Plaza y alrededores

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Introducción

Salimos de la calle de las Tornerías y llegamos a una plaza, donde se encuentran el Teatro de Rojas, el Mercado Municipal y los muros de la cabecera de la catedral. Llegamos a la plaza Mayor, pero a diferencia de lo que se suele entender por plaza mayor en los pueblos, aquí no se encuentra el Ayuntamiento ni la fachada principal de la catedral, sin que ello le quite importancia ni relevancia.

Plaza Mayor

Aunque no se parece en nada a las demás plazas mayores, en ella se ubicaron donde hoy esta el mercado las Carnicerías Mayores, también se la llamo la Plaza de la Verdura, en la actualidad también se ubica el Teatro de Rojas, que se cree que en el siglo XV fue un corral de comedias evolucionando y llegando hasta nuestros días.

La plaza más animada y conocida de Toledo es Zocodover, a los que muchos llaman «Plaza Mayor», sin embargo, no hay que confundirse, ya que la ciudad cuenta con una Plaza Mayor, pero…, es tan pequeña, tan desconocida, que pasa prácticamente desapercibida.
Es otro de esos rincones ocultos a la masificación turística, pero cargada de belleza. En la plaza se encuentra el Teatro Rojas y el Mercado municipal.
Una serie de terrazas, bares y restaurantes le aportan el ambiente necesario para hacer de esta plaza otro lugar con encanto.

plaza mayor
Plaza mayor
Plaza Mayor
Plaza Mayor
Fuente de la plaza
Fuente de la plaza
Plaza mayor
¿Grafitis en la pared?

Teatro de Rojas

Mercado de Abastos

Calle Sixto Ramón Parro

Seguimos bajando por la calle de la Triperia (hoy Sixto Ramón Parro) en la que nos encontramos la Posada de la Hermandad, sede por el siglo XIII al XIV de la Santa Hermandad, cuerpo que se dedicaba a proteger los caminos de asaltantes y malhechores, y que después fue sede de la inquisición, esta calle termina en plaza de los Cuatro Tiempos, y la del Cardenal Cisneros (anteriormente calle de la Puerta Llana), que bordea a la Catedral.

Calle Chapinerías

Calle Chapinería, conocida popularmente también como calle o cuesta de la Feria por las que se celebraron en agosto durante mucho tiempo en esta calle. Esta vía urbana constituía un cauce natural de aguas pluviales, «creando el problema de su evacuación al arquitecto de la Catedral Pedro Pérez y obligándole a darles salida bajo la misma a través de una alcantarilla aún existente que termina en la Bajada del Barco como cuenta Julio Porres en su obra Toledo y sus calles. Esta calle, de las más antiguas de Toledo, desemboca en la puerta del Reloj de la Catedral, considerada la más antigua del templo y que ha sido denominada de distintas maneras, como puerta de la Feria ya que daba a la calle dónde se realizaba la feria de la ciudad. Esta denominación ha hecho que esta calle también sea conocida de forma popular hasta la actualidad como cuesta de la Feria. Resaltar también que esta calle está dedicada a Vicente Blasco Ibáñez.

«Toledano, ¿quieres ser más bolo que la cuesta de la Mona?»

A través de la cuesta de la Mona, a parte de bordear el Teatro Rojas, accedemos desde la plaza Mayor hasta la calle de los Trastámara, donde se encuentra el Salón Rico y por la que se llega hasta la plaza de la Magdalena.

Cuesta de la Mona

Es una vía peatonal porque a mitad de la cuesta nos encontramos con escalones.

Cuesta de la Mona

Calle Coliseo

Es una de las calles toledanas que más han variado de nombre, pues incluso el actual tampoco es el asignado oficialmente en el Nomenclátor de 1864. Hoy incluye dos tramos distintos: el propiamente Coliseo, llamado calle del Mesón de la Fruta, del Mesón de Comedias, calle del teatro (nombre más modesto que el de sus rótulos) y hoy del Coliseo; y el final hacia Abdón de Paz, que se llamó en tiempos callejón de la Rectora y de los Estantales, nombre este último que también se aplicaba a veces a toda la calle actual. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo)

Calle Coliseo

Sigue la calle y, de frente, te encontrarás un pequeño callejón con una verja de hierro: el callejón del Infierno.

En la calle Coliseo existe un pequeño adarve sin salida, cuyo nombre da título a esta leyenda:

El callejón del Infierno “La misma noche de la boda de éste, y en uno de los callejones más oscuros de Toledo, muy próximo a la catedral la ‘Diablesa’ y don Felipe ajustan cuentas. La boda ha tenido un alto precio, la muerte de un joven, pero tan sólo interesa a la bruja las monedas de oro que le reportarán tan horrible conjuro. Presto al intercambio, y en el momento que las monedas tocan la mano de la ‘Diablesa’, ésta mira intensamente al joven, sonríe y fuertes llamas azulblancas y verdosas consumen repentinamente el cuerpo de la bruja levantando en el estrecho callejón un fuerte viento acompañado de miles de susurros que impulsan a don Felipe contra el suelo, permaneciendo éste arrebujado esperando tener pronta muerte. La ‘Diablesa’ desaparece y con ella el escándalo terrorífico que ha dejado un intenso olor a azufre en todo el callejón, volviendo la más horrible de las calmas… Don Felipe, creyéndose ya muerto observa su aterrada cara en el reflejo de un charco de la calle, se incorpora y huye raudo dejando atrás las monedas que rozaron la mano del mismísimo Satán. Desde entonces, y como recuerdo de tan peregrino suceso, dióse el nombre de ‘callejón del Infierno’ al lugar donde acaeció tragedia tan extraña”.

“Ayer murió la “Diablesa”
por el fuego consumida;
ayer murió la “Diablesa”,
la de los ojos de oliva;
la “Diablesa”, la “Diablesa”,
del demonio poseída.

Web de referencia