Thursday, September 14, 1995 – 06:50 AM
Cuando el coche de Yuly aparece a tiempo

Jessica Marie Bond
El nerviosismo del vestíbulo (07:47 AM)
Aquí estoy de nuevo, frente a las taquillas de Medford High School (MHS). Si soy sincera, mi presencia a esta hora es totalmente intencionada. Aunque no tengo claro a qué hora llega Yuly y me arriesgo a entrar tarde a mi próxima clase, necesito este momento. Siento la urgencia de demostrarle que yo también tengo interés en afianzar esta amistad, que no siempre tiene que ser ella la que venga a buscar a la «chica invisible».
Me pesa que «mi fama de chica solitaria me preceda» y me aterra que alguien me vea como una «chica desamparada» por el simple hecho de residir en el internado St. Clare’s. No busco lástima ni caridad académica; busco una conexión real. Tras el encuentro de ayer con el profesor de español, algo ha cambiado en mi interior. Solo espero que ella aparezca antes de que suene la campana y antes de que encuentre afinidad con otras compañeras de clase que no carguen con tanto equipaje como yo.
Alivio sobre ruedas: La llegada desde West Roxbury
El alivio me recorre el cuerpo cuando veo aparecer su melena rubia. No es un trayecto corto el que realiza; Yuly viaja diariamente desde West Roxbury, un origen que la marca como una outsider necesaria en mi mundo cerrado. Si tardaba un minuto más, yo habría tenido que correr a música para no quedarme fuera en el pasillo, pero la suerte hoy está de mi parte.
Yuly es el contrapunto vitalista que mi introspección necesita. Observarla es ver un despliegue de energía bicultural que yo apenas estoy aprendiendo a procesar:
- Identidad Híbrida: Es el resultado perfecto entre Vigo (por su madre, Carmen, nacida en 1952) e Irlanda (por su padre).
- Físico Simétrico: Una joven rubia, de ojos verdes y piel blanca, con una estatura nivelada a la mía que nos sitúa como iguales.
- Dínamo Social: Posee una extraversión sin filtros; no espera permiso para conquistar espacios o entablar conversaciones.
- Aire fresco: Trae consigo la vitalidad de una vida funcional que no depende del aislamiento del internado.
El espectro de «Paco Panceta» y el pacto de supervivencia
La conversación deriva rápidamente hacia la «visita sorpresa» de ayer. Mr. Bacon, a quien Yuly ha rebautizado bajo el código de «Paco Panceta» como un acto de rebelión silenciosa, se presentó en St. Clare’s para hablar con mi tutora, Ana.
—Luego me cuentas eso de que Mr. ‘Panceta’ ha estado de visita —me dice Yuly con una mezcla de inquietud y complicidad—. Como se le ocurra presentarse en la mía, ¡me muero del susto! Mis padres me castigan hasta que me jubile.

En medio del pasillo, sellamos nuestro pacto de supervivencia. Yuly, que habla español como lengua materna, tiene una estrategia clara: está sobrecualificada para Spanish I y su objetivo es mantener un historial impecable para entrar en el nivel de «Honor» el próximo curso, algo que requiere una calificación media superior a los 80 puntos.
—Si quieres, algún día te dejo el cuaderno y me lo devuelves por la mañana —propone con pragmatismo—. Pero cuídamelo, ¿vale? ¡Mis padres me cuelgan si se rompe!

Su plan es magistral: aprovechar que va sobrada de conocimientos para «rascarse la barriga» durante las clases mientras me ayuda a mí a no suspender. Para Yuly, el idioma es un puente y un escudo; para mí, sigue siendo un muro vinculado al trauma y al misterio de mi origen.
Junto a Yuly, la comparación de nuestras identidades se vuelve inevitable:
| Rasgo | Jessica Bond | Yuly MacWindsor |
| Cabello | «Rastras» de hilos de lana de colores en la nuca. | Melena rubia, larga y suelta. |
| Identidad | Mestiza, rasgos amerindios acentuados. | Europea, clara y funcional. |
| Raíces | Árbol genealógico en sombras; abandono. | Raíces profundas en Vigo y herencia irlandesa. |
| Uso del idioma | Bloqueo, silencio y trauma. | «Mimoseo» afectivo y herramienta social. |
Yuly demuestra una empatía estratégica admirable. Cuando nota que los chicos intentan burlarse de mí llamándome «Jess Bond», comparte su propia vulnerabilidad para desarmar el acoso: me confiesa que a ella la llaman «Spanish Omelet» (tortilla española). Al compartir su propio mote, transforma la burla en un vínculo de hermandad.
He decidido aceptar esa terquedad; me ha permitido sobrevivir y me ha mantenido en Medford High School para evitar el trauma de mudarme a otros centros. Aunque estoy habituada a que las amigas se marchen tarde o temprano, hoy agradezco que el coche de Yuly haya llegado a tiempo desde West Roxbury una mañana más. No tengo que caminar sola por estos pasillos; tengo una amiga simpática que se emociona demasiado al hablar de España, pero que me hace sentir, por primera vez, que puedo ser vista sin romperme.
Origen
- Wednesday, September 14, 1995 página 1
- NotebookLM

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