Monday, September 11, 1995

03:10 PM. Fulton St

Éste ha sido un lunes un poco raro porque la semana se queda partida por la mitad, ya que mañana no hay clase. Sin embargo, es el horario establecido y el que tenemos que cumplir. Mañana es un día de trabajo para los profesores, pero sin que los alumnos andemos por medio molestando. Imagino que tendrán reuniones y que concretar el comienzo del curso porque no pueden renunciar a sus días de vacaciones por esto y supongo que nosotros, como alumnos, siempre agradecemos que nos den un día libre cuando aún no ha acabado el verano y tenemos tan recientes las vacaciones. El día de mañana es como un premio o una compensación por lo mucho que nos espera después. Incluso es posible que sea un día de reflexión, por si alguno se ha planteado un cambio de grupo, high school e incluso el abandono de los estudios, aunque esto último no creo que sea tan fácil, aunque sé de gente que estudia en su casa, dado que es otra opción, a pesar de que no en todos los países son tan permisivos en ese aspecto. De algún modo puede decirse que yo he aprobado la asignatura de Spanish en el St. Francis School porque lo he aprendido bajo ese sistema. La realidad es que ha sido gracias a la consideración de los profesores y la mediación de Ana, que en mi caso se ha hecho un poco de trampa, de lo cual es preferible que no hable demasiado no sea que me perjudique.

Cuando llego me encuentro con Ana en la puerta. Intuyo que no es un encuentro casual, pero tampoco espero que sea por nada malo, quizá tan solo se quiera asegurar que regreso sana y salva porque esta mañana no nos hemos visto y tal vez se ha temido que no aparecería por clase en todo el día. Sin embargo, como llevo la carpeta en la mano, tengo pruebas más que suficientes para demostrarle que en esta ocasión me he ganado ese voto de confianza, aparte que le prometí a Yuly que colaboraría en el trabajo de la asignatura de Spanish y hoy era el último día que teníamos para concluirlo. Además, a mí no se me conoce porque me salte las clases sin más y éste no ha sido el primer día en que he tenido clase de Spanish, por lo cual he tenido más razones para ir a clase que para quedarme en el parque a no hacer nada. Por otro lado, supongo que, si hubiera faltado a clase sin motivo, lo más probable es que se lo hubieran notificado para conocer el motivo y ahora tendría que hacerme las maletas porque esta tarde me tendría que mudar a Matignon High. Sin embargo, como he ido a clase con normalidad, mis cosas se quedan dónde están y el día 18 podremos presentar el trabajo sobre mis motivaciones para asistir a la clase de Spanish, ante lo cual no tiene demasiado sentido que Ana esté en la puerta como si me esperase, salvo que hayan llegado noticias de Daddy, que me gustaría fuesen buenas, porque creo que en esta ocasión me lo merezco, me he comportado como una buena chica y ello debería tener alguna compensación, aunque no soy materialista en ese sentido. Como me han dicho en más de una ocasión el premio está en la satisfacción de haber hecho lo que debía y no tener motivos para arrepentirme por ello.

Jess: Hola. – Le saludo. – Ya estoy aquí. – Le digo. – ¿Sucede algo? – Pregunto intrigada.

Ana: Hola. – Me responde. – No pasa nada. – Me dice para que no saque conclusiones precipitadas. – Tan solo que me he dado cuenta de que me dijiste que entre tu amiga y tú preparabais un trabajo para la asignatura de Spanish y no me lo han enseñado. – Me comenta.

Jess: Es mi amiga Yuly quien se ocupa de la redacción. – Me justifico. – Lo hemos terminado durante el descanso. – Le explico.

Ana: Entonces ¿No me tengo que preocupar? – Me pregunta con desconfianza.

Jess: No, la redacción está hecho. – Le respondo. – Te prometí que iría a clase y haría todos los ejercicios. – Le recuerdo y me defiendo. – Yuly vino el viernes con idea de conocerme un poco mejor y tener más información para la redacción.

Ana: Yuly parece una buena chica. – Me comenta. – Lo que no tengo tan claro es si no te estarás aprovechando de su buena predisposición.

Jess: La redacción es sobre mis motivaciones. – Le explico. – No es lógico que se las invente.

Ana: ¿Y tus motivaciones son…? – Me pregunta intrigada. – Espero que hayas sido sincera y no demasiado subjetiva. – Me advierte. – La intención del profesor no creo que haya sido que le cuentes tus penas, sino que os conozcáis y sepáis de qué pie cojea cada uno, aparte del ánimo con que afrontáis la asignatura; que acudáis a clase con ganas de aprender y no os dediquéis a calentar el asiento.

Jess: He sido sincera. – Le contesto sin entrar en detalles por temor a que descubra la verdad.

Ana: Y tus motivaciones son…- Me pregunta de nuevo como si esperase una respuesta.

Jess: Ya las conoces. – Le respondo.

Ana: Yo sí y supongo que a tu amiga Yuly también se las habrás contado y le habrás hecho creer que aquí te torturamos al obligarte a aprender un idioma que no te gusta. – Me indica con complicidad. – Sin embargo, lo que el profesor quiere saber es con qué ánimo y disposición acudes a sus clases, que no irás a perder el tiempo. – Me dice. – Espero y confío en que habréis sido objetivas y le habrás dicho que te mueres de ganas por conocer a Daddy y quieres aprender su idioma, que te lo has tomado como un reto personal.

Jess: Sí, supongo que algo de eso le he contado a Yuly y habrá escrito en la redacción. – Le digo sin saber muy bien cómo salir de esta tesitura.

Ana: Mañana no tienes clase, de manera que te sobra tiempo. – Me dice con intención. – A mí me gustaría que me explicaras con tus palabras las razones por las que vas a clase de Spanish y no me vale con que cuentes que vas obligada ni que me mandaremos a Matignon High, si no apruebas. – Me advierte con intención. – Quiero tus verdaderas motivaciones, que seas sincera contigo misma.

Jess: ¿Te lo tengo que poner por escrito? – Le pregunto.

Ana: Sí, por escrito y en el idioma que quieras. – Me responde. – Sobre todo échale todo el entusiasmo que puedas, aunque lo que me cuentes no sea más que una sarta de mentiras, pero hazlo como si me tuvieras que convencer a mí de que la asignatura de Spanish es la mejor de todo el plan de estudios y te parecen pocas cinco horas del horario.

Jess: Después me voy a confesar ¿No? – Le pregunto con incredulidad y desgana. – ¡Me echarán del confesionario a escobazos! – Le advierto con jocosidad.

Ana: Eso ya lo dejo a tu elección. – Me contesta. – Te dejo hasta mañana por la noche para que me hagas esa redacción. Ni siquiera te pido que la pases a limpio, me basta con que la escribas y me la entregues. – Me indica. – Ya veré yo lo que hago con ello. – Añade con intención.

Jess: Pero ¿se la enseñarás a alguien? – Le pregunto atemorizada por esa posibilidad.

Ana: Tal vez la enmarque y la ponga en la entrada para que toda la que entre por la puerta tenga oportunidad de leerlo y se convenza de que hay que estudiar Spanish con entusiasmo, incluso aquellas asignaturas que menos nos gustan. – Me contesta con complicidad.

Jess: Entonces ¿Me lo pides en serio? – Le pregunto por asegurarme.

Ana: Sí, en serio. – Me responde con seguridad. – No me importa si son dos frases o una redacción de cuarenta folios escritos por las dos caras. – Me dice con complicidad. – Lo que quiero es que te sientes delante del folio y me des los motivos y razones por los cuáles asistes a la clase de Spanish, sin que sea porque te sientes obligada.

Jess: No sé si seré capaz. – Le indico.

Ana: Haz un poder. – Me recomienda con complicidad. – Se supone que te has quedado aquí porque es lo mejor para ti, pero le has de convencer a todo el mundo de que te mereces ese voto de confianza y que no te tenemos aquí secuestrada.

Jess: Vale, lo intentaré. – Le respondo porque no tengo alternativa.

Me temo que Ana se sospecha algo y, en cualquier caso, no tengo escapatoria posible y habré de hacer esa redacción, aunque, como dice, no sean más que una sarta de mentiras, pero que han de resultar lo bastante creíbles como para que parezca que estoy convencida de ello. En cualquier caso, son dos extremos contrapuestos de una misma cuestión y en ningún caso estoy del todo de acuerdo, dado que Yuly se ha empeñado en resaltar todo lo negativo que, según ella, tiene el idioma y la asignatura de Spanish y que justificaría que a mí no me interesase. Por otra parte, Ana pretende que escriba una redacción en que la ponga ese idioma como el mejor del mundo, antes incluso que el inglés que es el oficial en los estados de la Unión o el italiano que es el que se enseña en el St. Francis School. Imagino que no es esa la intención, pero no me lamentaré porque no me lo hayan enseñado antes. Dado que se supone que, si es el idioma de mi padre, debería hablarlo con bastante soltura, de manera natural, casi desde que nací, pero la verdad es que, hasta que Ana no llegó, el idioma español aquí se hablaba lo mismo o menos que el japonés, por poner un ejemplo. Al menos esa es la conciencia que yo tengo de esos primeros años de mi vida. Con Ana en estos siete años ha sido algo progresivo, en especial desde 5th Grade que era asignatura obligatoria y yo me buscaba mil excusas para no coincidir con el profesor ni por los pasillos. A cambio de la benevolencia de los profesores me he pasado muchas horas con la lectura no comprensiva y algún que otro desastroso dictado en el que han quedado de manifiesto mis nulos progresos. Lo único es que, según Ana, mi pronunciación cuando leo es bastante aceptable, pero ello es debido a que me hace repetir y repetir la frase o el párrafo cuando no me entiende. Por cansancio, al final ya ni me molesto en hacerlo mal a propósito. Lo que este curso se espera es que me lo tome un poco más en serio.

Jess: ¿Puedo subir a mi habitación? – Le pregunto.

Ana: Si tienes hambre, pasa primero por la cocina y come algo. – Me sugiere.

04:00 PM. Bedroom

Notebook of Jessica 

Monday, September 11, 1995 

Mañana no hay clase. Por lo tanto, con respecto al trabajo de Spanish la suerte está echada. Me temo que no tendré demasiada en esta ocasión porque ya no hay posibilidad de que cambiemos nada. Salvo que llame a Yuly y le diga que lo rehaga todo de nuevo porque no quiero que nos arriesguemos a acabar en el despacho del director ni expulsadas del Medford High por una estupidez como esa. Lo malo es que no tengo su número y yo misma me delataría ante Ana, ya que tendría que darle una razón para que me deje hacer esa llamada. Me temo que ya se sospecha algo, pero de momento no tiene pruebas que se lo confirmen. Ante sus sospechas me ha sugerido, y casi impuesto, la exigencia de que haga una redacción por mi cuenta y se la presente. Le da igual si escribo una sarta de mentiras. La cuestión es que le dé al menos una buena razón por la que yo quiera asistir a clase de español de manera libre, consciente, voluntaria y entusiasmada. Lo bastante creíble como para pensar que las utopías existen, porque los milagros ya sé que sí. 

He de pasar del ‘I 👎 😖🤢 Spanish’ al ‘I ❤ Spanish’.

Después correré a confesarme porque me remorderá la conciencia. En penitencia, por esa sarta de mentiras, tendré que asistir a clase como si disfrutase del mejor de los premios. Tampoco es que lo odie. No hay razón para que sea tan exagerada en mi recelo hacia ese idioma. Me pasa lo mismo que con mi estancia en el St. Clare’s. En realidad, no quiero estar aquí. Preferiría estar con Daddy, llevar una vida un poco más normal. Sin embargo, entre la posibilidad de renunciar a todo por una falsa felicidad, con una familia que no es la mía, o vivir en la expectativa de que se cumplirán mis sueños, he optado por lo segundo. Ésta es mi casa hasta que Daddy venga a por mí o al menos mientras permitan que me quede. Ya sea un curso o hasta que vaya a la universidad. Llegado el momento no sé si me admitirán o si será un coste que me podré permitir porque se supone que es caro y mis ingresos actuales no son suficientes como para que ahorre todo lo que necesitaría. Tal vez, si empezase a trabajar, cuando tenga la edad, lo del dinero dejaría de ser un inconveniente. Aparte de que hay becas de estudio y es probable que me concedieran alguna por el hecho de que fui un bebé abandonado, aunque, dado que tengo un padre reconocido, tal vez eso me perjudique. De todos modos:
 
                                               I❤️🥰🥰 Daddy

Supongo que en el fondo no soy tan negativa con la cuestión del español, aunque me empeñe en insistir sobre ello delante de todo el mundo. Mejor que de esta confesión no se entere nadie porque me quedaría sin argumentos para mantener mi postura. Lo que odio y me causa esta depresión es la falta de noticias y del cariño de Daddy; que no vale de nada que me esfuerce ni ilusione con el futuro, dado que no hay ningún cambio ni novedad en ese sentido. 

Entonces ¿Por qué acudo a clase? Mi excusa y argumento es porque me obligan, que, si no me hubiera matriculado en esa asignatura, ahora mi habitación sería alguna de la residencia del Matignon High, con todo lo que ello conllevara. También porque de todas las personas con las que me he cruzado a lo largo de mi vida, en especial las tutoras del St. Clare’s, Ana ha sido la única que se ha portado bien conmigo y, en cierto modo, he pensado que ésta era la manera de agradecérselo. Que lo hago por ella más que por mí. Si me hubieran dado opción, habría optado por cualquier otro idioma. Sin embargo,  con éste, de manera un tanto interesada, sé que tendré la ayuda y atención de Ana en mis estudios. Ya que, de otro modo, su atención se centrará más en las niñas pequeñas, dado que ese es su trabajo y cometido principal. No me gustaría que fuese Monica quien me controlase, porque no me entiende y tampoco tiene un buen concepto de mí. No aprueba que me haya quedado. Si en alguna ocasión acudo a ella, seguro que me dirá que ya soy mayor para resolver mis propios problemas o que debería haberme marchado como hicieron las demás, porque aquí mis problemas les superan. Ana es mucho más conciliadora y el problema más gordo se convierte en la menor de las tonterías propias de la edad. Pero eso sí, cuando Ana se pone seria, más vale no tomarse a broma sus palabras, dado que ella no se rinde ni se desentiende. Los problemas se solucionan por las buenas, por las malas o porque no queda remedio. El poder siempre es en positivo en cualquier tiempo. Si no, al menos, se ha intentado una y mil veces antes de convencerse de que se persigue una utopía, que no un imposible. 

Sin embargo, en esta ocasión a Ana no le sirve que le diga que acudo a clase porque sí, porque me lo ha pedido y no ha aceptado un no por respuesta. Eso es precisamente lo que no quiere que le diga. Las motivaciones en la redacción las he de sacar de mi propia cosecha, que yo sea el objetivo y quien me beneficie de todo ello. Motivaciones y argumentos en ese sentido me temo que no tengo ninguno ahora mismo ni creo que dentro de seis meses, salvo que me llegase alguna noticia de Daddy que cambie de raíz mis esquemas. Prefiere una sarta de mentiras de esas que se desmienten por sí solas, antes que una actitud resignada y derrotista. Que lo de esforzarme al máximo por obtener un A+, 100 puntos, en cada examen y evaluación se convierta en algo cotidiano y no en un logro excepcional y tan increíble que incluso yo misma haya de confesar que he copiado y hecho todas las trampas que se me han ocurrido sin que Mr. Bacon se diera cuenta. La puntuación mínima exigida es de 60 y ya me parece inalcanzable, a pesar de mis esfuerzos, dado que Mr. Bacon lo valora todo y yo ya he empezado con mal pie el curso. 

Yuly, por ejemplo, se ha matriculado en este nivel básico y no el Honor, porque le tiene que demostrar a sus padres que sabe tanto español y del resto de las asignaturas como presume. Por lo que ha demostrado hasta ahora, lo cierto es que a mí me ha convencido. Sabe más que toda la clase junta. Tal vez dentro de un tiempo, cuando el nivel de la asignatura aumente, empiece a verse superada, pero es bastante optimista al respecto y está segura de que soportaría una clase de Spanish en la que siempre se hablase en español. Mr. Bacon ha dicho que muchas de sus explicaciones las dará en inglés y, hojeado el libro de texto, he descubierto que es bilingüe. Para mí un libro que estuviera escrito en español desde la primera a la última palabra sería una tortura. Prefiero que sea lo más básico y sencillo posible, que predomine el inglés casi en su totalidad. Aunque me temo que quienes diseñan los libros no escucharán mis opiniones por mucho que yo me queje. En cualquier caso, tengo la impresión de que Yuly está encantada con la idea de que su amiga y compañera de clase de 9th Grade en el Medford High, ósea yo, no hable en español. Por lo menos tengo algo que me favorece frente a las demás chicas de la clase en ese sentido. 

Bueno, escribiré ‘la sarta de mentiras’, como lo ha definido Ana y así tendré el resto de la tarde y todo el día de mañana para ocuparme de otras cuestiones e incluso para mirarme el ombligo, si me apetece.

Motivaciones para la asignatura de Spanish
- Aprender un nuevo idioma y la cultura de otro país.
- Saber un poco más sobre el país dónde vive mi padre y, por lo tanto, de mis orígenes.
- Ampliar mis conocimientos con un segundo/tercer idioma extranjero.
- Entender las canciones y películas hechas en ese idioma.
- Satisfacción personal por progresar en mi educación.
- Hacer lo mismo que hacen los chicos y chicas de mi edad.
- Demostrar mis propias capacidades.
- Es el segundo idioma más hablado en el mundo

Motivations for the Spanish subject
- Learn a new language and the culture of another country.
- To know a little more about the country where my dad lives and, therefore, of my origins.
- Expand my knowledge with a second/third foreing language.
- Understand the songs and movies made in that language.
- Personal satisfaction to progress in my education.
- Do the same thing that boys and girls my age do.
- Demonstrate my own abilities.
- It is the second most spoken language in the world