
Introducción
Presentador: Ave, amigos de Imperium Romanum TV News.
Bienvenidos a nuestro programa «¿Me amas más que éstos?«, donde cada día les traemos una entrevista exclusiva con uno de los hombres y mujeres que acompañaron a Jesucristo durante su vida terrenal y que fueron testigos de su resurrección.
A través de sus relatos, podremos conocer más de cerca al Maestro, su mensaje, sus milagros, su pasión, su gloria. También podremos aprender de su ejemplo, su fe, su amor, su servicio, su misión.
Presentación del personaje
En el programa de hoy, tenemos el honor de conversar con Mateo, uno de los doce apóstoles de Jesús. Él nos cuenta cómo era su vida antes de seguir a Jesús, cómo era un recaudador de impuestos al servicio de los romanos.
Se supone que Jesús le impuso el nombre de Mateo, que significa «don del Señor»;
Antes de seguirle, Mateo era llamado Leví o Leví de Alfeo, es decir, hijo de Alfeo.
El nombre Mateo se deriva del hebreo Mattija, que se reduce a Mattai en el hebreo post-bíblico. En griego a veces se escribe Maththaios, BD, y a veces Matthaios, CEKL, pero los estudiosos de gramática no se ponen de acuerdo en cuanto a cuál de las dos palabras es la original.
- Autor del Evangelio de Mateo.
- Veneración: Iglesia ortodoxa, Iglesia católica, Iglesia copta
- Atributos: Libro, figura humana, Ángel
- Patronazgo: Banqueros, recaudadores
- Padre: Alfeo
- Festividad: 21 de septiembre rito romano, 16 de septiembre rito bizantino
- Nombre: Leví, Leví de Alfeo, Mateo el Apóstol, Mateo el Evangelista
El hecho de que un hombre posea dos nombres es una ocurrencia frecuente entre los judíos. Es cierto que la misma persona normalmente tenga un nombre hebreo como «Shaoul» y un nombre griego, Paulos. Sin embargo, también tenemos ejemplo de individuos con dos nombres hebreos como por ejemplo José Caifás, Simón-Cefas, etc.
Es probable que Mattija, «regalo de Yahveh«, sea el nombre que Jesús le confirió al recaudador de impuestos cuando lo llamó al apostolado, y que así haya sido conocido en adelante entre sus hermanos cristianos, siendo Leví su nombre original.
Los tres primeros Evangelios relatan que fue recaudador de impuestos al servicio de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, en el antiguo puerto lacustre de Cafarnaum, que lo dejó todo al ser llamado por Jesús.
Se supone que para desempeñar su trabajo tuvo que ser un personaje importante e ilustrado, capaz de hablar arameo y griego.
Mateo era cobrador de impuestos en Cafarnaúm: recaudaba las tasas que los judíos tenían que pagar a los romanos; como todos los que se dedicaban a ese oficio, era despreciado por el pueblo, que lo consideraba cercano a los opresores. Probablemente Mateo se había acostumbrado a ello;
Nos cuenta cómo conoció a Jesús y cómo lo siguió como apóstol. Nos cuenta cómo vivió la pasión y la resurrección de Jesús y cómo escribió el primer evangelio. Nos cuenta qué haría si el Sanedrín le ofreciera treinta monedas de plata para que traicionara a Jesús, como hizo Judas Iscariote.
No se pierdan esta entrevista fascinante con Mateo, uno de los doce apóstoles de Jesús.
Conexión
Reportero: Buenas tardes, estimado Levi. Agradezco que haya aceptado esta entrevista. ¿Podría contarnos cómo fue su encuentro con Jesucristo?

Levi: Por supuesto. Mi nombre es Mateo, también conocido como Mateo Leví o Leví de Alfeo. Fui uno de los doce apóstoles elegidos directamente por Jesús de Nazaret.
Mi vida dio un giro radical cuando Él me llamó mientras estaba en mi despacho de recaudación de impuestos en Cafarnaúm, junto al mar de Galilea. Jesús simplemente dijo: “Sígueme”. Sin dudarlo, dejé todo y comencé a seguirlo. Fue un momento de profundo impacto en mi vida.
Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió.
Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos.
Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?»
Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»
Mt, 9,9-13
Reportero: Fascinante. ¿Cómo fue su relación con Jesús después de ese encuentro inicial?
Levi: Durante mi tiempo como discípulo, fui testigo de muchos milagros y enseñanzas de Jesús. Estuve presente en la Última Cena, la crucifixión y la resurrección. También fui uno de los que recibió el Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Jesús cambió mi vida por completo, y su amor y sabiduría me guiaron en mi camino como apóstol.
Reportero: ¿Qué recuerdas de tu experiencia como apóstol? ¿Qué te enseñó Jesús?
Levi: Recuerdo muchas cosas maravillosas. Recuerdo cómo Jesús nos enseñaba con parábolas, cómo nos explicaba las Escrituras, cómo nos mostraba el amor de Dios.
Recuerdo cómo Jesús nos enviaba a predicar y a sanar, cómo nos daba autoridad sobre los espíritus malignos, cómo nos hacía partícipes de su misión. Recuerdo cómo Jesús nos trataba como amigos, cómo compartía con nosotros sus alegrías y sus tristezas, cómo nos corregía y nos perdonaba.
Reportero: Interesante. Ahora, imaginemos una situación hipotética. Si el Sanedrín le ofreciera treinta monedas para que lo traicionara, ¿qué haría usted?
Levi: Esa es una pregunta difícil. Como apóstol, mi lealtad está con Jesús y su mensaje de amor y redención. No puedo traicionarlo por ninguna cantidad de dinero. El dinero es efímero, pero la verdad y la fe son eternas. Rechazaría rotundamente cualquier oferta de traición. Mi compromiso es con Dios y su obra.
Reportero: ¿Cómo viviste la pasión, muerte y resurrección de Jesús?
Levi: Fue el momento más duro y más glorioso de mi vida. Cuando Jesús fue arrestado en el huerto de Getsemaní, sentí un gran temor y tristeza. Cuando lo vi sufrir en el juicio, en la flagelación, en la coronación de espinas, en la cruz, sentí un gran dolor y angustia. Cuando lo vi morir, sentí un gran vacío y desolación. Pero cuando lo vi resucitar al tercer día, sentí una gran alegría y esperanza. Supe que él había vencido a la muerte y al pecado, y que nos había dado la vida eterna.
Reportero: ¿Qué papel has desempeñado en la Iglesia después de la ascensión de Jesús?
Levi: He sido uno de los testigos de la resurrección de Jesús, y he escrito el primer evangelio, donde he recogido sus palabras y sus obras, para que todos puedan conocerlo y creer en él. He predicado el evangelio por Judea, Siria, Etiopía y otros lugares, anunciando la buena nueva de la salvación.
He bautizado a muchos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. He hecho discípulos y he fundado comunidades cristianas. He sufrido persecuciones, cárceles, azotes, hambre, sed, frío, calor, naufragios, robos, traiciones, calumnias, y todo tipo de peligros. Pero nada me ha separado del amor de Cristo.
Reportero: Muchas gracias, Mateo, por tu testimonio. Que Dios te bendiga y te guarde.
Levi: Gracias a ti, reportero, por tu interés. Que Dios te ilumine y te guíe.
Reportero: Devolvemos la conexión
Devuelve la conexión

Presentador: San Mateo escribió el Evangelio que lleva su nombre pensando en los cristianos de origen judío: en el texto enfatiza que Jesús es el Mesías que cumple las promesas del Antiguo Testamento. Se puede decir casi con certeza que lo escribió en arameo.
La festividad de San Mateo se celebra el 21 de septiembre.
Sólo poseemos datos inexactos y legendarios de la carrera posterior de Mateo. San Ireneo nos dice que Mateo predicó el Evangelio entre los hebreos; Clemente de Alejandría dice que lo hizo por quince años, y Eusebio afirma que, antes de irse a otros países, él les dejó su Evangelio en su lengua materna. Los escritores antiguos no concuerdan en cuanto al número de países que Mateo evangelizó, pero casi todos mencionan a la Etiopía al sur del Mar Caspio (no la Etiopía en África), algunos a Persia y al reino de los partos, a Macedonia y a Siria.

Debe estar conectado para enviar un comentario.