las correcciones en la web y el PDF basta con modificar el documento de Word. Sin embargo, esta alusión a la novela no es por el trabajo o el coste que ello me suponga en cualquier aspecto o sentido. No pretendo construir mi historia empezando por el tejado, sino que me vuelvo a los cimientos, a la evidencia de que la novela como tal tiene su fundamento y no se trata de una historia sin más.

En esta ocasión quiero fijarme en el personaje de Ana, con todos sus matices, porque como tal es alguien que tiene dos interpretaciones dentro de toda esta historia y que ha evolucionado desde los primeros borradores de la novela hasta la relevancia que tiene cuando parece que ésta ya está terminada y tan solo quedan por corregir pequeños errores argumentales, derivados de las modificaciones que a lo largo de estos años se han ido produciendo.

Ya en este blog he comentado el trasfondo histórico y personal del personaje de Ana, quien de algún modo se ha basado en mis vivencias personales, sin que la novela pretenda ser una autobiografía, porque casi todo es inventado. El personaje de Ana se ha formado y está basado en aquellas chicas a las que de manera indirecta se alude en los primeros capítulos, sin que se refiera a ninguna en concreto, pero para forjar la personalidad de este personaje me he basado en todas ellas. Difícil resulta que concrete cuánto hay de realidad y cuánto de invención en cada pasaje o anécdota de las que cuento.

Como tal, en sí misma, Ana, como personaje de la novela, ha forjado su propia realidad y tiene su propia historia, de ahí que la novela no se entendería sin estas dos versiones, la del chico con sus encantos y la de la chica con sus conflictos personales. Han sido estos conflictos los que han provocado y derivado que Ana necesite un pasado, que se explique de algún modo cuáles son sus orígenes y lo que le motiva para actuar de la manera en que lo hace.

Al comienzo de la novela, en las primeras líneas del primer capítulo, ya se la presenta como una chica que se encuentra en un periodo de madurez y crecimiento personal. No queda muy claro, si ya ha terminado sus estudios universitarios, pero se intuye que está próxima a iniciar su vida laboral en la empresa familiar, aparte que busca esa reafirmación en la relación con su novio y su identidad dentro del mundo. Se plantea ante ella un futuro prometedor que tan solo le puede dar alegrías, aunque se intuye de fondo que se siente algo limitada por sus problemas de salud, pero a la par llena de vitalidad. Ha estado en el campamento de verano y con ese mismo entusiasmo acude a ese encuentro en Toledo, en busca de esa reafirmación, para dar un paso adelante en su vida. Todo parece perfecto e ideal.

¿Qué rompe esa fantasía? Lo fácil sería pensar que su encuentro o reencuentro conmigo, con mi personaje, porque es lo que de algún modo da inicio a toda la novela, de lo que surge el conflicto y provoca lo que en literatura he entendido como el viaje del héroe. Sin embargo, en ese primer día todo se desarrolla con normalidad, tal y como Ana lo ha previsto. Su novio y ella forman la pareja perfecta, aparte que se siente bien acogida y recibida por parte de todos, se le ofrece la oportunidad y posibilidad de regresar, de mantener el contacto siempre que quiera. Se ha reafirmado en sus nuevas amistades y le ha dado un mejor sentido a su vida.

Algo tiene que suceder para que la novela tenga un argumento, para que haya un conflicto. ¿Su encuentro conmigo? En realidad son las circunstancias de Ana las que cambian. De manera clara y directa se alude a la ruptura con su novio, a esa falta de entendimiento entre los dos como consecuencia de las limitaciones de Ana a cuenta de su enfermedad. En el fondo es más una pequeña crisis personal, una frustración, que en su vida se producen cambios inesperados, nuevas responsabilidades laborales que condicionan su agenda, aparte de cuestiones familiares como las diferencias con su hermana y el distanciamiento con ésta, con quien ha sido uno de sus mejores apoyos hasta entonces porque la hermana también necesita tener vida propia y romper ataduras.

La situación y vida de Ana se convierte en algo tortuoso y sin una salida fácil, de tal manera que poco a poco va rompiendo con todo lo que hasta entonces le ofrecía seguridad, aunque como la chica fuerte y segura que es, se muestra capaz de recuperar esa vitalidad, sin perder la fe, a pesar de que su vida se tambalee y penda de un hilo bastante fino.

Es en ese momento de su vida y de la novela cuando surge el verdadero conflicto, cuando la vida de Ana y la de mi personaje se cruzan sin que ninguno de los dos sea consciente de ello. Los dos andan perdidos y en busca de alguien que les comprenda, que les ofrezca una salida a sus crisis personales. Dicho encuentro se produce en esa red social, de manera anónima. Lo que a los dos les da la oportunidad de expresarse sin ataduras, pasando por alto aquellas facetas de su vida de las que no se sienten demasiado satisfechos. Se crea entre los dos una complicidad basada en una falsa sinceridad. Como los dos buscan lo mismo resulta inevitable que se entiendan.

Frente a esa idílica realidad que Ana ha encontrado en la red, se encuentra con la verdad, con el reencuentro con los amigos, donde se siente necesitada de encontrar su lugar, pero limitada por sus propias circunstancias. Lo que de manera inevitable le lleva a fijarse en aquel que se encuentra en una situación similar a la suya, alguien a quien observar para justificarse a sí misma ante los demás y sentirse integrada en el grupo porque su actitud es más sociable y abierta.

Aquí es cuando surge el verdadero conflicto, cuando Ana se da cuenta que esa relación con mi personaje supone una dificultad en su vida, en particular desde el momento en que su curiosidad se ve correspondida por ese interés personal que poca valoraciones positivas recibe y que como queda constancia en la novela, en sí mismo es motivo de conflicto. Ante lo cual Ana adopta la postura que para ella resulta más lógica, por una parte, defensa de su persona, pero por otro lado, adopta una postura conciliadora, que si ella misma se ha marcado como objetivo salir del bache personal en el que se encuentra, lo lógico es contagiar ese optimismo en los demás, para los desahogos ya tiene a su amigo secreto. De manera que al final, la conclusión es que los dos personajes se ven abocados a llegar a un punto de acuerdo, que les lleva a crear nuevos conflictos y situaciones.  

19. noviembre 2014

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