¿Falta un puente?

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Introducción

¿Le falta algún puente a Toledo? Hay algunos toledanos que lo echan de menos, como cantaban en la década de los 60’s el grupo «Los mismos». en el caso de Toledo para cruzar el cauce del río Tajo a su paso por Toledo y unir las dos orillas desde lo alto.

El Puente. (1968) Los mismos
(....)
Tengo miedo al avión
También tengo miedo al barco
Por eso quiero saber
Lo que debo que hacer pa cruzar el charco
Por eso quiero saber
Lo que debo que hacer pa cruzar el charco
Yo sabría esperar
Porque el tiempo no me importa
Si construyeran un puente
Desde Valencia hasta Mallorca
Si construyeran un puente
Desde Valencia hasta Mallorca

Si nos situamos en la parte posterior del Alcázar y nos fijamos en lo que hay al otro lado del río, nos encontramos con los edificio de la Academia de Infantería y a pesar de lo tentador que resulta unir ambas zonas de la ciudad con un puente, para no tener que bajar hasta el puente de Alcántara, son dos zonas de la ciudad que están directamente relacionadas.

En su momento ya hubo un acueducto que cruzaba el río por el que se surtía de agua a la ciudad del que tan solo quedan restos a ambos lados. Queda en los toledanos la vana ilusión de que algún día se construya ese puente para no tener que dar tantas vueltas.

Recorrido entre el Alcázar la Academia de Infantería

Sin embargo, dado que la Academia es un recinto militar y por consiguiente se no permite el acceso, dicho puente carece de sentido y más aún desde que el Alcázar tiene una utilidad civil como museo del Ejército y sede de la Biblioteca regional

Academia de Infantería vista desde el Alcázar

El puente que nunca existió

Muy poco después de acabada la Guerra Civil se iniciaron obras de reconstrucción en las zonas dañadas por las acciones bélicas. Uno de los edificios más afectados era el Alcázar, que había sido sede la Academia de Infantería hasta el inicio de la contienda. Presos de colonias penitenciarias se encargaron de construir sus nuevas instalaciones con nuevos edificios levantados en el antiguo barrio de San Blas, próximos al castillo de San Servando y al Hospital Provincial. Las clases de la nueva Academia de Infantería comenzarían el 16 de septiembre de 1948. Años antes, ingenieros militares debieron proyectar la construcción de un puente que uniera el Alcázar con la nueva Academia, que guardaría cierta similitud con el existente en época romana. De este proyecto nos han llegado los dos alzados aquí reproducidos, conservados en la colección de Luis Alba.

Restos del acueducto de Toledo

Exactamente no se sabe cuándo fue eliminada esta gran obra arquitectónica. Parece que pudo ser destruido por los musulmanes hacia el año 911 como consecuencia de haber negado el walid de Tolaitola Kalib-Aben-Hatan la obediencia al califato de Córdoba, lo que causó la furia de Abd-Er-Rhaman. Éste, al frente de un gran ejército vino a Toledo para castigar la traición de su vasallo y fue entonces cuando cortó el acueducto para dejar a la ciudad sin agua. Validando esta afirmación, en 1085 cuando Alfonso VI entra en Toledo, insiste mucho en la sed que pasaron sus tropas en los campamentos emplazados cerca del Castillo de San Servando.

Actualmente solo se conservan de aquella colosal obra los frogones en las márgenes del río, fotografiados desde antiguo, los llamados “hornos de vidrio” en terrenos de la Academia de Infantería (sifones del acueducto) y el tramo subterráneo que transcurre a las afueras de Toledo. También parte de la estructura subterránea intramuros se conservaría y se sigue investigando en la actualidad, pues alimentaría con agua a las termas y diversos recursos hídricos en la ciudad.

Simulación gráfica del acueducto
El acueducto romano de Toledo (English below) según la hipótesis de Rey Pastor (Acueductos romanos de España del ingeniero Fernández Casado publicado en los años 70). Seguro que hay teorías nuevas, quizás con sifones, pero la obra debió ser impresionante para salvar el Tajo.

Dejó de funcionar hacia el siglo IX (estuvo en pie unos 1000 años), por lo que sus recreaciones no dejan de ser algo aventuradas.

El conjunto de abastecimiento hidráulico nacía en la presa de Alcantarilla en Mazarambroz, en el arroyo Guajaraz. Iniciada su construcción en el siglo I, los mismos romanos ampliaron esta presa desviando hacia la misma también el curso del arroyo de San Martín de la Montiña, hasta alcanzar una capacidad de 3,5 millones de metros cúbicos, es decir 3 hectómetros cúbicos y medio, que no está nada mal.

El acueducto de Toledo forma parte de un conjunto hidráulico que los historiadores datan entre el S. I y II d. C.

El acueducto de Toledo

El acueducto de Toledo forma parte de un conjunto hidráulico que los historiadores datan entre el siglo I y II d.C.

El conjunto se componía de las siguientes partes:

a) La Presa de Alcantarilla, sita en el término municipal de Mazarambroz, lugar donde se captaba el agua. La presa consistía en un muro de fábrica que cerraba una pequeña vaguada por donde discurre el río Guajaraz. Junto a la presa, en el exterior del embalse, se situaba una torre acuaria que regulaba la salida de agua y su circulación posterior por el canal.

b) Canal o specum, con una ligera inclinación en su recorrido, que discurría unas veces enterrado y otras sobre arcadas para salvar los desniveles existentes. El recorrido del canal sería de 38 kms. hasta llegar al borde del río Tajo, cuyo desnivel salvaba mediante un acueducto. Las fuertes pendientes se solucionaban mediante torres acuáticas, donde el agua caía entre dos depósitos para recuperar después una pendiente regular.

c) El Acueducto; el canal llegaba hasta la margen izquierda del río Tajo y se resolvía mediante un acueducto-sifón, de 50 mts. de altura, basado en el principio de vasos comunicantes, con un tramo descendente, un tramo horizontal (vientre de sifón) y un tramo ascendente. Los historiadores no han podido determinar aún la fecha de su derrumbe que se debió producir, casi con total seguridad, como consecuencia de una de las crecidas del Tajo y la potencia que adquiere su caudal del agua en esta parte tan estrecha del río.

d) Salvado el cauce del Tajo, el canal entraba en la ciudad, donde se pierde su trayecto hasta llegar a los depósitos (castellum aquae), a partir de los cuales el agua era nuevamente distribuida para uso público o privado. Éstos estaban situados a la altura del Callejón de San Ginés (Cueva de Hércules) y bajo la mezquita de las Tornerías o del Solarejo.

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