Diagnóstico: «La locura de Don Quijote»

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en pagina aparte)

Introducción

Si nos remontamos a la cultura popular de la ciudad, no nos podemos olvidar de estos dos lugares. Es momento de que hagamos una doble visita. El primera, porque ya estamos aquí y por seguir un orden cronológico, se encuentra en la plaza Amador de los Ríos n.º 2, y da nombre a la calle que baja hasta la catedral. El segundo se encuentra la calle Real, 12.

Si a alguno le parece que visitar dos edificios tan distantes en una misma visita, es una locura, entonces es que vamos en la dirección correcta, «amigo Sancho».

Tres cosas tiene Toledo que no las tiene Madrid:
La Catedral, Nuncio Nuevo y el Puente de San Martín

Hospital del Nuncio Viejo

El primer asilo creado en España para personas dementes –o inocentes- se fija en Valencia, en 1409, fundado por el mercedario Joan Gilabert. En Toledo similar iniciativa la obró Francisco Ortiz, canónigo de la Primada y nuncio de Sixto IV, en 1480, en unas casas que poseía junto a la plaza de los Postes. Desde 1507 aquel Hospital de la Visitación, conocido popularmente como del Nuncio, sería regido por el cabildo catedralicio en el mismo enclave. En 1778, siendo cardenal Francisco Antonio de Lorenzana, se acordó la mudanza a un lugar más despejado, en la calle Real, en unos solares de la familia Silva, sobre la muralla que domina la Vega Baja.

Se encuentra situado en la plaza Amador de los Ríos, 2

Amador de los Ríos 2 antes y después de la rehabilitación

Portada con dintel y capiteles de columnas toscanas. En su interior magnífico patio de forma rectangular. Perteneció el inmueble a Francisco Ortiz, canónigo de la catedral y nuncio del papa Sixto IV. Lo reformó y donó para fundar en él el Hospital de la Visitación o de Inocentes, más conocido en la ciudad como Hospital del Nuncio, prestando asistencia a los enfermos desde 1480, según se puede leer en el cartel que cuelga a la entrada como parte de la historia del lugar. 

Se convirtió en una referencia de la beneficencia de toda España, siendo incluso mencionado en un pasaje del Quijote de Avellaneda, donde se dice que Don Álvaro Tarfe traería al hidalgo a Toledo «con orden de que le curen con cuidado en la Casa del Nuncio, hospital consignado para los que enferman del juicio cual él».

Amador de los Ríos, 2

Sin embargo, el Hospital del Nuncio estaba en un lugar poco adecuado para cumplir su función, ubicado «en medio de la ciudad, hundido, sin ventilación (…) no puede tener la limpieza que se requiere», según se afirma en la Descripción Sucinta de Toledo en 1767-68.

De este modo llegamos a la otra figura clave de la historia de esta institución benéfica: el Cardenal Francisco de Lorenzana y Butrón. El Cardenal Ilustrado fue quien decidió trasladar el Hospital del Nuncio a su actual ubicación en la calle Real. (Fuente: Toledo Olvidado)

(…)Entraron por la puerta del Cambrón, como digo, y don Quijote iba por las calles mirando a todas partes cuándo y por dónde le saldrían a recebir el rey, infanta y grandes de la corte. Don Álvaro fingió a la entrada del lugar que se quería quedar a aguardar a Sancho, por poderse entrar libremente y sin el acompañamiento de muchachos que don Quijote llevaba, en la posada do había de aposentarse, como en efeto lo hizo, enviando dos o tres criados suyos en compañía del paje del Archipámpano y de don Quijote, con los cuales, y con una multitud increíble de niños que le seguían viéndole armado, llegó el triste, sin pensar, a las puertas de la Casa del Nuncio, y quedándose en ellas para su guarda los criados de don Álvaro, se entró solo con él y un mozo de mulas que le tuvo a Rocinante. El paje del Archipámpano, en apeándose, dijo a don Quijote:
-Vuesa merced, señor caballero, se esté aquí mientras subo arriba a dar cuenta a la señora infanta de su secreta y deseada venida.
Y subiéndose una escalera arriba, se quedó solo en medio del patio don Quijote; y, mirando a una parte y a otra, vio cuatro o seis aposentos con rejas de hierro, y dentro dellos muchos hombres, de los cuales unos tenían cadenas, otros grillos y otros esposas, y dellos cantaban unos, lloraban otros, reían muchos y predicaban no pocos, y estaba, en fin, allí cada loco con su tema.(…)

Debía tener buena fama el Hospital, pues el final de este libro habla de su aparente sanación, que le hizo pensar al propio Sancho -instalado en la Corte de Toledo- que Don Quijote estaba en condiciones de regresar a La Mancha:

(…) Pero barruntos hay y tradiciones de viejísimos manchegos de que sanó y salió de dicha Casa de Nuncio; y, pasando por la corte, vio a Sancho, el cual como estaba en prosperidad, le dio algunos dineros para que se volviese a su tierra, viéndole ya al parecer asentado (…) Pero, como tarde la locura se cura, dicen que, en saliendo de la corte, volvió a su tema, y que, comprando otro mejor caballo, se fue la vuelta de Castilla la Vieja, en la cual le sucedieron estupendas y jamás oídas aventuras, llevando por escudero a una moza de soldada que halló junto a Torre de Lodones, vestida de hombre (…)

Calle Real

Hospital Nuncio Nuevo

Antiguo hospital Nuncio Nuevo

El Hospital Nuncio Nuevo fue proyectado por Ignacio Haan entre 1789 y 1790, al iniciarse el reinado de Carlos IV. El edificio, cuyo nombre pasará igualmente al callejero toledano, representa una de las realizaciones más notables de la arquitectura hospitalaria del siglo xviii en Europa, y fue concebido como hospital especializado para atender enfermos mentales. El 12 de junio de 1789 se colocó la primera piedra y en 1793 fue finalizado, siendo trasladados los enfermos en 1794.

La obra fue costeada por el Cardenal por un importe de nueve millones de reales. Fue necesario comprar varias casas que se situaban en la zona siendo Durango el encargado de hallar el espacio necesario, y cuando lo encontró le fue comunicado a Lorenzana: «se habia dado aviso a Su Excelencia que el mejor que se ha hallado es el que va del Callejón del Justo a las Casas que llaman de Niño a la colacciòn de Santa Leocadia, en cuio distrito hai varias Casas, que para mayor ensanche se necesitan comprar para introducirlas en dicha Obra, y siendo una de ellas del Convento de Santo Domingo el Real”.
En total fueron once las casas y solares adquiridos, siendo el importe pagado a sus propietarios de 159.857 reales y doce maravedíes. Diez de estas casas se compraron para edificar allí el nuevo edificio y una para ensanchar la calle a la que mira la fachada principal.

Desde 1985, año en que el edificio fue rehabilitado, han tenido sede en él diversos servicios administrativos del Gobierno Regional, y actualmente acoge la sede de la Consejería de Economía y Hacienda.

En su bella portada figura una inscripción en latín que reza:

MENTIS. INTEGRAE SANITATI. PROCURANDAE. 
AEDES. CONSILIO. SAPIENTI. CONSTITUTAE./
ANN. DOM. MDLLXCIII

La traducción viene a decir:

CASA EDIFICADA CON SABIO CONSEJO PARA PROCURAR
LA SANIDAD COMPLETA DEL ENTENDIMIENTO. ç
AÑO DE 1793.

Descripción

La planta del edificio responde a una cruz, inscrita en un rectángulo, con capilla en el encuentro de sus dos ejes.

Tiene el hospital en su fachada sur o principal dos alturas, sobre un basamento ciego de piedra, que le permite paliar el desnivel de la calle. En la fachada oriental cuenta igualmente con dos plantas; mientras que en las dos caras restantes se incorpora otra planta por debajo de las anteriores. En los paramentos de las fachadas, que son de ladrillo visto, destaca con fuerza el granito utilizado en las embocaduras de los huecos, esquinales, cadenetas y resaltos. Especialmente notable resulta ser el eje de entrada al edificio, para el que Haan ideó un pórtico toscano; sobre su cornisa se alza un segundo orden, esta vez jónico, que se concibe como pórtico abalconado. Todo este cuerpo lleva en alto un ático escalonado, sobre el cual se mueven dos «putti» que sostienen el escudo del cardenal Lorenzana.

El pórtico de la entrada es de estilo toscano con cornisa sobre la que descansa un segundo orden de estilo jónico y coronando todo el conjunto con un ático escalonado. En el interior destaca la escalera principal y la capilla, de planta oval y abovedada. El edificio alberga cuatro patios iguales.

Réplica del escudo de Lorenzana en la actual Hacienda del Cardenal. Obra de Cecilio Béjar (1964). FOTO RAFAEL DEL CERRO

En noviembre de 1976 cesó su actividad, al trasladarse a unas nuevas instalaciones en Azucaica; en la actualidad es la sede de la Consejería de Economía de Castilla-La Mancha

Desde 1985 el edifico acoge la sede de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Del interior, lo más notable es el imponente desarrollo de la escalera principal, vinculada a la mencionada portada; ocupa todo el brazo sur, desde la crujía de fachada, y su recorrido permite, tanto acceder a la planta alta sobre el vestíbulo como llegar a la capilla de planta oval, en el centro del edificio. Además de su monumentalidad, sobre esquemas que entroncarían con las llamadas escaleras imperiales, Haan supo articular en este edificio una escalera funcional, que aglutina las zonas nobles del edificio: La crujía de la fachada principal y la capilla.

Esta capilla, de planta oval y abovedada, se sitúa en el encuentro de los cuatro brazos que forman la cruz. Un elegante orden apilastrado corintio, entre cuyos capiteles penden guirnaldas, así como unas leves cabezas de ángeles sobre los medios puntos que iluminan el interior, hacen de esta capilla-oratorio una pieza notable.

El edificio alberga cuatro patios iguales, que recuerdan el lenguaje elemental empleado por Sabatini en el Hospital General de Madrid.

pasillos

Curiosidad

En 1955 Gregorio Marañón acudió al Hospital del Nuncio en busca de los modelos que encajaran en el prototipo de místicos, ascetas y santos que tal vez hubiera podido tener El Greco:

Cuadro de Santo Tomas, El Greco

Web de referencia

El Hospital del Nuncio / TOLEDO OLVIDADO

ABC.es 19/01/2019 El Hospital del Nuncio Nuevo. Un edificio en el tiempo

Wikipedia Hospital_Nuncio_Nuevo

Cultura Castilla La Mancha. Hospital Nuncio Nuevo

Toledo Olvidado Hospital Nuncio Nuevo