Agua que no has de beber….

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en pagina aparte)

Introducción

Si no te importa darte un paseo, aunque podríamos quedarnos por la zona del Tránsito, del barrio judío y volver a visitar los diferentes edificios y monumentos del lugar con un poco más de tranquilidad, prefiero que explores conmigo, llevarte a esos rincones de Toledo por lo que de seguro he pasado infinidad de veces, muchas veces con prisas y sin prestarles la debida atención porque forman parte de mis recorridos habituales para ir de acá para allá sin perderme y, sin embargo, al final uno se acaba dando cuenta de lo mucho que se pierde por dejarse llevar por las prisas y esa pretendida seguridad de conocer hasta la más pequeña piedra.

Al sitio al que te quiero llevar se llega con facilidad, en este recorrer nuestro ya hemos pasado por aquí en varias ocasiones, pero, como te digo, hemos pasado de largo, aunque en todo momento he sido consciente de que tiene mucho que mostrar y tal vez más de lo que y me hubiera esperado.

Lo que sí te aclaro es que vamos a molestar a los operarios que están adornando las calles para el recorrido de la procesión del Corpus, pero no vamos a detenernos a curiosear en su trabajo. Ya cuando el otro día estuvimos en la plaza del Salvador, tuve ocasión de mostrarte cómo va quedando la calle Trinidad.

Toldos en la calle Trinidad. Mayo 2022

En cualquier caso, aprovechemos que en estos días no ha llovido demasiado, aunque es tradición que los toldos se mojen y en alguna ocasión, todo el mundo tiene alguna que otra anécdota que contar al respecto. Lo de ducharse en Toledo sale gratis y para todos los públicos.

Corpus 2018. catedral. Cruce calles: Trinidad, Arco de Palacio, Nuncio Viejo y Hombre de Palo

En cierto modo puede decirse que la visita de hoy se trata precisamente de eso de la higiene personal de los toledanos desde tiempo inmemorables, aunque con sistemas un poco menos rudimentarios que esperar a los días de lluvia previos a la procesión del Corpus, a que se mojen los toldos.

Sea como fuere, ya sea que lleguemos a nuestro destino por Calle Nuncio Viejo, si subimos desde la catedral o por bajemos por la travesía de los jardines, desde el edificio de Hacienda, en calle Alfonso X El Sabio. o por la travesía de las Gaitanas, si venimos desde la plaza de San Vicente, hemos de detenernos en la plaza Amador de los Ríos.

Vista de la plaza desde la travesía de las Gaitanas. 2015

Plaza Amador de los Ríos

Escalinatas de la plaza Amador de los Ríos

Es un espacio abierto, agradable, pero, si no lo conoces, no sabrás los lugares tan fantásticos que tienes a tu alrededor. En este enclave se encuentran unas termas romanas restauradas por el Consorcio de Toledo, son visitables y de acceso gratuito. 

Por último y como curiosidad, frente a la plaza, si es una hora aceptable y lo encuentras abierto, hay una antigua casa con patio toledano digno de ver, por su estructura y porque ese edificio fue una antiguo hospital, donde se internaban a personas con enfermedades mentales. Allí, se comenta, fue donde Doménico Theotocópuli “El Greco” se inspiró para poner el rostro a muchos de los principales personajes de sus obras.

Fuente en la plaza dedicada a Amador de los Ríos

soldada que halló junto a Torre de Lodones, vestida de hombre (…)

Cuevas de Hércules

En esta plaza confluye la calle de San Ginés, lugar donde se escribió una conocida leyenda, relacionada con:

Se denomina cueva de Hércules a unos espacios subterráneos abovedados de época romana situados , que se localizan fundamentalmente en el número 2 y en el número 3 del callejón de San Ginés, bajo un inmueble que ocupa el solar de la que fue iglesia de San Ginés hasta 1841.

El Palacio Encantado I (La Cueva de Hércules) “En otra estancia vio cómo una gigantesca estatua de bronce daba terribles golpes sobre un yunque a una barra de oro, y pudo distinguir que estaba en una gran bóveda en la que pudo identificar unos grandes pilares que se perdían en el techo. También allí pudo ver cómo dos hombres, insignificantes al lado de la estatua, que por la descripción eran Pablo y el padre de Magdalena, daban vueltas y más vueltas sin desviar su mirada del oro allí almacenado. Cuenta la leyenda, que, tras contar estas terribles historias, el chico desfalleció y murió al poco rato”.

El solar que alberga las llamadas Cuevas de Hércules (callejón de San Gines, 3) presenta una rica historia arquitectónica, en cuanto ha sido ocupado por distintos edificios a lo largo de la historia: en época romana se había construido aquí un depósito de agua para el abastecimiento de la ciudad, que formaba parte de la red hidráulica romana de Toletum. Posteriormente, ya en época visigoda, parece que sobre el depósito de agua se levantó un templo cristiano. Después una mezquita. Más tarde, probablemente en el siglo XII, un nuevo templo se construyó en el mismo lugar, dedicado a San Ginés, sede de la parroquia homónima.
Con respecto a la cisterna romana (depósito de agua) se han obtenido nuevos e interesantes datos. La investigación ha podido constatar que el depósito fue construido en torno a la segunda mitad del siglo I d.C. con forma rectangular, de 6,00 m. de ancho por al menos 11,50 m. de largo y 4,00 de alto. Estaba realizado con pequeñas piedras cogidas con una fuerte mezcla de cal yeso y arena (opus caementicium) y revestido en su interior con un cemento hidráulico especial (opus signinum).
En un momento posterior, todavía por establecer (aunque siempre en el marco de la época romana), la construcción original fue parcialmente revestida en su interior con grandes sillares de granito y dividida en dos en sentido longitudinal por medio de tres grandes arcos igualmente de granito. Sobre las dos naves resultantes, comunicadas entre si por medio de los arcos, se construyeron sendas bóvedas con bloques de caliza blanca (sólo una de las dos naves es propiedad del Consorcio).
Como se sabe, las cuevas de Hércules han dado lugar a múltiples leyendas, recogidas ya en textos medievales. Según estos, las cuevas serían oquedales naturales, a las que Hércules, fundador de la ciudad, habría dado una estructura arquitectónica para instalar allí sus palacios, donde se practicaban artes mágicas y nigromancia.
Otras leyendas las relacionan con la desaparición del reino visigodo a manos de los árabes, pues habría sido el mismo Hércules quien, con sus dotes adivinatorias, dejó en un cofre cerrado la profecía de la destrucción del reino visigodo, dejando explicito que cada rey pusiera un candado más. Pero fue la curiosidad o codicia del rey Don Rodrigo quien abrió el cofre y puso en marcha la maldición de la profecía, perdiendo su reino en manos del Islam y quedando destruido el palacio por fuerzas sobrenaturales, del que sólo quedaron las cuevas. La asociación de los sótanos de San Ginés con las legendarias Cuevas de Hércules se produce en el siglo XVI y la primera exploración (en parte fallida) se debe al cardenal Siliceo.

La galería romana de Amador de los Ríos (año 2017)

Descubierta el pasado mes de febrero en una vivienda particular, a seis metros bajo la plaza Amador de los Ríos de Toledo se esconde una galería subterránea de origen romano que formó parte de las termas públicas romanas de la ciudad. Este espacio rehabilitado y normalmente cerrado al público abre sus puertas por primera vez el viernes 14 de julio a través de las jornadas de puertas abiertas «Patrimonio Desconocido«, organizadas por el Consorcio de la Ciudad de Toledo con motivo del 30 Aniversario de la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.

Los trabajos de rehabilitación que el Consorcio de Toledo está realizando en una vivienda particular situada en la plaza de Amador de los Ríos ha permitido confirmar el descubrimiento de una galería subterránea de origen romano, que alcanza una profundidad de seis metros y acoge una bóveda de una longitud de 30 metros de largo y 4 metros de ancho que será rehabilitada para su visita.

Descubren una galería romana bajo la plaza de Amador de los Ríos de Toledo, que será rehabilitada para su visita (20minutos.es)

Se cree que esta galería o criptopórtico albergaba las cámaras de calentamiento de las antiguas termas y en ella, además de las trazas de las diversas salas que calentaba, se podrá ver una estatua de mámol hallada durante las excavaciones y que es un torso maculino desnido que data de entre los siglos I y IV d.C. También se podrá ver una galería transversal abovedada que era una galería de servicio que servía para abastecer a los fuego o a los hornos de las termas. Esta galería se la llama como ciptopórtico de opus caementicium (una especie de hormigón romano) y opus quadratum (sillares de ganito). Este sistema de calefacción se llama sistema de calentamiento por hipocaustos y fue inventado por Caius Sergio Orata (siglo I a.C.) y perfeccionado a finales del siglo I d.C.

Con el paso de los siglos, el lugar en el que se encontraban las termas y esta galería fue edificado, primero durante la Edad Media y con los inluebles actuales posteriormente. Es por eso, que el entorno cuenta con diferente etapas culturales toledanas que se solapan las unas a las otras.

Escultura hallada durante las excavaciones
Excavaciones
Excavaciones

Termas romanas

Puerta de acceso a las termas

Conocidos desde el año 1986, los vestigios arqueológicos que se conservan en este lugar nos ilustran sobre la monumentalidad que debió tener la ciudad de Toledo en época romana, trazada y dotada siguiendo el modelo urbanístico imperante en el momento y emanado desde la capital del Imperio: la ciudad de Roma.

Termas romanas

Así, los restos arqueológicos aquí conservados se convierten en referentes de los sistemas y procesos constructivos empleados en la Ingeniería y Arquitectura romanas de carácter civil, algunos de los cuales, como el empleo del hormigón de cal (Opus caementicium) o el uso del arco formado por dovelas de piedra, supusieron una auténtica revolución tecnológica en la Hispania de la época.

Termas romanas

Estas innovaciones se encuentran bien representadas en este lugar, contando también con un tramo de canalización o galería abovedada fabricado con Opus Caementicium y un arco formado por dovelas graníticas almohadilladas, que debieron formar parte del suministro de aguas limpias a la ciudad y, en concreto, dadas sus dimensiones, del abastecimiento a los edificios públicos de mayor importancia.

Termas romanas

Como ya hemos indicado, sobre estas estructuras se dispuso un complejo arquitectónico con una funcionalidad exclusivamente balnear o termal. Los restos aquí documentados configuran al menos dos estancias, la primera de ellas mal conocida por el momento, siendo la segunda una estancia rectangular (aproximadamente 12 x 10 m.: 120 m2), cuyo subsuelo fue dotado de un sistema de calefacción (hipocausto) destinado a caldear el alzado de la sala, configurándose como una suerte de sauna o sala cálida (caldarium), básica en el ritual romano del baño y presente en todas las construcciones termales del momento. Las dimensiones de este caldarium, la cuidada planificación de su construcción y los materiales utilizados en su decoración (mármoles, estatuas) nos permiten indicar un carácter público del edificio, levantado, sin ninguna duda, bajo los auspicios del poder Imperial.

Termas romanas

Por lo que respecta a la cronología de los restos, aunque en su edificación se pueden apreciar dos momentos constructivos claramente diferentes, corresponden a un período situado entre fines del s. I y mediados del s. II d.C. Con el tiempo, el edificio debió arruinarse, siendo afectado y reutilizado por nuevas estructuras levantadas en épocas posteriores, tales como el silo fechado entre los s. XII a XIV; los dos aljibes emplazados en su sector occidental, fechados a partir del s. XVI., o los pilares de hierro que soportan la estructura edificada del actual inmueble, levantado a principios de la década de 1990.

Termas romanas

Puesta en valor En el año 2002, el Consorcio de la Ciudad de Toledo decide abordar la puesta en valor de estos importantísimos restos arqueológicos dentro de un proyecto global de recuperación de la memoria histórica de la ciudad. En primer lugar se consigue que el inmueble que se encontraba en una situación deplorable, sea cedido al propio Consorcio por un periodo de 25 años, mediante un convenio firmado en septiembre de 2002. Posteriormente, ya en 2003, se abordan las obras de restauración que se estructuran en varias fases. Primero se realiza una profunda investigación arqueológica, planteada como intervención directa en el subsuelo: en segundo lugar, se aborda la reconstrucción parcial de las Termas Romanas para facilitar su comprensión, y, por último, se lleva a cabo la adecuación del espacio para que sirva de Oficina de Atención al Ciudadano y en especial al investigador, uniendo la revalorización del Patrimonio y la utilidad funcional en un solo inmueble.

Termas romanas

(ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com)

Secretos de Toledo: plaza Amador de los Ríos (elperiodico.com)

Descubren una galería romana bajo la plaza de Amador de los Ríos de Toledo, que será rehabilitada para su visita (20minutos.es)

Termas Romanas Amador de los Ríos – Consorcio de la Ciudad de Toledo (consorciotoledo.com)

Cuevas de Hércules

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