TRAS EL ÚLTIMO VERSO
me tienes a mí
Ruido en el silencio
Mi silencio ha de cerrar tus labios,
porque no sé cómo hablar contigo,
llevo tanto tiempo hablando solo,
que ya no tengo nada que decir,
ya no escucho a quien me habla,
porque nadie habla ya conmigo,
mi silencio es lo único que oigo,
lo que ahora siento y a nadie digo.
Mis palabras no van a tus oídos,
porque hablo de ti, pero no contigo,
te llamo y nunca acudirás a mí.
Es como un silencio tan doloroso,
que me hace daño incluso al salir,
porque yo hablo con las piedras,
con las flores que adornan mi jardín,
pero ni tus oídos son mis orejas,
ni mis palabras pueden ser para ti.
Mis versos decoran todos tus olvidos,
adornan tus manos un momento,
tú los lees como si fueran un cuento,
una historia a la que le falta final feliz,
porque llegas hasta el último verso
y ves que ya no tuve nada que escribir,
que tras el último verso no hay nada,
pero tras el último verso me tienes a mí.
Manuel Pellicer Sotomayor
1. Marco temático: la incomunicación y el vacío creativo
El poema «Ruido en el silencio» explora una de las paradojas más íntimas de la creación poética: la incomunicación dialógica entre el emisor (el poeta) y el receptor deseado (el ser amado).
A diferencia de la lirica tradicional donde el verso actúa como puente, aquí la palabra escrita nace de la solitud e incomunicación, convirtiéndose en un monólogo atronador («ruido») que resuena únicamente dentro de la soledad del autor.
El texto discurre a través de tres estaciones emocionales:
- La soledad sonora: La desconexión verbal y la pérdida del lenguaje interpersonal.
- El desplazamiento del discurso: La imposibilidad de ser escuchado por el ser amado y la apelación a elementos inanimados (piedras, flores).
- La trascendencia del acto creativo: La revelación final sobre la presencia del autor más allá del propio texto.
2. Análisis estructural por estrofas
Estrofa 1 · El aislamiento y la clausura verbal
La primera estrofa instala la premisa fundamental: el silencio del poeta no es ausencia de sonido, sino un estado ontológico que clausura el diálogo («Mi silencio ha de cerrar tus labios»).
La repetición de estructuras basadas en la incomprensión dialógica («hablando solo», «nadie habla ya conmigo») subraya un bucle introspectivo.
El «silencio» se convierte en la única materia audible («mi silencio es lo único que oigo»), transformando la soledad en una presencia física ruidosa.
Estrofa 2 · El desvío de la palabra e incomunicación
En la segunda estrofa se profundiza en la fractura del canal comunicativo:
- «hablo de ti, pero no contigo»: El poema distingue con precisión la diferencia entre el objeto del poema (la persona evocada) y el interlocutor real (alguien inalcanzable).
- «yo hablo con las piedras, con las flores…»: Se produce un desplazamiento bucólico-melancólico. Al no hallar recepción humana, la voz poética se proyecta sobre la naturaleza inanimada del jardín.
- «ni tus oídos son mis orejas / ni mis palabras pueden ser para ti»: Expresa una incompatibilidad de percepción y lenguaje entre ambos sujetos.
Estrofa 3 · La metapoética y el remate revelador
La tercera estrofa adquiere un carácter metapoético central. Los versos se perciben como un arte efímero o decorativo («decoran todos tus olvidos / adornan tus manos un momento»).
El ser amado consume el poema como una ficción desconectada de la realidad («como si fueran un cuento»).
Sin embargo, el poema se resuelve en una revelación contundente en los últimos cuatro versos:
porque llegas hasta el último versoy ves que ya no tuve nada que escribir,que tras el último verso no hay nada,pero tras el último verso me tienes a mí.
El poema concluye desnudando el propio artificio literario: la poesía escrita puede agotarse o quedar en nada, pero lo que permanece inmutable es la presencia humana que la sostiene.
3. Recursos estilísticos y métricos
- Paradoja e Inversión: El título «Ruido en el silencio» anticipa la contradicción sobre la que se construye el texto: la mente del poeta está repleta de ecos y palabras no dichas que abruman en medio de la soledad.
- Métrica libre y ritmo conversacional: El poema prescinde de una métrica rígida o rima consonante regular, optando por una cadencia natural e íntima basada en la anáfora y la repetición de términos clave (silencio, hablar, palabras, último verso).
- Paralelismos y antítesis:
- «hablo de ti, pero no contigo» (antítesis entre objeto y destinatario).
- «tras el último verso no hay nada / pero tras el último verso me tienes a mí» (oposición entre la nada de la palabra agotada y la plenitud de la presencia real).
4. Tabla de síntesis conceptual
| Dimensión | Elemento analizado | Significado profundo |
| Eje de tensión | Palabra vs. Silencio | La palabra no logra comunicar; el silencio se vuelve atronador. |
| Canal | El poema como «cuento» | La lectura superficial frente al dolor genuino de la creación. |
| Resolución | El encuentro tras el verso | La poesía no es el fin, sino el vehículo para ofrecer la propia existencia. |
Origen
- Generado con una skill- Gemini
- Ruido en el silencio

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