Sé, tú, su mejor belén

Me has pedido que escriba un blog para analizar el poema “Toledo, el mejor belén”. Aquí está mi intento:

Toledo, el mejor belén: un poema que celebra la Navidad y la belleza de la ciudad imperial

Puerta del Cambrón y San Juan de los Reyes como elementos del belén

La Navidad es una época del año en la que se revive el nacimiento de Jesús en Belén, el pueblo donde se cumplió la profecía mesiánica. Los belenes son representaciones artísticas de este acontecimiento, que se montan en iglesias, casas, plazas y otros lugares públicos. En España, los belenes son una tradición muy arraigada, que se remonta al siglo XV, cuando San Francisco de Asís los introdujo como una forma de evangelización.

Toledo, la ciudad imperial, es un escenario privilegiado para albergar belenes, pues su patrimonio histórico, artístico y cultural es incomparable. La ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva monumentos de las tres culturas que convivieron en ella: la cristiana, la judía y la musulmana. Además, Toledo tiene una luz especial, que se refleja en el río Tajo y en sus murallas, y que ha inspirado a artistas de todos los tiempos.

Uno de ellos fue el poeta toledano José María Gómez y Gómez, que escribió el poema “Toledo, el mejor belén”, que se ha convertido en un himno navideño de la ciudad. El poeta, que fue cronista oficial de Toledo y director del Museo del Greco, quiso plasmar en sus versos la magia y el encanto de Toledo en la noche de Nochebuena, cuando se ilumina con miles de luces y se llena de vida.

El poema narra el sueño de un pastor, que ve al Niño Jesús sin belén, y que es llevado por un ángel a contemplar Toledo desde el cielo. El ángel le muestra los principales monumentos y rincones de la ciudad, que se convierten en un grandioso belén, donde cada elemento tiene un significado simbólico.

Así, el puente de San Martín y el de Alcántara son las entradas al Edén, el Alcázar es el Pretorio, la plaza de Zocodover es el árbol de la vida y de la cruz, la puerta de Bisagra es el camino de los pastores y los Reyes Magos, y la Catedral es el portal de Belén.

El poeta utiliza un lenguaje sencillo y emotivo, con abundantes exclamaciones e imperativos, que invitan al lector a admirar la belleza de Toledo y a participar de la alegría del nacimiento de Jesús.

El poema “Toledo, el mejor belén” es un homenaje a la ciudad y a la Navidad, que expresa el amor del poeta por su tierra y por su fe. Es un poema que se recita y se canta cada año en Toledo, y que forma parte de su identidad y de su cultura. Es un poema que nos invita a descubrir Toledo, el mejor belén, y a celebrar el misterio de la encarnación de Dios.

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