Un Trayecto de Compromiso

4–5 minutos

To read

Thursday, September 14, 1995 – 02:25 PM

Un Trayecto de Compromiso: Reflexiones sobre el camino a St. Clare’s

Don Aidan MacWindsor (padre de Yuly)

Sobre lo ocurrido el jueves 14 de septiembre

Como hombre que valora el orden y la puntualidad, no me gusta que las rutinas se vean alteradas sin una razón de peso. Sin embargo, este pasado jueves me vi en la obligación de intervenir. Yuly insistió con esa tenacidad que ha heredado de su madre en que no podíamos dejar a su amiga, Jessica Marie, a su suerte en Medford High. Al parecer, la joven perdió el autobús escolar por quedarse hablando con el profesor de español, Mr. Bacon —o «Paco Panceta», como lo llaman ellas en esa lengua que Carmen ha convertido en el idioma oficial de mi propia casa—.

Accedí a llevarla, pero lo hice como un favor excepcional. No es mi estilo entrometerme en los transportes de instituciones ajenas, pero la situación de desamparo de la muchacha y la insistencia de Yuly no me dejaron otra opción lógica.

La lógica detrás de la parada en Valley Street

Fui muy claro con Yuly sobre el punto de destino. No llegamos hasta la puerta de Fulton St. por una cuestión de pragmatismo puro y duro, y aquí detallo mis razones:

  • Eficiencia en la ruta: Nuestro regreso a West Roxbury ya es bastante largo. Desviarnos hasta la entrada misma del internado St. Clare’s habría complicado innecesariamente nuestra llegada a casa. Dejarla en Valley St., justo al otro lado de la I-93, fue el equilibrio perfecto entre ayudarla y respetar nuestro propio horario.
  • Ventaja estratégica: En realidad, le hicimos un favor doble. Al dejarla allí, le ahorramos la primera milla del recorrido a pie. Además, el autobús escolar hace un recorrido lleno de paradas y rodeos; bajándose en Valley St., Jessica pudo llegar casi al mismo tiempo que el transporte oficial, simplemente caminando a paso ligero.
  • Orientación y el túnel: No la dejé en un lugar desconocido. Valley St. está al lado del hospital de St. Clare, el lugar donde la encontraron de bebé y donde la llevan cuando enferma. Es su zona. Además, ella sabe perfectamente que el túnel para cruzar bajo la I-93 es su referencia principal. Si sabe cruzar ese túnel, sabe llegar a casa.

El peso de la responsabilidad y ese 3.0

Le he dicho a Yuly que Jessica debe empezar a medir mejor sus tiempos. Entretenerse en el aseo o con los profesores tiene consecuencias, y no siempre habrá alguien para cubrir sus descuidos.

Esto no es solo una cuestión de puntualidad. Sé, por lo que Carmen me cuenta de sus charlas con la tutora, que esa muchacha se está jugando mucho. Ese promedio de 3.0 (el GPA) que le exigen no es una simple nota académica; es su talismán de supervivencia. Si no lo alcanza, Ana tendrá que enviarla a otro sitio, como si fuera un paquete de correo urgente hacia Matignon High o algún otro centro. Para Jessica, mantener esa nota es la única forma de que su «Daddy» sepa dónde encontrarla. Si quiere quedarse allí, debe ser disciplinada. La sobreprotección de Yuly no la ayudará a madurar ni a entender que en St. Clare’s las reglas de Ana son estrictas.

Protocolo legal y límites institucionales

Hay otro factor que Yuly debe entender: la seguridad y la legalidad. El internado St. Clare’s es el tutor legal de Jessica. Como padre, entiendo que entregar a una menor de edad en la puerta de una institución, fuera del transporte oficial y en un coche particular, es buscarse problemas.

No quiero malentendidos con las tutoras. Si Jessica llega en nuestro coche hasta la entrada, podría parecer una visita no autorizada o un fallo en el protocolo de seguridad del centro. Además, la propia Jessica ya se siente lo suficientemente «vigilada» y «controlada» como para que nosotros añadamos más presión llegando de forma tan evidente. Entrar por su propio pie desde el túnel le permite mantener su autonomía y evitar explicaciones innecesarias ante la dirección.

Una nota para mi hija: La amistad y sus fronteras

Hija, entiendo que tu instinto sea proteger a Jessica. Sé que la ves pequeña, vulnerable, y que esa «talla pequeña» te despierta un deseo de ayudarla. Quizás es porque tú misma sabes lo que es sentirse un poco fuera de lugar —todavía recuerdo aquel asunto del «Spanish Omelet» en el colegio y cómo te afectó—.

Tu madre y yo estamos orgullosos de tu buen corazón, y ya sabes que tu madre siempre tiene un lugar en la mesa para tus amigos, pero la ayuda debe tener un límite. No podemos permitir que las necesidades de otros dicten la logística de nuestra familia. Apoyar a una amiga no significa cargar con sus responsabilidades. Jessica necesita construir sus propios cimientos, como los cerditos de la historia que le cuenta Ana, y tú debes aprender a ser su amiga sin convertirte en su muleta. En esta casa somos responsables y generosos, pero nuestras normas y nuestra tranquilidad son la prioridad.

Padre de Yuly

Origen


Descubre más desde Tras el último verso

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Derechos de autor // Política de privacidad

Diseño y creación de Manuel Pellicer Sotomayor

Descubre más desde Tras el último verso

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo