El Peso de las Mentiras Necesarias

Etiqueta: Esperando a mi Daddy

Saturday, September 11, 1995 – 07:30 PM

El Peso de las Mentiras Necesarias: Mi Encuentro con Ana en el Comedor

Jessica Marie Bond

El Escenario de la Contrariedad

Son las 07:30 PM. Cruzo el umbral del comedor de St. Clare’s con una única prioridad: localizar a Ana y quitarme de encima el estúpido papel que quema en mi mano.

Siento una urgencia fastidiosa, una necesidad de cerrar este trámite cuanto antes para dejar de fingir. Lo que le traigo no es más que una «sarta de mentiras» que me he visto obligada a fabricar para justificar un «supuesto entusiasmo» por la asignatura de Spanish. No es que me sienta mal por ello; es simplemente el peaje que hay que pagar para que me dejen tranquila.

La Anatomía de una Lista de «Dos Minutos»

Le he dedicado a este encargo el tiempo mínimo indispensable: exactamente dos minutos. Mi lógica es puramente pragmática y se basa en los siguientes puntos:

  • Economía de esfuerzo: No pienso dedicar ni un segundo más de lo estrictamente necesario a Spanish. Ni a la materia, ni a sus justificaciones. Mi tiempo es para lo que yo decida, no para este juego académico.
  • Búsqueda del equilibrio estratégico: Mi objetivo es captar la atención de Ana lo justo para que no se convierta en un estorbo. Si le doy lo que quiere, ella no me agobiará con su empeño en que estudie y yo no entorpeceré su trabajo. Un pacto de no agresión.
  • Ausencia total de remordimientos: No necesito confesarme por haber escrito mentiras. No me estoy engañando a mí misma; sé perfectamente que lo que hay en ese papel es falso. El engaño es para los demás, no para mi propio consumo.
  • Control de daños y fachada: He escrito lo que supongo que Ana necesita ver. Si alguien decide airear esta lista, es mejor que vean a una alumna cooperativa y no a una «chica problemática» con conflictos personales. La invisibilidad es mi mejor defensa.

El Diálogo: Entre la Incomprensión y la Ironía

La interacción con Ana fue exactamente como esperaba: una mezcla de su optimismo pedagógico y mi absoluta falta de ganas de participar en el teatro.

Jessica: Ya he hecho la lista.

Ana: (Extrañada) ¿Ya? ¡Mucha prisa te has dado! Eso es que lo tenías muy claro o que no lo has pensado bastante.

Jessica: No le quiero dedicar mucho tiempo —le solté con total sinceridad.

Ana: Lo importante es que te has esforzado. Espero que, al menos, hayas intentado ser sincera y encontrado algo positivo.

Jessica: Ya sabes lo que opino al respecto. Son una sarta de mentiras.

En ese momento le entregué el papel. Ana lo cogió sin siquiera ojearlo, guardándolo directamente, y me soltó su habitual discurso sobre la redención:

Ana: Bueno, pues cuando tengas un rato libre te confiesas y después reescribes la lista. Hasta entonces, respetaré el secreto de confesión y lo daré por válido.

Jessica: Mañana no hay clase —le recordé, cortando cualquier intento de profundizar.

Ana: ¿Tanto remordimiento de conciencia tienes? ¿Acaso te lo has pensado mejor y me escribirás otra lista?

Jessica: No, con una vez tengo bastante.

El Verdadero Trasfondo: El Miedo al Traslado

Mi «colaboración» con Ana no nace de la obediencia, sino del cálculo frío. Permanecer en St. Clare’s es la única forma de mantenerme en el radar de lo que realmente me importa. Si me trasladan, mi situación se volvería insostenible.

Motivación Declarada (Lo que Ana espera)Realidad de Jessica (La verdadera razón)
Interés académico y entusiasmo por el Spanish.Necesidad de estar localizable en St. Clare’s para recibir noticias de «Daddy».
Demostrar que soy una alumna integrada y no conflictiva.Miedo real a ser trasladada a Matignon High, lo que me obligaría a viajar cuatro o cinco veces por semana para buscar noticias.
Voluntad de esfuerzo y superación personal.Evitar «fugas» y que los demás se preocupen, para que me dejen en paz mientras espero.

Conclusión: Más Allá del Spanish

En cuanto Ana se guardó la lista en el bolsillo, experimenté un alivio inmediato. El asunto del Spanish está, para mí, totalmente zanjado. He cumplido el expediente y ahora puedo centrarme en mis verdaderas obligaciones. Mañana es día libre, pero no pienso estar ociosa; tengo que avanzar con el trabajo de Historia sobre los pobladores americanos. No quiero que parezca que delego todo el esfuerzo en Yuly, por mucho que ella se haya ofrecido a ayudarme a pesar de ser una tarea individual.

Mi enfoque sigue siendo el mismo: sobrevivir al sistema. Si de mí dependiera, la ociosidad de este día sin clase se alargaría toda la semana, pero soy consciente de que antes o después tendré que volver a enfrentarme a mis obligaciones. Por ahora, un día es suficiente para mantener las apariencias antes de que lleguen las próximas vacaciones. Solo necesito que el tiempo pase mientras espero lo único que cuenta.

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