Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Saturday, September 11, 1995 – 12:23 AM
Crónica de una lección necesaria: La puntualidad no es opcional en mi clase

Por Mr. Ford.
El estándar de Medford High: Cinco minutos no son un descanso
Hoy, 11 de septiembre de 1995, he tenido que recordarles a golpes de silbato cómo funcionan las cosas en Medford High. El cambio de clase no es una invitación al recreo. Los cinco minutos que marca el reglamento entre el toque de campana y mi clase tienen un único fin: entrar al vestuario, quitarse la ropa de calle y presentarse en la pista con el uniforme deportivo puesto.
He visto al grupo de las chicas salir al patio con una parsimonia intolerable, como si estuvieran de paseo un domingo por la tarde. Se han contagiado una «tranquilidad» que no voy a consentir. Que les quede claro: esos cinco minutos son para cambiarse, no para la cháchara en los vestuarios. En mi clase, el trabajo empieza en el primer segundo, no cuando a ustedes les apetezca dejar de socializar.
Consecuencias de la pasividad: Por qué las vueltas a la pista son obligatorias
La lentitud y la falta de ganas se pagan con sudor en esta pista. Al haber malgastado el tiempo en el vestuario, el grupo femenino ha perdido el derecho a recibir las instrucciones técnicas del día. La pasividad tiene un precio, y aquí se paga corriendo. No permitiré que me roben tiempo de clase por su falta de brío.
Mi ecuación es simple: Si perdéis el tiempo, ganáis kilómetros:
- Cháchara en el vestuario: Resulta en la pérdida de la charla inicial y el tiempo de juego.
- Lentitud al salir a la pista: Se paga con esfuerzo físico obligatorio alrededor del perímetro.
- Falta de entusiasmo: Se corrige mediante carrera continua hasta que yo decida que han tenido suficiente.
El mensaje tras el balón de baloncesto
Mientras las chicas sudaban dando vueltas, los chicos estaban en la cancha disfrutando de un partido de baloncesto. Esto no es un premio para ellos, sino un ejemplo visual de seriedad. Ellos cumplieron con el cronómetro; ellas no.

He decidido que las chicas se queden como espectadoras de lo que podrían estar haciendo si hubieran sido diligentes. La humillación es parte de la pedagogía: he ordenado que «sean sus propios compañeros quienes les repitan la charla» al terminar, porque no voy a perder ni un minuto más con quienes no demuestran interés. Si quieren jugar, aprendan a respetar el reloj.
Caso de estudio: «Las dos que van de paseo» (Bond y MacWindsor)
El incidente con las señoritas Bond y MacWindsor debe servir de escarmiento para todos. No solo llegaron tarde, sino que pretendían cumplir el castigo charlando como si estuvieran en una cafetería. Las detecté «ejercitando el músculo equivocado» (la lengua) y tomé medidas inmediatas para separar esa distracción del resto del grupo.
En Medford High, la indisciplina se paga con recargos. Las separé, las obligué a correr en sentido contrario y les impuse un castigo adicional de diez vueltas extra por su falta de discreción y por el descaro de responder ante una orden directa.
| Falta cometida | Corrección inmediata | Sentencia |
| Charlar durante el ejercicio («Ejercitar la lengua») | Cambio de sentido de marcha y separación inmediata del grupo | La indisciplina anula el trabajo grupal. |
| Responder al profesor («Vale, ya cerramos el pico») | Vigilancia directa y aumento de la carga física | El descaro se castiga con sudor. |
| Ir de paseo por la pista | Orden directa de «moverse» bajo amenaza de sanción mayor | Diez vueltas adicionales tras el silbato final. |
El veredicto final: Mi clase se respeta o se suspende
No voy a permitir que nadie convierta mi asignatura en un recreo. La Educación Física en este instituto tiene el mismo peso que cualquier otra materia. La evaluación no es negociable e incluye la puntualidad férrea y el cumplimiento de las normas de orden, lo cual incluye la ducha obligatoria tras el esfuerzo. Si por llegar tarde a correr se quedan sin tiempo para ducharse, es su responsabilidad; no quiero olores ni falta de higiene en mi aula.
A quien le parezca que mis exigencias son excesivas o prefiera seguir con su actitud pasiva, le ofrezco la solución ahora mismo: «Decídmelo ahora, os suspendo y me quito un problema de encima». Aquí se viene a trabajar y a respetar la disciplina. El 11 de septiembre ha quedado marcada la línea: o se esfuerzan, o están fuera de mi pista.
Origen
- Saturday, September 11, 1995 página 4
- NotebookLM
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