El Mapa Social y el Incidente con Gabe

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Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Wednesday, September 11, 1995 – 07:05 AM

El Mapa Social y el Incidente con Gabe

Jessica Marie Bond

07:05 AM: El «concierto» de Gabe en Fulton Street

A las 7:05 AM, estoy en la esquina de Fulton Street con Fulton Spring Rd, disfrutando del fresco aire matutino y esperando el school bus que me llevará a la escuela. El sonido de las hojas moviéndose suavemente con el viento y los pájaros cantando añaden un toque de tranquilidad a la escena, mientras observo a otros niños que también esperan con sus mochilas en la espalda, listos para enfrentar un nuevo día de aprendizaje.

Ana insiste en que ya no soy una niña, que entre los trece y los catorce años hay un abismo. Estoy intentando hacerle caso y dejar atrás esa «apariencia no definida». He cerrado la puerta a los trapicheos del barrio para conseguir ropa de chico; ahora quiero mis propias cosas, conseguidas por los cauces normales. Pero hay algo que no cambia: mi miedo a los espejos. Evito mi reflejo porque, cuando me miro, veo a mi madre, y ese recordatorio duele más que cualquier burla en los pasillos.

Por eso he construido mi propia armadura:

  • Mi escudo de pelo: Lo llevo largo, por debajo de los hombros. Si dejo que un par de mechones caigan por delante, me siento protegida. No es que quiera ocultar mi cara porque sea fea, es que el pelo es la cortina que decido cuándo cerrar.
  • Las gomas en la muñeca: Siempre llevo una o dos. Son mi seguro de vida por si el pelo me molesta, aunque hoy, con el cielo tan gris, prefiero llevarlo suelto y cubrirme.
  • Adiós a la ropa de chico: Estoy buscando mi identidad, pero sin ser el centro de atención. Quiero que sepan que existo, pero que no me miren demasiado.

El cielo está tan encapotado que parece que se nos va a caer encima. He traído el chubasquero porque no pienso participar en ningún «concurso de camisetas mojadas» improvisado; sé perfectamente cómo piensan los chicos.

El bus se retrasa y Gabe, cómo no, ha decidido que soy su entretenimiento matutino. Se ha puesto a cantar esa cancioncita estúpida delante de todos. No falla. Empieza a tararear con ese tono burlón: 

«Jess Bond, Jess Bond, you are Jessica Bond. You can give it to me when I need to come along. Jess Bond, Jess Bond, you’re Jessica Bond…»

Su intención es humillarme, buscar que me comporte como una chica llorona o histérica delante de todos. Por dentro, me siento como cuando era pequeña y corría hacia el St. Clare para huir de los que querían hacerme daño por ser la única chica —la más débil— en la pandilla del parque. Ojalá hubiera buses separados para chicos y chicas. Me limito a darle la espalda y fingir indiferencia mientras espero que el bus llegue de una vez. Gabe y los demás se creen muy importantes por estar en 9th Grade, pero en Medford High solo somos los pequeños a los que nadie tiene en cuenta.

El mapa de esta cárcel de cemento

Medford High no parece un instituto; parece una prisión industrial. Pasillos de bloques de cemento, luces fluorescentes que parpadean y filas interminables de casilleros de metal que retumban cuando se cierran. Sin internet ni distracciones, lo único que queda es la jerarquía social, que es tan rígida como el suelo de linóleo que pisamos.

Percepción de los chicos de 9th Grade Realidad en EL mhs según mi mapa
Se creen líderes maduros e inmunes a todo por estar en 9th Grade.Somos los «pequeños» de la escuela; en la cadena alimenticia no somos nadie.
Piensan que burlarse de mí les hace ganar puntos de estatus.Solo demuestran que les «falta un tornillo» y que no tienen cerebro propio.
Actúan como si fueran los dueños de este edificio de cemento.Son solo piezas perdidas en una estructura que nos trata como números.

Mr. Bacon y el optimismo de Yuly

A veces los profesores son los únicos cuerdos aquí. Mr. Bacon no me da miedo; me ha causado buena impresión porque parece alguien sensato, a diferencia de los idiotas de los chicos. El problema es el trabajo de Spanish. Yuly, con su optimismo que a veces roza lo delirante, cree que si le echamos suficiente «rebeldía» y motivación al trabajo, Mr. Bacon se quedará tan asombrado que nos aprobará el curso entero y no tendremos que volver a abrir el libro. Yo no soy tan ingenua. Sé que lo más probable es que nos den un aviso para que seamos más coherentes.

Por suerte, hoy el calendario de seis días me da un respiro. Como es el «Día 5», no tenemos Spanish, sino tutoría. Es como una tregua en medio de la guerra, un día para respirar antes de volver a enfrentarme a los verbos y a las burlas.

Final de trayecto: Invisibilidad por elección

El bus escolar está apareciendo al final de la calle y las primeras gotas de lluvia ya manchan el asfalto. Me ajusto los mechones de pelo para que me cubran bien. No quiero ser invisible porque me avergüence de ser yo, sino porque en este lugar, el silencio es mi única arma. Quiero que sepan que estoy aquí, pero no pienso dejar que me toquen con sus palabras.

Esperando el autobús// Nano Banana

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© Año 2021. Está bajo licencia CC BY-NC 4.0 

Diseño y creación de Manuel Pellicer Sotomayor

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