El amigo invisible

El amigo invisible o amigo secreto, es un juego muy popular en el que participan varias personas que se hacen regalos entre sí sin que se sepa quién ha sido. Alternativamente, los amigos secretos pueden enviar cartas anónimas a sus correspondientes amigos, utilizando seudónimos. En estas cartas expresan lo que sienten y piensan acerca de su compañero de juego y a la vez comentan siempre algo de ellos mismos con el fin de dar pistas sobre su identidad.

Silencio en tus labios 1. Ana. (Página 6) (Leer)

No se lo comentamos, pero debido a un fallo de los organizadores, me había correspondido ser su amiga invisible, cuestión que se subsanó en cuanto lo dijimos, pero el caso es que me quedé con la sensación de que se debió haber apuntado al campamento y borrado en el último momento.

Reflexión

De toda la novela tal vez ese sea un detalle que un principio no tiene demasiado importancia, que no es más que una manera de justificar el interés que Ana empieza a sentir por mi personaje, por Manuel, lo que le hace diferente a los demás, no estuvo en el campamento. Detalle que, como tal, no tendría mayor importancia ni relevancia si no fuera por el juego del amigo invisible. Podría haberme buscado cualquier otra razón, como el hecho de que Manuel tiene una relación un tanto peculiar con los amigos, que por su manera de ser ya suscitaba el interés y la inquietud de Ana, porque si a las demás les resulta un tanto impertinente, cabía pensar que ella también se viera afectada, en especial una vez que la relación con su novio dejaba de ser un impedimento. Sin embargo, el interés de Ana se pone de manifiesto con ese juego.

Como tal en mi vida real han sido muchas las ocasiones en que he participado de este juego, por lo cual tengo alguna que otra anécdota que contar al respecto y que me hubiera podido servir para desarrollar algún pasaje de la novela, pero en aquel campamento del año 2000 yo no estuve, es cierto que no estuve y por cuestiones que ahora no vienen al caso ni tan siquiera me plantee acudir. Ante lo cual puede decirse que la novela parte de un hecho real al que le he dado un toque novelesco.

Por mi experiencia en este juego, cuando he participado en algún campamento, la verdad es no considero que haya sido un buen amigo invisible, más bien, como en mi vida personal, un tanto frío, viendo que los demás tenían muchos detalles y yo me quedaba un tanto parado, bloqueado. Por lo que, en cierto modo, con ese planteamiento de acogimiento y fraternidad, creo que se ha de entender la mentalidad de Ana al respecto. La no asistencia de Manuel al campamento le provoca una pequeña frustración, porque se le da la oportunidad de conocer a alguien, de ser un poco desprendida con un amigo y se encuentra con que éste no está, que todo el mundo ha contado con él, pero no se encuentra por ninguna parte. En el ambiente en que centro el juego, éste sirve como excusa para conocerse, para fomentar la complicidad y cuidar unos de otros. Es una manera de que todo el mundo se sienta integrado en el grupo, de saber que hay alguien que por lo menos reza por nosotros. Pero claro, Manuel no estuvo.

Por otro lado, también debo admitir que quizá esta novela, “Silencio en tus labios”, ha tenido muchos comienzos, ha sido algo que me modificado en muchas ocasiones porque no me terminaba de convencer la manera ni la razón para la que justificar que Ana se interesase por alguien como yo. Pero reconozco que, en cierto modo, este comienzo me empezó a convencer desde el momento en que el personaje de Ana cobró relevancia como narrador, que, como ya he explicado en otros post, al principio era un personaje principal sin identidad, sin nombre, sin una implicación directa en el desarrollo de la novela. En sus inicios tan solo era un chica que sufría las torpezas de Manuel, pero poco a poco ganó en importancia hasta el punto de que ahora mismo me convence más la idea de que es la verdadera protagonista.   

Los amigos secretos pueden enviar cartas anónimas

A lo largo de toda la novela, la comunicación entre Ana y Manuel, se convierte en un intercambio de cartas, en un tener detalles del uno con el otro de una manera un tanto anónima y hasta cierto punto altruista.

Quizás al principio, y de manera un poco más clara, se pone de manifiesto con la cuestión de sus amigos secretos del chat, con quien se permiten compartir confidencias y frustraciones. En particular, por parte de Ana, es una manera de desahogo frente a los conflictos que le surgen con Manuel, de igual modo que éste en cierto modo empieza a entender mejor la personalidad de Ana,  los conflictos a los que ésta se enfrenta, cuando su amiga del chat le cuenta la pesadilla que ésta viviendo a causa de un chico un tanto particular.

Después, tras la ruptura del matrimonio, a pesar de que Ana se marcha con idea de no volver la vista atrás porque se siente morir y no quiere causar más daño, vuelve a recurrir a ese intercambio de mensajes interrumpido durante la etapa del noviazgo y el matrimonio, a lo que Manuel ya no le responde porque siente le debe fidelidad a su esposa y no a una desconocida. De algún modo, y así se llega a insinuar en la novela, es la propia novela como el uno le hace saber al otro cómo se siente y se explica su separación.

Ana, sobre todo, se encuentra con la libertad de preocuparse y cuidar de Manuel sin que éste parezca darse cuenta de ello, atribuyendo esos detalles más a la familia, que de algún modo intenta compensar el vacío y la ausencia de Ana. Al igual que sucede con el juego del amigo invisible, Ana recurre a la complicidad de colaboración de aquellos con quienes tiene mayor confianza para guardar su secreto y su paradero mientras se preocupa por hacer que la vida de Manuel sea un poco más agradable, ante todo porque éste se ha quedado con la niña que tienen en común y Ana se siente incapaz de renunciar a esa maternidad.

¿Y Manuel qué hace?

En principio parece que nada, que vive encerrado en sus problemas y no quiere aceptar la realidad, que se niega a aceptar el hecho de que la relación entre ellos dos se ha terminado y de algún modo sigue con su vida como si nada hubiera cambiado, con la expectativa de que Ana volverá, porque intuye que ésta no se ha ido lejos.

Es cierto que se siente bastante bloqueado, incapaz de tomar iniciativas, sobre todo ante el hecho de que Ana le ha pedido que no la busque. Sin embargo, hace algo que tal vez resulta extraño y difícil de justificar, renuncia a parte de su sueldo y cada mes hace un ingreso en una cuenta del banco, un dinero que espera Ana sepa aprovechar, aunque no tiene muy claro que ésta le saque algún provecho. A causa de ese detalle de generosidad, de ese sacrificio, pasa alguna que otra penuria, quizá pasando por alto que debido a las circunstancias de uno y otro tal vez sería Ana quien esté en mejores condiciones y más obligada a pasarle esa pensión para la manutención de la niña.   

Conclusión

Por eso como conclusión del juego del amigo invisible, éste antes o después se termina descubriendo: Reencuentro

Ana: [Sin moverse de donde está] ¡Sorpresa! Soy yo

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