

Presentador: Ave, amigos de Imperium Romanum TV News.
Nuestro reportero ha tenido la ocasión de hablar con gente de Jerusalén, aunque sorprende un poco que sea la gente mayor la más dispuesta a ponerse ante las cámaras de nuestro programa y hablar con la libertad y confianza que demuestran.
También es cierto que nuestro reportero se encuentra aún en el templo de Jerusalén y es un lugar propicio para que la gente comparta sus creencias. tampoco se puede esperar que gente de edad avanzada suponga un peligro contra la autoridad.
Aun así, desde este programa les recordamos la prudencia de evitar alusiones directas a la llegada del Mesías, por la controversia que ello pudiera generar, dado que se trata de una cuestión delicada que afecta al pueblo judío, pero también puede suponer un ataque a la autoridad de Herodes el Grande y por deferencia a Roma.
Ave, reportero, ¿Dónde te encuentras esta mañana?
Conexión
Reportero: Ave. Sigo aquí, en Jerusalén, en ‘el atrio de los gentiles’,
Por lo que nos han dicho, hay personas que sin ser sacerdotes hacen su vida en el templo. Dada la inquietud que hay sobre las insinuaciones del nacimiento del Mesías anunciado, nos gustaría conocer su parecer.
El atrio de los gentiles
Esa gran explanada a cielo abierto está rodeada por un pórtico de columnas. Tiene una superficie de unos 144.000 metros cuadrados. Este primer gran espacio rodeado de columnas es lo que se denomina «atrio de los gentiles» porque su acceso estaba abierto a todos, también a los no judíos, extranjeros y aquellos que son considerados impuros
Es el único lugar donde se tolera la presencia de gentiles en el templo.

El Atrio de los Gentiles está predispuesto para los no-Judíos que quieran acercarse al espacio sagrado e interrogar a los rabinos y doctores de la Ley sobre cuestiones de espiritualidad, de misterio, de religión, de Dios.
Aquí, los fieles pueden deambular, cambiar dinero e incluso comprar animales para los sacrificios.
A los no judíos se les permite entrar al Atrio de los Gentiles, pero se les prohíbe ir más allá del patio exterior. Los patios interiores del templo estaban encerrados por una balaustrada, y en las entradas se colocaron avisos en griego y latín, advirtiendo a los extranjeros y personas incircuncisas que cruzar a uno de los otros patios se castigaba con la muerte.
Construido por Herodes durante estas dos últimas décadas. el Atrio de los Gentiles, es un espacio que todos pueden atravesar sin distinción de cultura, lengua o profesión religiosa, donde es posible interrogarse sobre las grandes preguntas de la vida y de la sociedad y, así, acercarse al «Dios Desconocido”.
Herodes emprendió la restauración del Templo en su esplendor original y con sus disposiciones tradicionales. Los edificios se demolieron uno tras otro conforme estaban disponibles los materiales para las nuevas estructuras. Una multitud de sacerdotes se convirtió en albañiles y carpinteros y tomó a su cargo el derribo y reconstrucción del santuario, tarea que fue llevada a cabo en dieciocho meses. Casi 10.000 trabajadores fueron empleados en los otros edificios. Tras ocho años de trabajo hace unos cuatro años el nuevo edificio se abrió al culto.
En medio de la explanada hay una segunda zona, algo más elevada, delimitada por una valla y con advertencias de que cualquier no judío que entre en este recinto se expone a un peligro mortal.
Hay una lápidas, escrita en griego, que dice así:
«Ningún extranjero entrará dentro de la balaustrada del templo o del recinto. Y cualquiera que sea sorprendido, será responsable de la muerte que en consecuencia le sobrevendrá».
Esa segunda zona consistía en otro patio porticado al que se entraba a través de la «Puerta Hermosa». Su acceso estaba reservado a los hombres y las mujeres israelitas que acudían allí a orar, pedir la bendición a los sacerdotes o depositar limosnas.
Reportero: Buenos días, señores. Soy un reportero del programa Imperium Romanum TV News, y estoy aquí para informar sobre los acontecimientos que suceden en esta región. ¿Podrían decirme sus nombres y qué hacen ustedes aquí?

Simeón: Mi nombre es Simeón, y soy un hombre justo y piadoso, que espera la consolación de Israel. Estoy aquí para adorar a Dios en su templo, y para esperar el cumplimiento de su promesa.
Ana: Mi nombre es Ana, y soy una profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Estoy aquí para servir a Dios con ayunos y oraciones, y para anunciar su salvación a los que la esperan.
Reportero: ¿Y qué promesa es esa que esperan?
Simeón: La promesa de que Dios enviará al Mesías, el ungido, el que liberará a su pueblo del yugo de los pecadores y de los opresores. El que establecerá su reino de justicia y de paz. El que será la luz de las naciones y la gloria de Israel.
Ana: La promesa de que Dios cumplirá su alianza con Abraham, Isaac y Jacob, y con sus descendientes. La promesa de que Dios perdonará los pecados de su pueblo, y le dará una nueva vida. La promesa de que Dios renovará todas las cosas, y hará un cielo nuevo y una tierra nueva.
Reportero: ¿Y cómo saben ustedes que esa promesa se cumplirá pronto?
Simeón: Porque el Espíritu Santo me lo ha revelado. Él me ha dicho que no moriré sin ver al Mesías del Señor. Él me ha dado la certeza de que el tiempo se ha cumplido, y que el Salvador está cerca.
Ana: Porque el Espíritu Santo me lo ha inspirado. Él me ha dado el don de la profecía, y me ha hecho ver las señales de los tiempos. Él me ha dado la alegría de proclamar las maravillas de Dios, y de preparar el camino del Señor.
Reportero: ¿Y cómo reconocerán ustedes al Mesías cuando venga?
Simeón: Porque el Espíritu Santo me lo mostrará. Él me guiará hasta el lugar donde esté el niño, y me hará sentir su presencia. Él me dará la gracia de tomarlo en brazos, y de bendecir a Dios por su bondad.
Ana: Porque el Espíritu Santo me lo confirmará. Él me dará la sabiduría para entender las Escrituras, y me hará recordar las profecías. Él me dará el valor de dar testimonio de él, y de hablar de él a todos los que lo buscan.
Reportero: Muchas gracias, Simeón y Ana, por compartir su esperanza con nosotros. Ha sido un placer hablar con ustedes.
Simeón: Gracias a usted, señor, por su interés. Que Dios le bendiga.
Ana: Gracias a usted, señor, por su atención. Que Dios le ilumine.
Reportero: Ave. Les devolvemos la conexión con el estudio.
Devuelve la conexión

Presentador: Ave, reportero. Buen Trabajo
¿El Espíritu Santo? ¿Otro ángel? ¿Qué tipo de extraña red social tiene este pueblo judío? ¿Acaso no hay nadie normal que reciba videos de gatitos?
Parece confirmarse que para ser miembro de esta extraña nueva red social, que se está extendiendo por tierras de Israel, hay que ser de limpio corazón y llevar una vida de oración.
Seguiremos investigando.
Despedida
Recuerden que el censo es una oportunidad para demostrar su lealtad al emperador y su gratitud por todo lo que ha hecho por nosotros. ¡Viva el emperador Augusto César! ¡Viva el Imperio romano!
Y a ustedes, queridos espectadores, les invitamos a seguir atentos a nuestra cobertura especial de este acontecimiento histórico.
Hasta una próxima conexión
Ave, amigos de Imperium Romanum TV News.

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