‘Paco’, el efebo de Toledo​

Tres joyas que recuperan su brillo

Jaime Galán

 – viernes, 4 de febrero de 2022

La primera de las piezas que se están sometiendo a las labores de restauración y conservación es la que menos tiene que ver con la figura de Alfonso X ‘El Sabio’. Se trata del torso de un adolescente fabricado en mármol. Aunque en un primer momento se tipificó como un efebo, es lo que se conoce como un sátiro. Apareció en el año 2018 en una excavación arqueológica en la plaza de Amador de los Ríos y es una pieza ubicada entre el siglo primero o segundo, basada en prototipos helenísticos. El director de Santa Cruz detalló que «es único en el mundo», porque solo hay una obra de similares características y se encuentra en el Museo Nacional Romano. Fontes confirmó que la primera vez que se exponga al público será en esta exposición, la cual tendrá un módulo especial de introducción de obras artísticas de la historia toledana hasta el siglo XIII, en el que vivió Alfonso X, y por tanto, es el espacio en el que se encuadrará este sátiro.

El mármol sobre el que está hecho no es peninsular, sino que procede del mar Egeo, según el análisis petrológico elaborado por la arqueóloga Isabel Rodá. Este detalle hace que Fontes augure que  «quién adquirió, encargó o utilizó esta pieza tenía un poder descomunal para poder permitirse traer hasta Toledo una escultura de esta calidad». Algo que confirma también Miguel Ángel Bonache, el responsable del equipo de restauración y conservación de estas obras. El técnico considera que «es casi milagroso que la escultura haya aparecido casi completa» porque solían destruirlas para convertir el polvo de mármol en mortero de cal, muy utilizado en la construcción de edificios.

Miguel Ángel Bonache detalló que se trata de una pieza muy sutil, con una textura suave que «incitaba a tocarla». Por ello, valorando esto, explicó que ahora su función consiste en «ponerla en valor minimizando los depósitos o manchas que se ven en su superficie y que distraen la mirada de la lectura de la anatomía, lo que en realidad quería el autor». También trabajan sobre las manchas que ahora contiene para averiguar si tienen un origen de óxido, mineral, carbonato u otros materiales que arrojen más datos sobre el origen y la vida de la escultura. Posteriormente tendrán que buscarle un soporte para que se aprecie su tamaño, «un pelín mayor al de un busto natural».

Restauración de la estatua

02/12/2017 Francisca Bravo

La escultura de frente y de espaldas

El arqueólogo Carmelo Fernández, director de la excavación, ha destacado que la «agilidad» de la administración local permitió que el ‘rescate’ de la obra se hiciese rápidamente durante el transcurso de su hallazgo. «Es una muestra elocuente de lo que fue Toledo en la antigüedad, de lo monumental de la época romana y fundamentalmente de un edificio que surge entre los siglos II y V después de Cristo», señaló, una estructura que serían las grandes termas romanas de las que hablaba Santolalla.

El ‘efebo’ tiene aproximadamente unos 1.400 años de antigüedad y en él se pueden observar características que se han encontrado también en obras romanas por el norte de África. Finalmente, el catedrático de arqueología de la Universidad de Murcia, Miguel Noguera, señaló que la estatua muestra evidencias de haber sido un cargo «exprofeso» y que costó «mucho dinero». Además, una de las características más llamativas que es el engarce de mármol de la cadera, demuestra que era efectivamente parte del edificio. La siguiente pieza a tratar cambia el mármol por la madera. Esta sí que se asemeja a la figura de Alfonso X ‘El Sabio’ porque se ubica en el mismo siglo en el que el monarca vivió, en el XIII. Son tablas de madera que están pintadas al temple, una técnica en la que los pigmentos son aglutinados con materiales orgánicos. También fueron halladas en Toledo en la rehabilitación de un edificio en la bajada del Pozo  Amargo, estas más recientemente, en el año 2018. Entre la iconografía de las mismas, se pueden apreciar alusiones a libros, autores de épocas pasadas o, incluso, caballos, lo que hace pensar a los expertos y, en concreto al director Fernando Luis Fontes, que «había revestido el interior decorativo de una biblioteca». También sospechan que «por lo que está apareciendo en otras pinturas murales podría tener que ver con algún caballero francés, instalado en Toledo, y que en un espacio de su casa tendría recubierta las paredes con estas pinturas». 

La estatua del ‘efebo’ «ratifica» la existencia de unas grandes termas romanas en Toledo – Noticias Toledo y Provincia | Toledodiario

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