El despertar del día 14

4–6 minutos

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Thursday, September 14, 1995 – 06:20 AM

Entre la niebla, el español y las promesas de Mr. Bacon

Jessica Marie Bond

La niebla de Fulton Street y el peso del despertador

Son las 06:20 AM de este jueves 14 de septiembre. El pitido del despertador me ha devuelto a la realidad de golpe y, la verdad, preferiría que fuera una pesadilla. Al asomarme, veo que la niebla espesa envuelve Fulton Street; un velo gris que oculta todo, igual que yo intento ocultar lo que siento. Mientras trato de espabilar, una duda me amarga el inicio del día: ¿de verdad Mr. Bacon habla en serio con su propuesta? Me da vueltas la cabeza pensando si ese «acuerdo» es una oportunidad o simplemente otra forma de presionarme en esta semana que ya se me está haciendo eterna.

La habitación de Jessica

El «Acuerdo Bacon»: Una responsabilidad compartida con Yuly

La idea del profesor es que nuestras calificaciones estén ligadas. Es un peso enorme. Para Yuly, el nivel de la clase es demasiado básico, pero para mí es como escalar una montaña desde cero. Me aterra que mi falta de interés la hunda a ella. Yuly quiere matricularse en el nivel Honor el próximo curso y, si por mi culpa saca una mala nota, le cerraría esa puerta.

Sé que mi actitud parece rebeldía de adolescente, pero es más que eso. Aprender español me hace sentir que estoy renunciando a buscar a Daddy, como si aceptara que él no va a volver y que debo conformarme con este idioma que me quieren imponer. Es mi forma de gritar que todavía le espero. Solo hay una condición para que yo me replantee mi actitud hacia el español: recibir noticias reales de él. Mientras no sepa nada de Daddy, aprender este idioma me parece una traición a mis propios anhelos.

Ana: La voz de la realidad y la sombra de Matignon High

Mis pensamientos se cortan de golpe cuando Ana se asoma por la puerta. No viene con rodeos; su voz es el recordatorio de que aquí las reglas no se negocian.

Ana: «Arriba, dormilona, que ya estás como todos los días. El bus no espera a nadie y, como lo pierdas, ya sabes lo que te espera. Más vale que te des prisa si no quieres llegar tarde.»

Jessica: «Buenos días, ya me levanto. Aún tengo media hora.»

Ana: «Venga, espabila, porque tienes el tiempo en contra. Demuestra que te tomas las clases en serio y que eres una chica responsable. No des motivos para que los administradores cambien de idea. Se tarda menos en preparar la mochila y llegar a tiempo al bus que en hacer las maletas y que me lleven a Matignon High.»

Esa frase me ha dejado helada. Lo de las maletas y el traslado a Matignon no es una broma. Si me echan de St. Clare’s, Daddy nunca me encontrará.

El ritual matutino: Sigilo en el St. Clare’s

Prepararse aquí es como una misión de comando. Salgo de la habitación con sigilo, recorriendo el pasillo hacia el baño intentando no despertar a las demás. Voy con tantas prisas que me da miedo perder el equilibrio y acabar bajando por Fulton St. rodando como si fuera una pelota hasta que algo me detenga.

Hoy me he tomado mi tiempo con el espejo, aunque me cueste. He dejado atrás la ropa de chico de mis tiempos de rebeldía en el parque; ahora prefiero un estilo femenino pero que no llame la atención de los tontos de clase. Me he puesto una camiseta blanca y vaqueros, pero lo más importante son mis «rastras» de colores. Me he recogido el pelo de forma que se me vea bien la cara y las orejas. Ana dice que así resalto mis rasgos amerindios y parezco «menos europea», algo que prefiero porque no quiero ver en mi reflejo nada que me recuerde a mi madre. Después, he bajado a la cocina para un desayuno rápido bajo la mirada de Ana, que no me deja salir con el estómago vacío.

Rumbo a la parada: La confrontación diaria con Gabe

A las 06:50 AM ya estoy en la calle. La niebla sigue ahí y el aire huele a lluvia, tal como me advirtió Ana. Caminar hacia la parada debería ser tranquilo, pero medio minuto después aparece Gabe y empieza con su numerito de siempre.

En cuanto me ve, entona su cancioncita impertinente: «Jess Bond, Jess Bond, you are Jessica Bond…». Por dentro, siento ese viejo impulso de salir corriendo hacia el St. Clare’s, como cuando era pequeña y huía de los que se metían conmigo por ser la más débil. Pero hoy no. He decidido ignorarle por completo. Si no le doy el gusto de verme histérica o llorando, su burla pierde toda la fuerza. No voy a darle esa victoria.

Reflexión final: El calendario del sexto día

Ya en el bus, saco la agenda para organizar este jueves, que es el sexto día del ciclo. El horario no me da tregua:

  1. Music
  2. Science
  3. Algebra
  4. English
  5. World History
  6. Spanish

Tengo que aguantar, aunque Mr. Bacon me tenga en el punto de mira y el español me produzca arcadas. Debo esforzarme por quedarme en el St. Clare’s a toda costa. ¡Es aquí donde Daddy me buscará cuando venga!

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