Voy a pasármelo bien

5–7 minutos

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Por Jessica Marie Bond // AI

«Voy a pasármelo bien» (de Hombres G, publicada en 1989) es una canción que parece ligera y festiva, pero, como ocurre con muchas canciones de pop aparentemente despreocupadas, refleja una forma muy concreta de entender la juventud, el ocio y la masculinidad de finales de los años ochenta. Puede leerse en varios niveles.

HOMBRES G – Voy A Pasarmelo Bien (Video clip)

Letra

Hoy me he levantado dando un salto mortal
Echado un par de huevos a mi sarten
Dando volteretas he llegado al baño
Me he duchado y he despilfarrado el gel
Porque hoy, algo me dice
Que voy a pasármelo bien
Sé que tengo algunos enemigos
Pero esta noche no podrán contar conmigo
Porque voy a convertirme en hombre lobo
Me he jurado a mí mismo que no dormiré solo
Porque hoy, de hoy no pasa
Y voy a pasármelo bien
Voy a cogerme un pedo de los que hacen afición
Me iré arrastrando a casa con la sonrisa puesta
Mañana yo sí puedo dormiré la siesta
Pero esta noche no, esta noche no
Esta noche, algo me dice
Que voy a pasármelo bien
Bueno, vamos a ver
Que encontramos en esta agendilla de teléfonos
Nunca se sabe
Marta, Maria del Mar, Ana
¿Elena estará? No sé
Pero voy a pasármelo bien
Hoy me he levantado dando un salto mortal
Me he quitado el pijama sin usar las manos
Dando volteretas he llegado al baño
Le he dado buenos das a mis padres y hermanos
Porque hoy, hoy no sé por qué
Pero voy a pasármelo bien
Voy a pasármelo bien
Voy a pasármelo
Muy bien
Muy bien
Muy bien
Voy a pasármelo bien
Muy bien
Muy bien
Muy bien
Y voy a pasar, voy a pasármelo bien
Eh, eh
Muy bien
Voy a pasármelo bien
Eh, eh
Eh, eh
Muy bien
Y voy a pasármelo bien
Eh, eh
Muy bien
Muy bien

Compositores: David Summers Rodriguez

El despertar como renacimiento

La canción comienza con una exageración deliberada:

«Hoy me he levantado dando un salto mortal»

No es un despertar normal. El protagonista experimenta una especie de transformación. Todo lo hace de forma acrobática: cocinar, ducharse, quitarse el pijama. Es un recurso humorístico que transmite una idea sencilla: hoy no es un día cualquiera.

La repetición de las volteretas convierte la rutina en espectáculo. Lo cotidiano deja de ser gris.

La voluntad precede a la realidad

El estribillo dice:

«Algo me dice que voy a pasármelo bien.»

Es interesante porque no afirma que ya lo esté pasando bien.

No dice:

«Me lo estoy pasando bien.»

Dice:

«Voy a pasármelo bien.»

Es una declaración de intenciones, casi una profecía autocumplida. El protagonista decide de antemano cuál será el tono del día.

En cierto modo, es una canción sobre la actitud.

El exceso como símbolo de libertad

Aparece uno de los versos más conocidos:

«Voy a cogerme un pedo de los que hacen afición.»

Aquí el alcohol funciona como símbolo cultural más que como tema principal.

Representa:

  • romper con las obligaciones;
  • olvidar problemas;
  • celebrar la noche;
  • sentirse invencible.

Hoy probablemente ese verso sería recibido con bastante más polémica, porque la sensibilidad social respecto al consumo de alcohol ha cambiado mucho desde 1989.

Los enemigos desaparecen por una noche

«Sé que tengo algunos enemigos, pero esta noche no podrán contar conmigo.»

No significa necesariamente enemigos reales.

Puede referirse a:

  • preocupaciones;
  • personas conflictivas;
  • obligaciones;
  • incluso a la propia tristeza.

Es una forma de decir:

«Hoy no voy a dejar que nada me amargue.»

La fantasía del hombre lobo

Uno de los versos más curiosos es:

«Voy a convertirme en hombre lobo.»

El hombre lobo simboliza:

  • desinhibición;
  • instinto;
  • pérdida temporal del control;
  • transformación nocturna.

Es una imagen muy típica del rock juvenil: durante la noche uno deja atrás las normas del día.

La conquista amorosa

Después llega:

«Me he jurado a mí mismo que no dormiré solo.»

Y más adelante revisa una agenda con nombres femeninos.

Aquí aparece un rasgo muy característico del pop español de los 80:

  • el ligue tratado con humor;
  • una visión bastante masculina de las relaciones;
  • la mujer como posible conquista de la noche.

Hoy estos versos podrían parecer algo desfasados o incluso reflejar una visión poco igualitaria, pero en su contexto eran parte de una estética desenfadada muy común.

El humor absurdo

Toda la canción está llena de pequeñas exageraciones:

  • echar huevos «con un par de huevos»;
  • gastar demasiado gel;
  • quitarse el pijama sin usar las manos;
  • llegar dando volteretas.

Nada pretende ser realista.

Es casi un dibujo animado musical.

Ese humor absurdo acerca la canción al espíritu gamberro de Hombres G.

La estructura musical

La letra es extremadamente repetitiva.

El mensaje podría resumirse en una sola frase:

Hoy he decidido disfrutar pase lo que pase.

Todo lo demás son pequeñas escenas que ilustran esa decisión.

La repetición constante de:

«Voy a pasármelo bien»

funciona como un mantra. Cuanto más se repite, más contagia ese estado de ánimo.

Una lectura psicológica

La canción puede interpretarse como un ejemplo de lo que en psicología se llama reencuadre cognitivo.

El protagonista no espera que ocurra algo extraordinario.

Primero cambia su disposición mental y luego sale a vivir la noche.

En ese sentido, el mensaje es sorprendentemente optimista:

La diversión no depende únicamente de las circunstancias, sino también de la actitud con la que uno afronta el día.

Una lectura crítica

También puede hacerse una lectura menos complaciente.

El modelo de felicidad que presenta está muy asociado a una determinada cultura juvenil:

  • beber hasta emborracharse;
  • salir de fiesta;
  • ligar;
  • no dormir;
  • despreocuparse de las consecuencias.

Hoy muchas personas identificarían esas conductas con una visión limitada del disfrute, mientras que otras las verían simplemente como una caricatura humorística de una noche de fiesta.

La propia exageración de la letra invita a pensar que Hombres G no pretendían escribir un manifiesto vital, sino una celebración divertida del descontrol temporal.

Conclusión

«Voy a pasármelo bien» funciona porque no intenta ser profunda, pero termina diciendo algo universal: hay días en los que uno decide que nada le va a estropear el ánimo. La canción convierte esa decisión en una sucesión de imágenes exageradas, humorísticas y muy propias del pop español de finales de los ochenta.

Su mayor acierto está en que la frase del estribillo no describe un estado de ánimo, sino una elección. No canta «soy feliz», sino «hoy voy a intentar serlo». Esa pequeña diferencia explica, en buena medida, por qué sigue siendo una canción tan contagiosa décadas después.

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