María de Betania

Presentador del programa Imperium Romanum TV News
Presentador del programa

Introducción

Presentador: Ave, amigos de Imperium Romanum TV News.

Bienvenidos a nuestro programa «¿Me amas más que éstos?«, donde cada día les traemos una entrevista exclusiva con uno de los hombres y mujeres que acompañaron a Jesucristo durante su vida terrenal y que fueron testigos de su resurrección.

A través de sus relatos, podremos conocer más de cerca al Maestro, su mensaje, sus milagros, su pasión, su gloria. También podremos aprender de su ejemplo, su fe, su amor, su servicio, su misión.

Presentación del personaje

Hoy tenemos una invitada muy especial, alguien que conoció y amó a Jesús de Nazaret, el hombre que cambió el mundo con su mensaje y sus milagros.

Ella es María de Betania, la hermana de Lázaro, el hombre que Jesús resucitó de entre los muertos. María nos va a contar cómo era escuchar y adorar a Jesús en su casa, qué aprendió de él, cómo vivió el milagro de la resurrección de su hermano y qué piensa de la condena y la crucifixión de Jesús. También nos va a hablar de su fe en la resurrección de Jesús y de su esperanza en la vida eterna.

María es quien ungió los pies de Jesús en Betania, días antes de la Pascua.

No se pierdan esta entrevista exclusiva, única e inolvidable, que les hará reflexionar sobre el sentido de la vida, el poder del amor y la promesa de la salvación.

Conexión

Reportero: Buenos días, María. Gracias por concedernos esta entrevista. Sabemos que eres una de las hermanas de Lázaro, el hombre que Jesús resucitó de entre los muertos. ¿Cómo conociste a Jesús y qué te atrajo de él?

María de Betania con el frasco de perfume // Bing Image Creator

María: Buenos días. Conocí a Jesús hace unos años, cuando vino a Betania, el pueblo donde vivo con mis hermanos Lázaro y Marta. Él se alojó en nuestra casa y compartió con nosotros su mensaje de amor, de paz y de esperanza. Me atrajo su sabiduría, su bondad y su autoridad. Sentí que era alguien especial, que hablaba con la verdad y que tenía el poder de Dios.

Reportero: Precisamente, tú fuiste la que ungió a Jesús con un perfume muy costoso, poco antes de su pasión. ¿Qué te impulsó a hacer ese gesto?

María: Fue un gesto de amor, de gratitud y de homenaje. Yo tenía un frasco de perfume de nardo puro, muy valioso, que había guardado para una ocasión especial. Un día, Jesús vino a cenar a nuestra casa, y yo aproveché para derramar el perfume sobre su cabeza y sus pies, y enjugarlos con mis cabellos. Quería expresarle mi afecto, mi admiración y mi devoción. También quería prepararlo para su sepultura, pues él había dicho que iba a morir pronto.

Reportero: ¿Qué opinas de la reacción de Judas Iscariote, que criticó tu acción y dijo que el perfume se podía haber vendido y dar el dinero a los pobres por 300 denarios?

María: Opino que fue una reacción hipócrita, egoísta y malintencionada. Judas no se preocupaba por los pobres, sino por el dinero, pues él era el encargado de la bolsa común de los discípulos y solía robar de ella. Él no entendía el valor de lo que yo había hecho, ni el significado de lo que Jesús iba a hacer.

Jesús me defendió y dijo que yo había hecho una buena obra, y que lo que yo había hecho se contaría en mi memoria en todo el mundo.

Reportero: ¿Qué recuerdas del día en que Jesús resucitó a tu hermano Lázaro?

María: Fue el día más increíble de mi vida. Mi hermano Lázaro estaba enfermo y mandamos a llamar a Jesús, pero él no llegó a tiempo. Lázaro murió y lo enterramos en una cueva. Cuatro días después, llegó Jesús y me llamó a mí y a mi hermana. Fuimos juntas al sepulcro, donde Jesús ordenó que quitaran la piedra que lo cerraba y gritó con voz fuerte: “¡Lázaro, sal fuera!” Y mi hermano salió, vivo, envuelto en vendas. Fue un milagro maravilloso, que demostró el poder y la gloria de Jesús.

Reportero: ¿Qué sentiste al ver a tu hermano vivo de nuevo?

María: Sentí una emoción indescriptible, una alegría inmensa, una gratitud infinita. Abracé a mi hermano y le di gracias a Jesús, que había hecho posible lo imposible. Vi en él al Señor de la vida, al que tiene el poder sobre la muerte, al que cumple sus promesas.

Reportero: Después de ese milagro, muchos creyeron en Jesús, pero también se despertó la ira de sus enemigos, que lo acusaron de blasfemo y de sedicioso. ¿Qué opinas de la condena y la crucifixión de Jesús?

María: Opino que fue una gran injusticia, una terrible crueldad, una horrible tragedia. Jesús no hizo nada malo, al contrario, hizo mucho bien. Curó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, perdonó a los pecadores, enseñó a los ignorantes, consoló a los afligidos, amó a los despreciados. No merecía morir así, clavado en una cruz, entre burlas y sufrimientos. Fue un acto de odio, de miedo, de envidia, de violencia.

Reportero: Sin embargo, los seguidores de Jesús afirman que él resucitó al tercer día y que se les apareció varias veces antes de ascender al cielo. ¿Tú crees en la resurrección de Jesús?

María: Sí, creo en la resurrección de Jesús, porque yo misma lo vi con mis propios ojos. Él vino a nuestra casa después de haber resucitado y comió con nosotros. Lo toqué, lo escuché, lo reconocí. Era el mismo Jesús, pero con un cuerpo glorioso, con una vida nueva, con una paz infinita. Me dijo que no tuviera miedo, que él había vencido a la muerte, que él estaría siempre conmigo, que él me prepararía un lugar en el cielo.

Reportero: ¿Qué mensaje le darías a las personas que escuchan esta entrevista y que quieren saber más sobre Jesús?

María: Les diría que lean los evangelios, que son los libros que cuentan la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. Les diría que abran su corazón, que busquen su rostro, que escuchen su voz. Les diría que confíen en él, que le sigan, que le amen. Les diría que Jesús es el camino, la verdad y la vida, y que nadie va al Padre sino por él.

Reportero: Devolvemos la conexión

Devuelve la conexión

Presentador del programa Imperium Romanum TV News
Presentador del programa

Presentador: ¿No huelen ustedes el perfume de nardo? Yo creo que aún perciben ese olor los que se sienten como en casa de los tres hermanos de Betania. Un perfume que se hubiera podido vender por 300 denarios con los que dar de comer a los pobres.

Se trata de un perfume caro, guardado para una ocasión especial, para alguien especial.

Imaginense el esfuerzo, el sacrificio de reunir el dinero para comprar un perfume tan caro, la paciencia de guardarlo, de reservarlo, para este momento. Lo que se tiene que atesorar en el corazón.

¿Las unciones de Jesús?

La mujer pecadora

Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.

(Lucas, 7:36-38)
Frasco de alabastro
frasco de alabastro

Mujer de Betania

Con ocasión de la última visita de Jesús a Betania, una mujer no identificada entró, «con un frasco de mármol precioso lleno de perfume muy caro y se lo derramó en la cabeza.

  • En el evangelio de Mateo

Cuando Jesús hubo terminado estos discursos, dijo a sus discípulos: sabéis que dentro de dos días es la Pascua

Hallándose Jesús en Betania, en casa de ‘Simón el leproso’, se le acercó una mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro. Mientras Jesús estaba recostado a la mesa, ella le derramó el perfume sobre la cabeza.

Mt 26:1 y 6-7
  • En el evangelio de Marcos

Faltaban dos días para la Pascua y los Ácimos (….) Jesús había ido a Betania, a casa de Simón, al que llamaban ‘el leproso’. Mientras estaba sentado a la mesa, llegó una mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de perfume de nardo puro, de mucho valor.

Mc 14:3-9
  • En el evangelio de Juan

«Seis días antes de la Pascua vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dispusieron allí una cena; María servía y Lázaro era de los que estaban a la mesa con él. María, pues, tomó una libra de perfume muy caro, hecho de nardo puro, le ungió los pies y se los secó con sus cabellos, mientras la casa se llenaba del olor del perfume.» 

(Jn, 12:1-3).

María Magdalena

María Magdalena fue una mujer que acompañó al Señor antes, durante, y después de la crucifixión. Por error de interpretación se la asocia con la “pecadora” desconocida del evangelio de Lucas.

Según este evangelio, Marta y María de Betania vivieron en Galilea, pero no se menciona el nombre de la aldea. Tal vez pudo haber sido Magdala, y en ese caso podría ser que María de Betania y María Magdalena fuesen la misma persona, dado que el gentilicio de Magdala es «magdaleno», «-a».

Tal vez después Marta y María, dada la enfermedad de su hermano Lázaro, se trasladaron a Betania donde Lázaro vivía.

¿Qué dice la Iglesia católica?

Hubo dos unciones del Señor en situaciones distintas:

  • la primera, al comienzo del ministerio público de Jesús
  • la segunda, al final de su vida, en Betania, narrada aquí por san Juan. En esta ocasión se menciona el nombre de la mujer que unge a Jesús, María, y de la persona que la critica, Judas.​

Tradicionalmente, la Iglesia católica identificaba a María de Betania con María Magdalena, la “pecadora”, y la mujer de Betania, por lo tanto es reconocida como María Magdalena y se siguen todas las fiestas y actividades asociadas con María Magdalena.

Esto fue debido a una homilía del Papa Gregorio el Magno en 591 d. C. en la que identificó a María de Betania, María Magdalena y «la pecadora» como la misma. (El Papa Gregorio I, el Magno, guió a la Iglesia desde 590 hasta 604 d. C.)

El Papa Francisco promulgó un decreto de la Congregación para el Culto Divino con el que estableció que el Calendario romano general celebre juntos a los santos hermanos Marta, María y Lázaro.

Origen