Cuando el sol se vaya a dormir

Será la hora sexta, nona, será la hora del día,
sea la hora que sea, tú, no te marches todavía,
te llamaremos por tu nombre, no te preocupes,
esa duda, por ese asunto, por ti, ya no se discute.

Acudiremos al cielo, si con la tierra no te basta,
demuéstranos que estás hecho de otra pasta,
otra vez nos encontraremos tus ojos despiertos,
que estiras los brazos y no el corazón abierto.

Será la hora sexta, nona, será la hora del día,
será que hay que ser de los buenos para verlo,
será que ya se ha pasado una tarde, una mañana,
sea la hora que sea, tú, no te marches todavía.

Tú, despacio, no tengas prisa, queda mucha vida,
tras la luna de la noche te ha de perseguir el sol,
y al atardecer, cuando el sol se vaya a dormir,
la luna te hará compañía, si sabe que sigues aquí.

Julio 2011