El adarve de las Gaitanas

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Introducción

Como estábamos por la plaza de Amador de los Ríos y nos ha llegado el olor a mazapán, vamos a acercarnos al convento de las Gaitanas, que está aquí al lado, para ver, si además de endulzarnos el paladar, y tenernos en sus oraciones, nos cuentan alguno de esos secretos y curiosidades de esta ciudad.

El otro día me quejaba de que nadie nos había invitado a quedarnos a dormir, porque sitios para quedarse hay, aunque no les estemos prestando mucha atención, porque ya recorrer la ciudad es en sí vivir un sueño, pero que conste que si alguno tiene ganas de ponerse el pijama, que sepa que esta ciudad te acogen con los brazos abiertos.

El convento de las Gaitanas ofertará hospedaje

POR ELMANCHEGO CASTILLA LA MANCHATOLEDO

Las monjas del convento de las Gaitanas, en la plaza de San Vicente de Toledo, han ideado una fórmula para aumentar sus ingresos económicos: parte del convento se convertirá en hospedería.

Para ello, se han adecuado algunas celdas vacías y ya cuentan con la autorización del Ayuntamiento de Toledo. Las celdas o las habitaciones pueden ser individuales o para dos personas y cuentan con cama, mesa, calefacción y baño con hidromasaje. Lo que no tienen es una televisión.

¿Dónde esta el Convento de las Gaitanas?

El convento esta en la Plaza de San Vicente. La entrada para el despacho de dulces esta en la Travesía Gaitanas.

Convento de las Agustinas Gaitanas

Es conocido como Convento de las Gaitanas de Toledo, aunque su nombre sea el Convento Agustinas Calzadas de la Purísima Concepción de Toledo.

En 1459, Doña Guiomar de Meneses esposa de Lope Gaitán, de donde le viene el nombre, fue la fundadora de un beaterío para unas monjas de la orden de San Agustín. Más tarde, el beaterio pasa a ser convento de clausura.

Don Diego de la Palma Hurtado y su mujer Doña Mariana de la Palma, les ceden unas casas en el siglo XVII, donde hoy en día esta el convento y ordenan edificarles una Iglesia en el que se encuentran sus sepulcros.

El Convento consta de diversas dependencias que se distribuyen a entorno un pequeño patio. Son adaptaciones costeadas por Cardenal Arzobispo de Toledo y Conde de Teba, Luis Fernández de Córdoba entre el 1755 y 1771.

La fachada es alta de ladrillo y muy sencilla de tres alturas.

LA IGLESIA DEL CONVENTO DE LAS GAITANAS

Esta Iglesia se comenzó a construir en el año 1646, donde el maestro de obras Diego Benavides sigue las indicaciones del arquitecto fray Lorenzo de San Nicolás.

Diez años más tarde se simplifica el proyecto, encargándose de realizar el trabajo Juan de Herrera, maestro toledano.

La única una nave está dividida en cuatro tramos y cubierta por una bóveda de medio cañón, con un coro en alto a los pies. Destaca la capilla mayor cubierta por una impresionante venera que cobija el monumental lienzo de Francisco Rizzi, representando la Purísima Concepción, advocación de la iglesia.

Es un claro ejemplo de la desaparición de los costosos retablos tallados y de la simplificación de su estructura, centrada en un cuadro de grandes dimensiones. El edificio está rodeado de edificios ajenos al convento, dejando libre sólo su fachada del siglo XVIII.

La nave esta cubierta con una bóveda de cañón y la capilla mayor con otra bóveda de cuarto de esfera.

Semana Santa de Toledo en el Convento de las Gaitanas

Este convento atesora la imagen del «Cristo de la Misericordia» de la Cofradía La Santa Caridad, donde sale en procesión el Martes Santo el «Cristo de los Ángeles».

imagen del Cristo de los Ángeles

Es uno de los conventos menos conocidos en cuanto a la venta de dulces se refiere. Sin embargo, en el Convento de la Concepción tienen un producto que recibe el nombre con el que popularmente se las conoce en la ciudad: «Gaitanas» o en concreto «las gaitanitas» es la denominación de su dulce típico.

OPUS AFRICANUM. PIES DE GIGANTE EN LAS GAITANAS

Hay espacios de nuestra ciudad que parecen albergar, a modo de viejos almacenes de anticuario, un sin fin de amalgamas de antiguas arquitecturas, testigos de viejas construcciones y testimonios arqueológicos diversos. En esencia, recuerdos de lo que construimos y de lo que fuimos …
Entre esos lugares, que cobijan de forma generosa nuestro más antiguo patrimonio, se encuentran los adarves. Parece como si la circunstancia de la inexistencia de salida de estos callejones haya provocado la interrupción del paso del tiempo, lo edificado allí permanece inalterado. Agujeros negros que no dejan salir ni escapar nada.

Hay otros espacios que, a modo de adarves arquitectónicos, cumplen esa norma no escrita de que lo construido allí adquiere el carácter de perenne. Entre ellos están los conventos de clausura, “callejones sin salida” donde el espíritu se encierra entre arquitecturas atemporales. Si juntamos en uno este tipo de espacios, adarve+convento, las probabilidades de encontrar elementos singulares, arqueologicamente hablando, será muy grande. 

Hay en el casco antiguo de Toledo un lugar donde se juntan adarve y cenobio. Un viejo portón, situado entre el número 4 y el 6 de la Calle de la Plata, sirve de cierre a una calle privada. Ésta se dispone a modo de un callejón angosto de traza irregular, conformado entre dos nobles edificios, catalogado el N.º 4, extrañamente sin catalogar el 6, con salida trasera este último hacia el Callejón de San Ginés, posible salida antigua del adarve que hoy comentamos.
Esta calle, momificada entre medianerías, pertenece al Convento de las Gaitanas y sirve de entrada secundaria al mismo, aunque la comunidad de religiosas la utiliza con asiduidad, aun más que el acceso principal de la Travesía de las Gaitanas.

Calle de la Plata 8
Calle de la plata 10

El edificio de Plata 4, con dos fachadas, cuenta con una sólida fábrica de ladrillo con zócalo de mampostería y sillería de granito, así como casetones de mampostería en la planta baja. El acabado principal del edificio es a base de un retundido de la llaga de la fábrica de ladrillo cuya superficie expuesta se pinta de almagre. La fachada de Plata 6 muestra un único frente cuyo revoco oculta en gran medida el soporte del edificio, seguramente de ladrillo. Este revoco, que no es el original, es una imitación pictórica sobre fondo de almagre de aparejo de ladrillos. En cornisa, imposta y lateral derecho se conserva, además, un despiece de sillares fingido en amarillo. El número 8 de calle Plata y parte del número 10 mostraban similar decoración y otros elementos comunes a pesar de pertenecer a inmuebles diferentes. Las fábricas, seguramente también de ladrillo, permanecen oculta tras los revocos. La portada del número 8 está formada por jambas y dintel de granito y cuenta con la decoración de bolas y cordón típica del siglo XV. El acabado general del edificio es a base de aparejo fingido de ladrillos por medio de un revoco con revoquillo teñido con polvo de ladrillo. Cuenta además con un juego cromático que consiste en el color marrón de alguno de los “ladrillos” de forma desordenada.

calle de la Plata 6

Resulta curiosa la contradicción detectada entre la cronología relativa de la estructura de las fachadas y la de sus acabados. Es decir, que mientras que el acabado de mayor antigüedad es el del número 4 seguido por el del número 6 y finalmente el del número 8, la fachada más antigua es la del número 8 seguida de la del número 6 y finalmente de la del número 4. De este modo podemos ver una evolución de acabados que parte del siglo XVI (Nº 4), pasa por finales del siglo XIX (Nº 6) y termina en la primera mitad del siglo XX (Nº 8 y parte afectada del 10). Y por el contrario, el arco temporal de las estructuras a las que rematan es menor, partiendo del siglo XV (Nº 8) y finalizando en el XVI (Nº 4 y 6). Ello evidencia que la vida y evolución de cada edificio es singular y debe ser entendida y estudiada tanto de forma conjunta como individualizada.

La plazuela formada por los edificios estudiados aparece ya reflejada en el Plano de Toledo del Greco (1608-1614), lo que viene a confirmar las dataciones. En dicho plano no se aprecia, puesto que ya no existía, el adarve que hoy ocupa la parte afectada del número 10. La parte izquierda o sur del número 6 albergaba la entrada a otro adarve —posiblemente fosilizado desde época romana, como indica el aparejo de opus africanum de su lateral sur— que conectaba con las dependencias del convento de las Gaitanas. Este hecho queda reflejado en la cartografía del siglo XIX, por lo que cabe pensar que la puerta que hoy existe en ese punto no existía por entonces, aunque sí el edificio en el que se localiza. Lo más probable es que el adarve permaneciera abierto pero presidido por un cobertizo. El plano de 1900 del Instituto Geográfico y Estadístico es el primero que muestra la plazuela con la forma que tiene actualmente, lo que concuerda con el cierre definitivo del adarve y el acabado final de la fachada del número 6, entre 1850 y 1900. Tras ello, y siempre antes de las reparaciones más actuales, el fingido de ladrillos de la primera mitad del siglo XX del número 8 acabó de dar el aspecto definitivo a la plaza.

La fachada del número 8 alberga la entrada principal del edificio, formada por la portada de granito decorada que data, probablemente, de finales del siglo XV. El aspecto actual del resto de la fachada es fruto de una evolución que nos lleva hasta la primera mitad del siglo XX, momento en que se fecha su acabado exterior de fingido de ladrillos. La parte del número 10 afectada por la intervención supone la apropiación, al edificarse el inmueble, del espacio anteriormente ocupado por un adarve. La fachada del número 6 es posterior a la del número 8, y muy posiblemente del siglo XVI. La evolución de esta fachada desde su configuración inicial, de la que forma parte la portada de piedra de la derecha hasta su decoración en la segunda mitad del siglo XIX, nos es desconocida, si bien parece que debió de sufrir algunas reformas hasta cerrar completamente el adarve de acceso al convento de las Gaitanas. Las fachadas del número 4 pertenecen a un edificio fechado en el siglo XVI, seguramente a finales. Es el único caso en que se ha conservado aceptablemente la decoración original.

Como sucede siempre en Toledo, nunca las cosas son tan evidentes, ni están dispuestas ante nuestra vista así tal cual; no es nada extraño por tanto que elementos arquitectónicos muy antiguos se encuentren “disfrazados” con atavíos más modernos: revocos, pavimentos, … o simplemente bajo una más o menos generosa capa de tierra. No obstante estos espacios siempre tienen un halo especial, ¿Quién paseando por Toledo no ha sentido esa sensación de cruzar atrás una puerta en el tiempo?. Solamente necesitaremos un poco de suerte, y lógicamente la oportunidad de hacer obra o trabajos de rehabilitación, para desvestir lo que está oculto.

Vista aerea. Google Maps

Al acceder a él se advierte la sensación antes mencionada de cruzar una puerta hacia el pasado, una calle medieval, protegida su cabecera con un cobertizo, bajantes de cerámica en las paredes, revocos agrietados y el silencio conventual empapándolo todo. 
Pero más allá de esta sensación no se advierte nada especial en su discreto trazado; a mitad de su recorrido se encuentra otra puerta que cierra el acceso un segundo cobertizo, y una vez pasado el mismo el adarve serpentea y desaparece en un patinillo y en las estancias del convento.

Hace unos años los técnicos del Consorcio tuvimos la oportunidad de supervisar los trabajos de rehabilitación de una vivienda, situada en planta baja, del inmueble nº 6 de la Calle de la Plata. 

Esta vivienda tiene la particularidad de compartir con el adarve de las Gaitanas un muro que delimita a ambos, el lateral izquierdo del callejón privado del convento, mirándolo según se accede desde la calle de la Plata, constituye el cerramiento exterior de la vivienda. 
Este potente muro mostró en su cara interior, una vez eliminados los viejos yesos que lo cubrían, una singular disposición constructiva pocas veces vista en Toledo.

Toledo guía turística y cultural

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