Abre la muralla

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En la entrada anterior (Una vuelta por Safont) veníamos desde el puente Alcántara por la avenida de Castilla- La Mancha, siguiendo el cause del río, bordeábamos la ciudad para encontrarnos con una mezcla de pasado y presente. Seguíamos con nuestro intento por dar la vuelta a Toledo desde la puerta de Bisagra, por la ronda del Valle.

Vista de Toledo desde la ronda del Azárquiel. Año 2019
Ronda de Azarquiel, con el puente al fondo
Avenida de Castilla La Mancha. Estación de autobuses. Año 2019

Lo cierto es que nuestro objetivo está a un paso, a una cuesta de distancia, a una calle, que, si nos sentimos vagos, hasta podemos tomar el autobús, que nos dejará en la calle Alfonso VI o junto a la iglesia de Santiago el Mayor, el trayecto será corto y el coste dependerá de si pagamos en metálico o con la tarjeta del bus.

Parada de bus urbano en ronda del Azarquiel, en sentido a la puerta de Bisagra
Tarjeta del bus urbano de Toledo

Sin embargo, después de las vueltas que ya llevamos por Toledo, lo de andar, aparte de ser sano y un reto a la hora de enfrentarse las cuestas, nos permite descubrir los secretos que esconde la ciudad, esos que quizá ya conocíamos, pero que a partir de ahora veremos con otros ojos, dado que estamos conquistando la ciudad que ya nos tiene conquistados.

De manera que la pregunta que nos hemos de hacer a partir de aquí es lógica. ¿Nos acercamos a la estación de autobuses o nos atrevemos con la calle Carrera? A ver si Toledo nos sorprende por enésima vez, que no la última.

Estación de autobuses de Toledo. Avenida Castilla- La Mancha

De momento saquemos fuerza de flaqueza, dejémonos llevar por la curiosidad y que no nos asuste la expectativa de tener que hacer un último esfuerzo por conquistar la ciudad, porque nos merecerá la pena, seguro. Vayamos por la calle Carrera hacia la puerta de Bisagra.

Desnivel de Calle Carrera

La empinada cuesta de la calle Carrera, donde los que somos de la ciudad sabemos que para subirla en coche, hemos de ir en 2º y desear que no se haya montado un atasco que nos haga frenar, porque tan solo las últimas tecnologías aplicadas a la conducción, un buen manejo del vehículo y unos buenos frenos, evitarán que éste se vaya hacia atrás. Son 400 metros de subida para salvar este desnivel de casi 30 metros en el terreno. Una última batalla contra la resistencia de esta ciudad.

Sin embargo, antes de enfrentar la subida, la ciudad nos tiene alguna que otra sorpresa preparada, como es la oportunidad de contemplar la muralla, con sus torres y la idea de que es mejor que busquemos una puerta abierta, si queremos acceder a la ciudad, porque, si esta muralla ha sobrevivido a los ataques del tiempo, si se ha levantado sobre sus cimientos cada vez que han logrado echarla abajo, no se desvanecerá sin más ante la expectativa de que la atravesemos nosotros. Y esta tan solo es la muralla exterior

Toledo fue amurallada por los romanos. Muchas de sus piedras fueron reutilizadas en muros construidos posteriormente, ya que el perímetro original fue posteriormente triplicado. Los árabes ensancharon la ciudad y las murallas. Tras la Reconquista, las murallas fueron nuevamente adelantadas en línea exterior y se construyeron nuevas puertas.

La Muralla que hoy podemos ver en Toledo es básicamente lo que ha quedado de la restauración y ampliación efectuada durante el reinado de Alfonso VI tras la conquista de la ciudad. Unas obras que se realizaron sobre lo que había quedado de la muralla construida por el rey visigodo Wamba para sustituir la anterior cerca romana y sobre las mejoras y ampliaciones realizadas por los musulmanes. Ante los daños recibidos en la reciente contienda que había llevado a la caída y entrega pactada de Tulaytulah (nombre árabe de Toledo), Alfonso VI se apresuró a repararlas y mejorarlas en vista de los futuros ataques que preveía que se avecinaban, una previsión que se demostraría certera.

Murallas en el paseo de Recaredo, Remonte mecánico. Edificio de la Diputación, Año 2020
Muralla en el paseo del Recaredo. Torreón de los abades

La torre de la Almofala

Lo que nos llama la atención, según iniciamos nuestro caminar por la calle carrera, es tanto la cuesta como la muralla, pero sobre todo algo se ha puesto en valor en las últimas décadas al retirarse las viviendas construidas al abrigo de la muralla, de manera que hay rincones de la muralla que logran con su encanto tener nombre propio

Torre de la Almofala vista desde la calle Carrera. Google Maps
Parque juntos a la torre. Google Maps 2015

La torre de la Almofala es una torre albarrana, construida a mediados del siglo xiii, aunque algunos estudios retrasan su edificación hasta el último cuarto del siglo xiv. Ubicada en el barrio de la Antequeruela, fue construida para vigilar la zona del arrabal y del vado próximo al río, pues desde esta zona se controlaba el camino hacia la Sagra, por un lado, y el de Calatrava y la Huerta del Rey, por otro.

La torre tiene una estructura de planta semioval, realizada en mampostería irregular careada. En la parte inferior, aparece la utilización de fragmentos de pizarra, dispuestos a modo de decoración entre piedra y piedra. En los laterales de esta zona inferior, la torre presenta dos grandes vanos o puertas, de arco apuntado, conformadas con dovelas de sillares tallados. Corresponden al paso que existiría en origen; y fueron tapiadas y cerradas (utilizándose el espacio interior como vivienda), sin que se sepa con exactitud el momento. Recientemente han vuelto a ser abiertos estos vanos, para la realización de actuaciones arqueológicas, dentro de un proyecto de restauración y consolidación de las murallas de Toledo. En la parte superior de la torre, a la que se accede directamente desde el interior de la muralla, aparecen, en cada uno de los laterales, pequeños vanos realizados con arcos de medio punto, construidos en ladrillo: Hay tres arcos en el lateral oeste, y cuatro en el lateral este.

Wikipedia

La parte inferior de la torre presenta en los laterales dos grandes vanos o puertas de arco apuntado, tapiadas, conformadas con dovelas de sillares tallados (que corresponden al paso que existiría en origen).

Vano de la torre

En la zona superior, a la que se accede directamente desde el interior de la muralla, nos encontramos en cada uno de los laterales, con pequeños vanos realizados con arcos de medio punto construidos en ladrillo: tres arcos en el lateral oeste y cuatro en el lateral orientado hacia el este.

Torre de la Almofala

En la parte central semioval superior van a aparecer tres arcos: el central, un arco medio cegado de herradura ligeramente apuntado, enmarcado entre otros dos vanos realizados en arco de medio punto, todos construidos con ladrillo. Por debajo de estos vanos aparecen varias aspilleras, que parecen pertenecer a una obra posterior. Desde esta planta por medio de una escalera se va a acceder al cuerpo más elevado de la torre.

El cuerpo o zona superior de la torre va a mostrar restos de varios matacanes conservando de éstas varias ménsulas.

El interior de la torre conserva diferentes pisos de los que el superior se encuentra sin cubierta.

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