La Inmaculada y la Infantería

Introducción

En 1585 el Tercio Viejo de Zamora se encontraba sitiado por los rebeldes holandeses hasta que gracias a la intercesión de la Inmaculada, los infantes pudieron contraatacar

Cartel de la fiesta de la Inmaculada. Academía de Infantería de Toledo

En 1585, tres años después de incorporar a la Corona los territorios portugueses gracias a la herencia de Felipe II; en el marco de la guerra de los Ochenta años, España se enfrentaba a las provincias rebeldes de Flandes.

La guerra de los Ochenta años, además de ser una contienda por la soberanía del territorio, también tenía un componente religioso, ya que ciertos sectores de las provincias rebeldes habían adoptado el calvinismo.

Los calvinistas provocaron la «Furia iconoclasta», que consistió en la destrucción de imágenes católicas en toda la región.

El milagro de Empel

La Inmaculada Concepción, Patrona de los Tercios españoles

El motivo de que el infante español haya proclamado Patrona. suya a la Inmaculada Concepción fué un hecho portentoso acaecido en la isla de Bommel -entre los brazos de los ríos Mosa y Vakal- el día 7 de diciembre de 1585.

Guarnecían esta isla 5.000 españoles del Tercio de Holanda, mandados por Francisco de Bobadilla. Cinco mil españoles que, en frase del almirante francés Bonnivet, parecían “cinco mil hombres de armas, y cinco mil caballos ligeros, y cinco mil infantes, y cinco mil gastadores, y cinco mil diablos”.

La plaza que debía tomar el Tercio Viejo de Zamora se encontraba entre los ríos Mosa en el sur, Waal en el norte y Afgedamde Maas en el oeste.

El conde de Holac, que mandaba la escuadra Protestante, sitia la isla. El bloqueo se estrecha cada día más. La lucha, continua y cruel, va eliminando poco a poco a los soldados de Bobadilla. Secretamente piden los españoles auxilio a Farnesio y al conde de Mansfield sin resultado práctico.

Esto provocó la escasez de víveres, que se sumaba al frío invernal y la humedad propia de la zona.

Cuando los pertrechos de guerra y de boca estaban casi agotados, el conde Holac les intima a la rendición, ofreciéndoles grandes ventajas.

Ante esta complicada situación, los rebeldes ofrecieron a los españoles una rendición honrosa, sin embargo, el Tercio respondió: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos».

Al oír esta respuesta el conde Holac tiene una idea diabólica, que pone en práctica: las aguas del Mosa discurren por un cabal más alto que el terreno ocupado por los españoles.

Abre un enorme boquete en el dique que las contiene y las aguas se precipitan, viéndose los españoles rodeados de un mar que los obliga a retirarse a las dunas que sobresalen y al montecillo de Empel para no perecer ahogados, quedando sitiados por el agua y presos en tres islotes a merced de la. escuadra protestante. Pasaron allí cinco días mal vestidos, mal alimentados, empapados de agua y ateridas de frío.

El comandante Bobadilla tras la batalla, describiría así la pésima situación en la que se habían encontrado: «El hambre y el frío nos había postrado, y en esta solitaria isla parecía no haber lugar más que para la desesperación», pero ante esta situación apuntaba que «como buenos soldados españoles, no nos quedaba más que encomendarnos a Dios y luchar hasta la muerte».

Grabado de la Batalla de Empel, por Frans Hogenberg.
Grabado de la Batalla de Empel, por Frans Hogenberg.

Dispuestos los infantes a entregarse a la muerte, no sin antes combatir, comenzaron a cavar trincheras.

Un soldado rompió con un zapapico el hielo que cubría la trinchera, y al profundizar en la tierra tropezó con un objeto de madera. Era una tabla en la cual vio, con gran sorpresa y alegría, qué estaba pintada en frescos colores la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

A los gritos de júbilo de este soldado acuden sus compañeros, y, colocando la imagen  de Maria Inmaculada sobre la bandera española, caen todos de rodillas y cantan la Salve.

Pronto llega Bobadilla, y, considerando el hallazgo de aquella imagen como señal de una próxima protección celestial, dirige a los soldados estas palabras: “¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota; el milagroso hallazgo viene a salvarnos. ¿Queréis que se quemen las banderas, se inutilice la artillería y abordemos de noche las galeras, prometiendo a la Virgen ganarlas o perder todos, todos, sin quedar uno, la vida?…

¡Sí, sí; queremos!”, fué la unánime respuesta de aquellos héroes.

Francisco de Bobadilla escribió: «Ayer vino a verme un soldado. Temblando aún de emoción me comunicó que mientras cavaba una trinchera, había encontrado una tabla con la efigie de la Inmaculada Concepción. ¡Y pensar que creímos estar solos… ! Decidí pasearla en procesión, exaltando el ánimo de mis hombres

Por su parte, el capitán y escritor toledano Alonso Vázquez, describió así el hallazgo de la imagen: «Estaba un devoto soldado español haciendo un hoyo en el dique para guardarse debajo de la tierra del mucho aire que hacía y de la artillería que los navíos enemigos disparaban, a las primeras azadonadas que comenzó a dar para cavar la tierra saltó una imagen de la limpísima y pura Concepción de Nuestra Señora».

Milagro de Empel por Augusto Ferrer-Dalmau Wikimedia Commons
Milagro de Empel por Augusto Ferrer-Dalmau. Wikimedia Commons

Aquella misma tarde, 7 de diciembre, se levantó un viento fuerte e intensamente frío que barrió parte de las aguas y éstas comenzaron a congelarse.

La escuadra protestante, ante el temor de quedar apresada entre los témpanos del Mosa congelado, levanta el cerco y se retira. Cuentan los historiadores que el conde de Holac pronunció entonces estas palabras: “Parece que Dios es español, pues ha obrado tan gran milagro.

Así, en la madrugada del 8 de diciembre los españoles, marchando sobre las aguas heladas del río Masa, atacan con coraje y ardor guerrero a la escuadra protestante y alcanzan una completa victoria al amanecer del día 8, fiesta de la Purísima, contándose entre el botín de guerra diez navíos de bastimentos de boca y armas, toda la artillería y munición enemiga y 2.000 prisioneros.

Bobadilla describió así la milagrosa victoria del Tercio: «Esta mañana, los ríos han amanecido helados. La escuadra enemiga, atrapada entre los hielos, ha sucumbido al terrible empuje de nuestra Infantería. Sobre este gélido rincón de Flandes, los hambrientos y valerosos soldados del Tercio Viejo se han cubierto de gloria mientras vitoreaban a su Virgen».

El mismo día, 8 de diciembre de 1585, se celebren actos religiosos de acción de gracias y es trasladada a Balduc la imagen de la Inmaculada Concepción de María.

Por aclamación fué nombrada la Inmaculada Concepción Patrona de todos los Tercios de Flandes e Italia, fundándose una Cofradía bajo el titulo de Soldados de la Virgen, Concebida sin Mancha, siendo Bobadil1a el primer cofrade y figurando en esta Cofradía todos los alistados en los Tercios de Flandes e Italia.

Algo más tarde Alonso Vázquez estableció en su Legión la misma Cofradía en España.

Desde entonces la Inmaculada Concepción es Patrona de la gloriosa Infantería española, pues es sabido que el nombre de Tercio se cambió por el de Regimiento después del Tratado de Utrecht.

Sin embargo, este patronazgo se consolidaría trescientos años más tarde, después de que la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854 proclamase como dogma de fe católica la Concepción Inmaculada de la Virgen Santísima. El 12 de noviembre de 1892, a solicitud del Inspector del Arma de Infantería del Ejército de Tierra de España, por Real Orden de la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo, se:

Declara Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción.

La Inmaculada Concepción de María y el Ejército español

La devoción a María en el misterio de su Concepción sin mancha era común a todos los españoles. Siendo el Ejército -antes de existir las tropas permanentes- el pueblo en armas, necesariamente debía participar de 1as mismas creencias, reconociendo de manera explícita este privilegio concedido a la Virgen Santísima

Algunas pruebas de la creencia del Ejército en la Concepción Inmaculada

No faltan pruebas evidentes de que así era en efecto. En las Navas de Tolosa, dice la tradición que el Arzobispo de Toledo intervino con sus soldados, luchando con valentía y denuedo, y que en el estandarte que llevaba aparecía la imagen de la Virgen en su Inmaculada Concepción.

El vencedor de Granada, estando para dar el asalto a esta plaza, mandó erigir un altar en medio del campamento dedicado a María en su Concepción. Antes de descargar el ú1timo golpe a los enemigos del nombre cristiano, hace voto de consagrar la Mezquita de la ciudad a Maria concebida sin mancha. Dase el asalto entre arroyos de sangre y entra después triunfador el rey don Fernando con su esposa, doña Isabel, a coger los laureles de la victoria.

Se aclama a la Reina de cielos y tierra . Y es proclamada. Patrona de aquel florido reino en el misterio de su concepción Inmaculada.

El dogma

Los padres de la Iglesia al contraponer la figura de María a la de Eva en relación con la caída y la reparación del género humano, estaban sembrando la semilla del dogma.

Ya el escolástico Beato Juan Duns Escoto defendió teológicamente este dogma a finales del siglo XII cuando enseñaba teología en la universidad de París.

En la universidad parisina, la cuestión sobre la concepción inmaculada de María había sido resuelta de forma negativa; no fue hasta que llegó Escoto que se defendió la Inmaculada Concepción.

La voz discordante del escolástico propició un debate público del cual salió triunfante y en el que le opusieron doscientos argumentos, que él refutó y pulverizó después de recitarlos uno tras otro de memoria.

Fue el 8 de diciembre de 1854 cuando Pío IX declaró definitivamente el dogma de la concepción inmaculada de la Virgen.

En la bula Ineffabilis Deus, Pío nono declaró, proclamó y definió «que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por todos los fieles».

La Academia de Infantería recupera el esplendor del día de la Inmaculada

«Por fin una patrona sin restricciones», ha celebrado el coronel Álvaro Díaz Fernández, director de la Academia de Infantería de Toledo, en las palabras que ha dirigido a los asistentes al acto castrense

Academia de Infantería de Toledo en el Acto de la Inmaculada Concepción
© EUROPA PRESS
Academia de Infantería de Toledo en el Acto de la Inmaculada Concepción © EUROPA PRESS

Web de referencia

Por qué la Inmaculada Concepción es la patrona de la Infantería española (eldebate.com)

La Academia de Infantería recupera el esplendor del día de la Inmaculada (clm24.es)

La Inmaculada Concepción de María y el Ejército español – Alerta Digital

La Academia de Infantería de Toledo recupera todo su esplendor en el Día la Inmaculada Concepción (abc.es)

Milagro de Empel – Wikipedia, la enciclopedia libre