Oigo una voz: un poema sobre el amor y la soledad
Hoy quiero compartir con vosotros un poema que me ha llamado la atención por su belleza y su profundidad. Se trata de «Oigo una voz».
OIGO UNA VOZ
Oigo tu voz, pero no sé dónde estás,
oigo tu voz. Alguien me llama,
una voz que entra en mi alma,
pero no me dice adónde marchar.
Dime, quién eres, el que llama,
porque yo ya me voy a la cama,
mis ojos tienen ganas de descansar,
pero una voz llena mi alma,
y no sé qué debo contestar.
Me voy porque sólo oigo llamar,
mi nombre no para de sonar,
Pero dime, quién me llama,
porque antes de irme quisiera amar.
Manuel Pellicer Sotomayor. Poema de 1992

Análisis
El poema es un monólogo interior de un hablante lírico que escucha una voz misteriosa que le llama, pero que no le revela su identidad ni su destino. El hablante siente una atracción irresistible por esa voz, que le llena el alma, pero también una angustia por no saber quién es ni qué quiere de él. El poema refleja el anhelo de amor y de sentido que todos tenemos, pero también la soledad y la incertidumbre que nos acompañan en la vida.
El poema está compuesto por cuatro estrofas de cuatro versos cada una, con rima asonante en los pares. El ritmo es irregular, alternando versos de siete y ocho sílabas, lo que crea una sensación de inestabilidad y de desasosiego. El lenguaje es sencillo y directo, pero también cargado de emotividad y de imágenes sugerentes.
En la primera estrofa, el hablante expresa su desconcierto al oír una voz que le llama, pero que no le indica dónde está ni adónde debe ir. La voz se presenta como una presencia invisible pero poderosa, que entra en su alma y le hace sentir algo especial. El hablante se dirige a la voz con interrogaciones y exclamaciones, mostrando su curiosidad y su asombro.
En la segunda estrofa, el hablante le pide a la voz que le diga quién es, porque está cansado y quiere dormir. Sus ojos tienen ganas de descansar, pero su alma está inquieta por la voz que le llena. El hablante muestra su cansancio físico y mental, pero también su deseo de conocer a la voz que le llama.
En la tercera estrofa, el hablante anuncia su marcha, porque sólo oye llamar su nombre, pero no recibe ninguna respuesta. El hablante siente que la voz le persigue y le obsesiona, pero que no le ofrece ninguna solución ni consuelo. El hablante muestra su frustración y su impotencia, pero también su resignación y su aceptación.
En la cuarta y última estrofa, el hablante le pide a la voz que le diga quién es, porque antes de irse quisiera amar. El hablante expresa su último deseo, que es el de sentir el amor de la voz que le llama. El hablante muestra su esperanza y su ilusión, pero también su tristeza y su melancolía.
El poema termina con un punto final, que cierra el monólogo y deja al hablante solo con su voz. El poema nos invita a reflexionar sobre el amor y la soledad, sobre la búsqueda de sentido y de felicidad, sobre la comunicación y el silencio, sobre la vida y la muerte.
Espero que te haya gustado este poema y que te animes a leer más obras de Manuel Pellicer Sotomayor, un poeta que sabe transmitir con sus versos los sentimientos más profundos y universales del ser humano.
Origen
- Poema original de Manuel Pellicer Sotomayor
- Conversación con Bing Chat

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