Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Friday, September 15, 1995 – 10:52 PM
Mi vida en Fulton Street: Una rutina para no ser olvidada

Jessica Marie Bond (Jessica)
Introducción: El porqué de mis días
No sigo una rutina porque sea una chica aburrida o porque me guste que me digan qué hacer. Lo hago porque si no me muevo, Daddy, mi padre, sabrá exactamente dónde encontrarme. Es así de simple. Soy un «bebé abandonado» de la cuna del hospital de St. Clare y mi vida en Fulton Street no es un accidente, es mi guardia permanente. Si mantengo todo igual, detengo el tiempo. Mi madre no es más que un apellido y un rastro de «sangre de nativos americanos» que prefiero ignorar; ella es mi propio estrecho de Bering, el puente gélido que me desconectó de todo. Por eso prefiero la inmutabilidad de mi presente. Mi búnker no es el aburrimiento, es la espera.
El Despertar y la Salida (Días Lectivos)
Mis días empiezan a las 06:20 AM con una precisión que no admite dudas. Si me quedo en la cama más de un minuto, Ana entra y enciende la luz. Es su forma de decirme que el mundo sigue girando aunque yo no quiera. Me pongo mis jeans de peto —mi armadura para pasar desapercibida— y bajo a la cocina. Desayuno una taza de leche con tostadas o, si Ana insiste, un poco de porridge.

A las 06:50 AM ya estoy fuera para pillar el autobús de las 07:00 AM. Llego a Medford High a las 07:30 AM. No me gusta estar allí, pero cumplir con esto es el precio que pago por mi refugio. Hago lo que debo porque, mientras cumpla las normas, nadie tendrá una excusa para sacarme de Fulton Street. Si soy perfecta en mi horario, el mundo no tiene por qué cambiar.
El Contraste: Jessica vs. Yuly
A veces, para el Writing Workshop, comparo mis horarios con los de Julia Stephanie (Yuly). Ella vive en West Roxbury y su vida tiene una fluidez que yo no entiendo. Mientras ella madruga por sus padres, yo madrugo para que el pasado no me pierda de vista. Aquí están los datos, tal cual los anotamos:
| Actividad | Jessica (Fulton Street) | Yuly (West Roxbury) |
| Despertar (Wake up) | 06:20 AM | 06:00 AM |
| Salida de casa (Leave home) | 06:50 AM | 06:30 AM |
| Llegada a la escuela (Arrive at school) | 07:30 AM | 07:40 AM |
| Regreso a casa (Go back home) | 02:25 PM | 02:30 PM |
| Llegada a casa (Arrive at home) | 03:00 PM | 03:40 PM |
| Hora de cena (Dinnertime) | 07:30 PM | 07:00 PM |
| Hora de dormir (Go to bed) | 09:30 PM | 08:30 PM |
La Jornada Escolar y el «Talismán» del GPA
La escuela es un lugar de vigilancia. Mis últimas clases son las que más me agotan: de 11:23 AM a 12:19 PM tengo Science (Periodo 4), luego Algebra de 12:22 PM a 01:19 PM (Periodo 5), y cierro con English de 01:22 PM a 02:18 PM (Periodo 6).
Hay clases que detesto, como Historia. Estudiar el estrecho de Bering me resulta insoportable porque me obliga a pensar en mis ancestros y en la madre que me dejó; no quiero mirar hacia atrás. En Spanish, trato de ignorar a «Paco Panceta», como llamo a Mr. Bacon, para que el idioma no me confunda la realidad con la fantasía. Me esfuerzo por mantener un GPA de 3.0, pero no es por ambición. Mis notas son mi talismán. Si saco buenas notas, Ana no me tratará como a una «caja de correo urgente» que pueden enviar a cualquier parte. El GPA es lo que impide que me manden a Matignon High y me alejen de la cercanía de St. Clare’s.
5. Tardes y Noches: El Refugio de la Rutina
Llego a casa a las 03:00 PM y me encierro en los libros. Me pierdo en ellos para no tener que ver las caras de los demás ni enfrentarme a la falsedad social de Medford High. Tres o cuatro veces por semana, antes de cenar, cumplo con el ritual de ducharme. Luego me cepillo el pelo largo y me limpio los dientes con cuidado; son gestos que me mantienen anclada a mi cuerpo de «talla pequeña».

Cenamos puntualmente a las 07:30 PM. No me gustan las charlas vacías, así que solo hago lo que se espera de mí. A las 09:30 PM me pongo el pijama, programo el despertador para que mañana sea exactamente igual que hoy y apago las luces. Es la única forma de que nada se rompa.
Los Fines de Semana: La Excepción de la TV
Los fines de semana el ritmo cambia, pero mi vigilancia no. Es el único momento en el que me permito ver la televisión, algo que casi nunca hago durante la semana. Pero no crean que me relajo; es una vigilia. Hay menos movimiento en el barrio así que paso más tiempo esperando. Me quedo cerca de la casa, cerca de St. Clare’s. No quiero perder mi ancla. Si me muevo demasiado, podría no estar cuando alguien venga a buscarme.
Conclusión: La lealtad al fantasma
No voy a cambiar de instituto y no voy a irme a West Roxbury. Mi lealtad es para mi «Daddy» de Toledo, ese caballero que, según mis cuentas, nació en 1974. Sé lo que dirán los demás, que la lógica no cuadra, que él apenas sería un niño cuando yo nací. Me da igual. Soy testaruda y prefiero mi mitología a la realidad de cualquiera de ustedes. La rutina es mi escudo; mientras nada cambie aquí en Medford, todavía existe la posibilidad de que él me encuentre. No soy un sujeto activo en este mundo, soy un objeto en espera, y no pienso moverme de aquí.
Origen
- Friday, September 15, 1995 página 4
- NotebookLM

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