Quédate conmigo

En la anterior entrada, en la parte del capitulo que había subido, dejaba a los dos protagonistas de la novela en un impasse en sus vidas debido a una llamada telefónica, su conversación se veía interrumpida de manera inesperada…. ¿De manera inesperada? Esa duda, como lo dicho en esa entrada anterior referente a esta escena y a lo que los personajes de la novela se refiere, se deja a la consideración de cada cual. Ana se ha permitido hablar con toda franqueza ante un Manuel torpe por sus iniciativas y acobardado por escuchar lo que ésta piensa de él…..

Versión de Manuel 1(12*)

“las cagadas de los perros o las cáscaras de plátano eran más dignas que yo, porque resbalar conmigo, más que un accidente, era una tragedia”

Sin embargo, cuando Manuel siente que ya se puede marchar, que su soledad y aislamiento es lo único que se merece después de verse noqueado por quien le hubiera gustado ensalzara sus virtudes y se lanzase a sus brazos como una loca enamorada, ésta le pide que se quede, que sus amigas no van a pasar a recogerla y no sabe muy bien cómo llegar hasta el local donde están se han reunido para cenar.

Ella, la misma que dos segundos antes de recibir esa llamada parecía capaz de merendarse a medio mundo y a todo el que se le pusiera por delante; ella que ha restregado el orgullo y la dignidad de Manuel por los charcos y fangos más denigrantes de la autoestima, todo ello sin perder la sonrisa. Ella, que sin dar un solo golpe a su contrincante, con tan solo una mirada, le ha vencido por KO ¡y pobre de aquel que se atreva a dudar de su juego limpio! Ella, de pronto, se muestra ante esa piltrafa, ante ese despojo humano, como la chica más desampara y perdida del mundo. Ella que hubiera podido esperar un poco más de consideración por parte de sus amigas, que ha izado la frialdad de su corazón sobre el punto más alto del campamento enemigo, sin que se le despeinara un solo pelo de la cabeza, precisamente ella, le pide a Manuel que se quede, que la acompañe, porque no hay nadie más indefenso ni desamparado, más abandonado e medio de una ciudad que no es la suya, que se le ha quedado demasiado grande. “Manuel, quédate conmigo”

Y Manuel, cuyo orgullo se encuentra en las profundidades más profundas de no se sabe muy bien dónde; ese mismo al que acaba de dar calabazas, a quien le ha dicho a la cara cuatro verdades para que se olvide de ella y de sus intenciones románticas; a quien ella prefiere ver de lejos o al menos que se mantenga a a suficiente distancia como para que sus pies no pisen las mismas huellas, se convierte en su tabla salvavidas en mitad de la inmensidad del océano y sin un rastro de embarcaciones a varios cientos de millones de millas naticas a su alrededor. Las amigas la han abandonado a su suerte y el único que puede salvarla es aquel que se ha convertido en su peor enemigo, en su mayor pesadilla, en la pesadilla de los últimos meses, a quien acaba dar tal patada en el trasero que si aún sigue allí es por la fuerza de la gravedad. Pero vamos, que no es más que una sombra, un espíritu inmaterial y sin conciencia. Las migajas de lo que hubiera querido ser y no fue.

Las amigas

Las amigas están esperando a Ana, si no han venido a buscarla es porque están cerca y en principio a Ana no le debería ser tan complicado llegar hasta allí. Las amigas, esas mismas en las que ella hubiera confiado su visa, con quien ha compartido confidencias y sus tormentos para hablarles de Manuel, aquellas que deberían haber acudido a salvarla en cuanto esta hubiera tenido la menos ocasión de decirles que se había quedado solas con él, que se ha aprovechado de que se encontraban en plena calle, para que ésta no pudiera espantarle sin más. Justo esas amigas, aquellas por las que ella hubiera hecho lo que fuera con tal de evitarles que pasaran por una situación similar, las que le advirtieron que se esperase lo inesperado y pudiera tierra por medio en cuanto intuyera que éste lo podría intentar ¿De verdad se lo advirtieron?

De manera que sin que Manuel sepa muy bien cómo se ha visto involucrado en esa tesitura, cuando siente que ya tiene pie y medio en la puerta de su casa y el corazón tan frío que helaría el volcán más ardiente, se encuentra con que, aquella que le ha robado la vida, espera que se convierta en su rescatador; que todo eso que ha dicho sobre él se quede en papel mojado, ya que, a falta de superhéroes que la ayuden a llegar junto a sus amigas, pone toda su confianza en él.

Una inesperada y oportuna llamada de teléfono, unas chicas que han abandonado a su amiga en medio de la ciudad, un novio al que se rumorea ha venido a ver, pero que no aparece por ninguna parte; un no querer nada conmigo, pero nos van a ver juntos y van a empezar a levantarse rumores de lo que no es…. es todo tan absurdo….. ¿Es todo tan absurdo?

Versión de Ana 1 (12*2)

Creo que mi respuesta y reacción le dejó tan cohibido que ya no encontró motivos para no acompañarme, porque entendió que lo hubiera perdido todo y deseaba una buena relación de amistad y fraternidad conmigo, como la tenía con todo el mundo o se le suponía.

Quédate conmigo……..

Ana. Silencio en tus labios 1 (12*2)

Manuel. Silencio en tus labios 1 (12*2)

¿Cómo he de llamarte?

¿Cómo te llamas, si has llegado,
si has entrado en mi corazón?
¿Cómo hace tu presencia despedirme,
si mi historia ya se terminó?
Dime qué nombre he de darte
con qué palabra he de nombrarte,
si todavía no sé decirte adiós
No sé si vienes a quedarte,
pero tu recuerdo riega el amor
y entre lágrimas de añoranza
de la semilla surge esta flor.

Poema de 1995

Con toda franqueza….

(Publicado parte del capítulo 12 de la novela “Silencio en sus labios)

Reflexión

Con toda franqueza ésta es una de esas secuencias de la novela, que se han escrito solas, en que mi labor como escritor se limitó casi dejar que fluyeran las palabras de manera que es una de las más significativas de la novela, pero sobre todo una que yo no termino de entender del todo ni aún después de haber escrito las dos versiones y a pesar del tiempo, de los años transcurridos, de las ocasiones en que me he permitido releerlo con calma, porque no está tan claro que sea lo que en una primera lectura se interpreta, pero tampoco da pie a pensar lo contrario, de modo que es una secuencia a la que se vuelve a aludir en capítulos posteriores y dichas reflexiones al respecto son el reflejo de mi propia contrariedad como escritor, aparte de lo que se pueda intuir de la contrariedad de mi yo como personaje.

Lo cierto es que sin proponérmelo con el paso del años me he dado cuenta de que en estos párrafos queda reflejada toda mi personalidad, se hace un resumen de toda mi vida y sin embargo, si cabe eso es lo menos relevante de este momento de la novela, de toda la historia, dado que hasta cierto punto mi intención al escribirlo fue precisamente eso, resaltar el contraste entre los personajes principales de la novela, la vitalidad de Ana, su vida social y el hecho de que Manuel se muestre como alguien un tanto retraído. es como todo eso que me hubiera querido decir a mí mismo, pero hasta ese momento no me atreví a poner tanta franqueza.

La cuestión es que desde siempre me ha causado un cierto reparo, inquietud, ansiedad quedarme a solas con una chica, aunque más que presumir de mis miedos, prefiero pensar que en ese aspecto debería destacar mi valentía. En este caso, en esta novela, ese arranque de no se sabe qué, acaba por convertir a mi personaje en algo así como un saco de boxeo, aunque por suerte para éste el desenlace llega a ser más prometedor de lo que en principio pudiera parecer y los golpes bajos más que descalificar al contrincante, más que dejarme para el arrastre en sentido literal, se puede decir que pretenden limpiar y acabar con toda la porquería. Que a los sapos se les besa para que se conviertan en príncipes azules, pero mi personaje no recibe esa magia con tanta pasión ni romanticismo. Más bien le rompe en mil pedazos para después recomponerle a su gusto.

El misterio, la duda que genera este momento es si ese encuentro, si el hecho de que ambos se queden solos, es algo casual o premeditado, porque el capítulo acaba con que Ana regresa a su casa un tanto contrariada, porque nadie tiene muy claros los verdaderos motivos por los que acude a Toledo, aparte de acudir a esas reuniones con los amigos y en ese caso en concreto se deduce que por hacer las paces con Manuel, por limpiar su conciencia después de haberle mandado aquella desafortunada carta por impulso, por culparle por algo en lo que quizá éste tenga toda la responsabilidad, pero sobre lo que ella ha reaccionado sin mucha reflexión, que de algún modo empieza a entender que sus vidas están ligadas y es absurdo que intente ligarlo, aunque se da cuenta que debido a la falta de comunicación entre ellos Manuel se le está yendo de las manos.

Manuel. Silencio en tus labios 1 (12*)

Ana. Silencio en tus labios 1 (12*)

De modo que regresa a Toledo, y no queda muy claro si lo hace con intención de tantearle o con la frialdad de seguir con su vida. Un detalle de este capítulo, de lo que no he suido al la web porque son bastantes páginas, dado que el día está lleno de momentos y sutilezas, es que corre el rumor de que Ana ya tiene novio y ha venido a Toledo para reunirse con él. detalle tan significativo como misterioso, porque el afortunado en cuestión ni aparece por ninguna parte. lo cual admito que en su momento me pareció una treta literaria para dar a entender que Ana marcaba distancias con Manuel, que al igual que éste se tomaba la relación entre ambos con mayor frialdad. sin embargo, sin duda alguna éste es el capítulo donde Ana muestra y deja que aflore toda su personalidad, toda su sutileza, y como he dicho al principio, mi yo como escritor se siente igual de perdido como mi yo como personaje, de modo que “los golpes bajos” me llegan sin saber muy bien por dónde y por suerte tiene un final más feliz del que se da a entender en lo que he subido.

En este secuencia cobran mucha importancia las amigas de Ana en particular y los amigos de ambos en general, como cómplices, aunque también parece que no son tan buenos, si son capaces de abandonarla en mitad de la calle. también tiene importancia el teléfono como artimaña para marcas distancias para dar a entender que se pueden marchar, que Ana se siente segura y no hace falta que nadie se preocupe por ella, pronto pasarán a recogerla y se mantiene en contacto. da la sensación que es más peligrosa ella que cualquiera que se le acerque sea con las intenciones que sea. ¡Pobre del que lo intente porque no saldrá vivo!

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Yo, que le tengo mucho cariño a mi pescuezo, por si acaso, me voy retirando discretamente. Aprovecharé que Ana se ha apartado un poco del grupo porque tiene que hablar por teléfono. Haré como los demás y dejaré que sea mi personaje, Manuel quien se las dé de valiente en esta ocasión. Será un rato corto porque ya anochece y se supone que a Ana la recogerán sus amiga de un momento a otro. A mi esta vez no me han invitado a que salga con ellos…

Ojos de luz

Tus ojos de luz y mis ojos de mar,
en la noche se fueron a encontrar.
Tus ojos de luz, toda esa claridad,
que cada día ansía el amor,
esas flores que salen en primavera,
ese arrollo que hace brotar la tierra,
para acabar en los brazos del mar.
Tus ojos de luz, estrella en el cielo,
con la dulzura de un caramelo
y la belleza de no saber llorar,
eterna y sincera por su felicidad.
Tus ojos de luz en el fondo del mar,
un misterio que quieres guardar,
pero los encontré yo para amar
y brillaron para mi corazón,
tus ojos de luz en la noche del mar

Poema de 1993

No importa

Tú, que estás siempre junto a mí,
tú, que recuerdas todo lo que yo viví,
tú eres ese sueño que se tiene de día,
un sueño que de noche se puede vivir,
como dormir despierto sin sueños,
y soñar que se vive la vida de pie.
Por ti ya nada tiene sentido,
por ti la vida es volver a empezar,
recordar todo cuanto se ha vivido,
cómo la ola que no sale del mar,
empezar por el final de las cosas
cuando ya nada puede terminar.
Tú eres todo y a la vez la nada,
tú quien quieres ser nunca serás
porque eres lo que quieren lo demás,
la noche cuando aún es de día,
el alba cuando el día acaba ya,
aunque ni tú sabes lo que eres,
porque ya a nadie le va a importar.

Poema de 1993

Quisiera un poeta

Quisiera conocer a un poeta
a uno que escriba con palabras
lo que le sabe contar la vida.
Que tenga en sus manos heridas,
el amor de un sueño imposible,
los sueños de una niña dormida.
Porque quisiera yo ser poeta
y que cada verso tenga rima,
pero mis versos son como las flores,
no dicen nada, tan solo miran,
Pares e impares, todos iguales,
unos que acaban con mi vida
y otros que echan pronto a volar
Por eso quisiera ver un poeta
que pueda hacer mi verso rimar
para que detrás de cada verso,
como la ola, se forme el mar.

Poema de 1993

Caricias de lapicero

Yo quisiera saber si me puedes explicar
lo que siento por ti, oigo palabras,
oigo ruidos y lamentos, pero no tus sentimientos,
porque todo puede expresarse por ti,
pero tú no lo entiendes, prefieres no oír.

Tus labios callan guardando secretos para mí,
mientras el mundo es quien lo espera,
porque yo ya no sé ni cómo insistir.

Mis cartas llegan y no las contestas,
mis gritos, los ruidos, pero no te llegan,
como el sentir caricias de mi manó,
que siempre tienen algo que escribir,
pero nunca sé lo que van a decir.

Están ahí aguardando con este lapicero,
esperando recibir un añorado: "te quiero".

Poemas de 1994

Mi hora

Todavía no ha llegado mi hora,
pero quisiera adelantar el tiempo
y tener ya presente ese momento,
dejar que la gente conozca mi historia,
hacer presente a todos mi libertad,
poner mi ilusión a oídos de mi novia,
aunque todo eso está por llegar.
Quizás mi hora sea morir en silencio,
que mi historia se quede conmigo,
que no se conozca cuanto escribo.
quizás siga siempre atado al mundo,
encerrado, callado, siempre mudo,
arrastrando cadenas tras un muro.
Quizás mis manos no cojan a nadie
mi paseo sea tranquilo por la calle.
Todavía no ha llegado mi hora
nadie conoce el final de mi historia.

Poema de 1994

Todos los problemas

Desde siempre me han enseñado que todos los problemas tiene solución o no son problemas. El problema en sí mismo está en encontrar esa solución, en tener los suficientes conocimientos y entendimiento como para solventar esa situación, lo cual no siempre es fácil la primera vez, hay que practicar, asumir la posibilidad de equivocarse, de cometer errores, sobre todo hay que tener paciencia y no dejarse llevar por la desesperación del momento y la frustración por el reiterado y repetitivo fracaso, que por muchas vueltas que le demos aquello que intentamos no termina de cuadrar como a nosotros nos gustaría. Todo se complica en exceso, dado que en toda ecuación de la vida, siempre hay que encontrar el valor de X.

Al final uno se acaba rindiendo, porque el problema es que hay un problema en resolverlo, una dificultad intrínseca, que requiere de un conocimiento previo, de una experiencia que se ha de adquirir, ya sea a través del estudio o del paso del tiempo. Por eso para aquellos que ya han andado una y mil veces por ese camino de incertidumbres, se han dejado guiar y enseñar por sus maestros, encontrar la respuesta a tal o cual problema es cuestión de un instante (X+3=6; X=3) Aunque, si se trata de educar, de transmitir esos conocimientos, siempre se puede ir por el camino largo, como el en cuento de “Caperucita Roja”, donde el objetivo es llegar a casa de la abuelita. Por suerte, en este caso, “el lobo” tal vez sea más como el cazador que va abriendo camino en mitad de esta maraña de dudas sin sentido.

Lo más fácil sería que la solución estuviera delante de nuestra narices, pero hemos de ser capaces de darnos cuenta, de atrevernos a pulsar ese botón, acceder a ese enlace que no sabemos dónde nos puede llevar. Aunque el hecho de pulsar ese botón en ocasiones implique hacer trampa, aprovecharse del esfuerzo y del trabajo de los demás, de aquellos que llegados a éste punto del problema se han atrevido a resolverlo por sí mismos, sin ayuda. Cuando se trata de enseñar a otros, por lógica cualquier problema que se plantee ya sabemos de antemano que tiene una solución. De lo contrario no se plantearía como aprendizaje.

Si se me permite la trampa, tan solo os diré dónde está ese enlace a la solución…. aunque hay problemas que no se resuelven con tan solo pulsar un botón y, en ocasiones, se recomienda analizar el problema, o al menos hacer un “copy / paste” de la solución y trasladarla al problema para comprobar el resultado.

Frase de la película El Contador (2016)

Y tal vez, solo tal vez, él no entienda cómo decírnoslo. O… Aún no hemos aprendido a escucharlo.

Adam, 2009

El amor puede ser arriesgado, desconcertante y estar lleno de los peligros provocados por errores de comunicación. Y eso, aunque uno no sea ADAM, cuya vida es exactamente así. Hugh Dancy protagoniza esta comedia romántica rebosante de sentimiento, dando vida a Adam, un guapo aunque enigmático joven que ha vivido toda su vida a cubierto de cualquier contingencia, hasta que conoce a su nueva vecina, Beth (Rose Byrne), una bella y cosmopolita joven que lo saca a rastras al mundo exterior, con resultados divertidos, conmovedores y totalmente inesperados. La inverosímil y enigmática relación revela hasta qué punto pueden dos personas pertenecientes a realidades distintas ponerse a prueba en busca de una relación extraordinaria. (FILMAFFINITY)

Si yo empecé a escribir “Silencio en tus labios” allá por finales de siglo XX, sin saber en realidad cuáles son mis limitaciones, mi investigación sobre el tema me ha llevado a toparme con esta película en estos últimos años y de algún modo sentirme identificado con el protagonista, aunque como se suele decir al respecto, esto no es más que una película y cuando yo me siento a escribir no pretendo más que plasmar mi habilidades literarias en una novela, para lo cual recurro a mi realidad, en ocasiones adaptando de manera intencionada los acontecimientos y el modo de actuar de tal o cual personaje.

El caso es que encontré un cierto paralelismo en el trasfondo tanto de la película como de la novela, lo cual me lleva a considerar que ésta es una de mis películas favoritas y el hecho de hacer mención a ello es por la relación que entiendo tiene con lo publicado en los últimos días, dado que estoy haciendo mención a la novela, a los comienzos de la historia de amor entre Ana y Manuel, cuando llega el momento de replantearse si esos que los personajes sienten tiene algún sentido o no hace más que generar conflictos y malentendidos entre ellos y con sus amigos.

En el capítulo 9, Ana llega a un punto de desesperación, de necesitar que el tema quede en el olvido, porque no le hace ninguna gracia que se aluda a ello y si antes esas insinuaciones procedían d e la actitud de Manuel, en esta ocasión ello viene provocado por las bromas y los comentarios de sus amigos, por pretender buscarle un novio y considerar a Manuel como un posible candidato, aunque éste no se cuente entre sus preferencias ni preferentes. Las peculiaridades y rarezas de éste no son ningún secreto, lo que le convierte en una presencia que no le deja indiferente.

En el capítulo 10 se muestran las consecuencias de esas desesperación, de esa actitud un tanto contrariada, hasta temerosa de la reacción de Manuel ante su carta porque entiende que quizá se ha excedido un poco en su reacción y éste le pida alguna explicación o la haga responsable de su poco relación con los amigos que tienen en común, que sea un peso que recaiga sobre su conciencia y del cual se quiere descargar lo antes posible.

En el capítulo 11 busca esa reconciliación discreta, como algo que quede entre ellos dos y teniendo por cómplices y testigos tan solo a sus amigas, aunque, en realidad, su impresiones que Manuel ya ha pasado página y lo que ésta pueda decir o hacer, ya le es indiferente, como si fuera cierto eso de que el tiempo cura las heridas. Sin embargo, ella en su foro interno no se siente capaz de dejarlo estar, no quiere que la considere como una más, porque prefiere que ambos lo superen con el mejor ánimo, no ser como otra piedra en su camino.

Es decir, que lo quiera o no reconocer, se supone que lleva un mes pensando en Manuel, primero con el impulso de olvidarle, de no permitir que la presencia de éste ni sus insinuaciones románticas le condicionen, pero, de algún modo, el hecho de que no se le quita de la cabeza, que al principio de la novela, paso de ser casi un completo desconocido a una distracción en sus momentos de meditación, de convertirse en la peor de sus pesadillas a considerar que quizá no ha sido lo bastante juiciosa y se ha dejado llevar por las apreciaciones y consideraciones de los demás porque en realidad ella se merece algo mejor. De hecho, dada su situación, casi sería mejor que no complicase tanto la vida con problemas que le son ajenos, pero es que se trata de Manuel, en realidad al hecho de que ella se siente revivir cada vez que acude a Toledo, por lo cual pocas opciones le quedan o confiar en que antes o después todo se quede en el olvido como una anécdota de la que reírse pasados los años; quedarse en la tranquilidad de su ambiente, donde nadie la incomoda; o lanzarse a una locura de futuro incierto y que, si aquello no acaba en nada, al menos no sea por que ella no haya puesto de su parte.

Se lo pregunto al viento……

¿Y qué pasa con Manuel? Ante el desarrollo de los acontecimientos parece mantenerse impasible, como un sufridor silencio, acobardado, que se deja llevar de acá para allá y encuentra refugio en sus silencios. Se muestra vencido y derrotado, quizá confiado en que algún día cambie su suerte y el viento sea quien corresponda a esos infructuosos acercamientos e intentos de conquista, de manera que en vez de buscar esa cercanía con los amigos, parece que él mismo se pone obstáculo en su camino, sin caer en la cuenta de que a vida es algo más que buscar en balde ese amor más platónico que real, que cuanto más se obsesione con esa idea menos tendrá en común con sus amigos, porque éstos progresan allí donde él se encuentra frente a un muro de piedra, ellos llevan una vida normalizada, plena en lo social.

Lo único es que termina el capítulo 11 con la sensación de que algo ha sucedido, pero no sabe muy bien cómo justificarlo, ya que en todo lo referente a Ana parece que tan solo surgen conflictos y malentendidos, que todo empezó así. Ana tan solo había demostrado interés por conocerle y de manera equivocada había deducido otras intenciones, aparte que era una chica nueva e el grupo, procedente de otra ciudad y con ganas de integrarse por ella misma, lo que derivó en que atrajese su atención, la suya y la de todos. Ana ya le ha dejado las cosas claras, si las acepta, por su parte no hay ninguna recriminación, todo queda en el olvido, de lo contrario será Manuel quien se busque sus problemas.

¿Capítulo 12?

Aquí se enlaza con el dilema de la protagonista de la película, con la suerte para Ana de que quien la atormenta no vive en su mismo edificios, pero aunque sea desde la distancia y con la idea de ese próximo reencuentro, de que se acosten las distancias y Manuel sea algo más que un amigo, tiene mucho que pensar. sin que como tal se vaya a lanzar a sus brazos en cuanto se vean.

Ana tiene mucho que pensar, consciente de que Manuel tal vez vaya a necesitan un poco de apoyo por su parte que la relación entre ambos no estará exenta de problemas de comunicación.

De momento tan solo se lo está pensando, ya le ha dejado claro que entre ellos no cabe este tipo de relación. Además hasta ahora tan solo se han tratado con una cierta distancia acortada por esas cartas escritas por impulso, con más cabeza que corazón.

Es momento de pensar, de poner el corazón, hasta cierto punto de tensar un poco más la situación, porque tal vez ella se esté planteando lanzarse a la piscina, pero antes ha de estar segura de que ésta tiene agua para no darse el batacazo padre, dado que cada vez sus visitas a Toledo suscitan mayor curiosidad, consciente de que sus amigas están encantadas de pasar un fin de semana juntas y que ella es el enlace entre las dos ciudades para no recurrir al teléfono. Es más, como ella ya ha pasado por una ruptura sentimental, de la que no se ha terminado de recuperar del todo porque esas escapadas a Toledo son una manera de evadirse de lo cotidiano, la idea de toparse dos veces con el mismo problema tampoco es algo que le termine de convencer. En Toledo se siente revivir, pero le asusta la idea de vivir una pesadilla que ella no se ha buscado. Manuel parece que ya la ha olvidado y puede que ahora sea otra la musa de sus poemas de amor.

¿Y tú qué le aconsejarías a Ana?

Hasta que hablen entre ellos quizá prefieras que haya “Silencio en tus labios”