Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Crónica de un lunes: El despertar de Jessica hacia Medford High
Saturday, September 11, 1995, MHS (06:20 AM)
El primer pensamiento: 06:20 AM en el dormitorio

El estruendo del despertador a las 06:20 es, como siempre, una intrusión violenta. Hoy me he levantado incluso antes de que sonara; un desvelo inoportuno me ha sacado de las sábanas, aunque haya dormido bien. Me he acercado a la ventana esperando que el movimiento de la calle me inyectara algo de energía, pero la vista desde aquí arriba es frustrante. Mi habitación está encajonada sobre el garaje, lo que me da una independencia maravillosa frente al control constante de Ana, pero limita mi horizonte a un rincón gris.
“Por suerte o por desgracia ocupo una de las habitaciones más tranquilas y Early Ave no tiene tanto tráfico como Fulton St.”
Vivir sobre el garaje significa que el ruido que yo haga no molesta a nadie, pero también que el frío se cuela por las rendijas. Es, sin duda, la estancia más gélida de la casa. Mi ritual de supervivencia de 1995 no ha cambiado: antes de quitarme la camiseta de dormir, pego el pijama al radiador para que el calor me convenza de que salir al mundo exterior no es una idea tan terrible.
La rutina contra el reloj de Ana
Ana está convencida de que vivo al límite. Según ella, apuro tanto el tiempo que cualquier día de estos apareceré en Medford High en pijama y con la cara pegajosa. Se equivoca. Tengo mi cronómetro interno perfectamente calibrado: cuarenta minutos exactos para vestirme, asearme, desayunar y volar hacia la parada. Lo que ella llama «imprudencia», yo lo llamo eficiencia adolescente.
Para evitar sus charlas monumentales —de esas que no se olvidan y que terminan con ella adelantándome el despertador media hora por puro castigo—, sigo un protocolo rígido que dejo listo la noche anterior:
- Ducha nocturna: Un sacrificio necesario para no perder diez minutos vitales bajo el agua por la mañana.
- Mochila blindada: Todo el material revisado para no tener que pensar mientras aún estoy medio dormida.
- Ropa seleccionada: Nada de dudar frente al armario; la uniformidad de mi rutina es mi escudo.
Si cumplo esto, el ascenso de 0.1 millas por Fulton St. es un trámite. Es mi particular «prueba olímpica» cuesta arriba, esquivando obstáculos. No me interesa saber mi récord de velocidad, pero sí recuerdo bien las veces que me ha tocado hacer el camino inverso, cuesta abajo y a la carrera, en misiones de sigilo para regresar a casa tras haberme escapado sin que nadie notara mi ausencia. Lo único que me mantiene hoy de buen humor es el pensamiento de que mañana martes no hay clase. Ese festivo es mi salvavidas.
3. El peso del lunes: Horario y responsabilidades
El lunes 11 de septiembre se despliega ante mí con toda su pesadez académica. Este es el calvario que me espera hoy:
| Periodo/Hora | Asignatura |
| 1 | Algebra I |
| 2 | English |
| 3 | World History I |
| Lunch A | Almuerzo |
| 4 | Spanish |
| 5 | Physical Education / Health |
| 6 | Science |
El conflicto con la asignatura de «Spanish» y el proyecto con Yuly
El gran drama del día se llama «Spanish». No volveré a ver a Mr. Bacon hasta el jueves, pero hoy tengo que aprovechar el almuerzo con Yuly para terminar un trabajo que huele a desastre. La logística es un asco: vivimos lejísimos y, como yo no tengo ni pizca de iniciativa social, Yuly ha decidido redactar ella misma el texto porque no se fía de que yo le ponga interés.
Mr. Bacon nos vende la moto de que el español es vital porque lo habla «al menos el 3% de los ciudadanos de Massachusetts», pero nuestra tesis es mucho más cínica (y sincera). Vamos a argumentar que la asignatura es tan absurdamente difícil que deberían borrarla del mapa escolar y dejársela solo a los doctores en Filología. Según la lógica de Yuly —que yo voy a firmar por puro pragmatismo—, los hispanos ni siquiera se entienden entre ellos y siempre acaban usando el inglés para aclararse. Es un argumento tan arriesgado que lo más probable es que nos lleve directas a un suspenso de los gordos, pero son nuestras motivaciones reales y Mr. Bacon pidió sinceridad. Me esforzaré lo mínimo para que Ana no me crucifique, buscando ese equilibrio entre su exigencia y mi desgana.
Encuentro en la parada: Fulton Street & Fulton Spring Rd (07:05 AM)
He llegado a la parada antes que el bus, pero después de Gabe. Gabe es un caso perdido. Fuimos juntos a St. Francis School, pero parece que dejar el colegio le ha servido de excusa para volverse un estúpido que se burla de todo el mundo. Sospecho que su agresividad es solo una capa para que nadie le recuerde su pasado o para fingir que ya no le importa, como si tuviera que avergonzarse de dónde viene.
Yo, al menos, he madurado. Ya no soy la cría que se saltaba Spanish por sistema o que se escondía en los rincones para no ir a la capilla por aburrimiento. Bajo el ala de Ana, ahora respeto los tiempos de oración y me preparo para la Confirmación los martes por la tarde. Ya no estaré con mis compañeras de St. Clare, excepto con aquellas que viven en casas de acogida por el barrio, que son las únicas que parecen haber escapado un poco del estigma de la institución.
El sol empieza a brillar con una fuerza que me parece una burla pesada. Es el sol que me recuerda que las escapadas a Carson Beach se han terminado por este año y que, mientras él brilla ahí fuera, yo voy a estar encerrada en un aula de Medford High.
Conclusión: El bus hacia Medford High
El autobús asoma por la esquina. Me espera un lunes de «Spanish», de burlas de Gabe y de discusiones lingüísticas absurdas con Yuly mientras masticamos el almuerzo. Pero bueno, soy pragmática. Sobreviviré a las 0.1 millas de Fulton St. y a las clases de Mr. Bacon, impulsada por el pensamiento glorioso de que mañana es martes y la alarma no se atreverá a sonar. Si el trabajo de Yuly fracasa, al menos habré sido honesta; a veces, un «suspenso de los gordos» es el precio de no querer fingir que me importa lo que no me importa.

Origen
- Saturday, September 11, 1995 página 1
- NotebookLM
