Principales fallos en el planteamiento
Aquí te presento algunos de los fallos más habituales en el planteamiento que debes evitar:
- Confundir el planteamiento con la presentación de personajes:
El planteamiento no se trata simplemente de presentar a los personajes. Aunque el nombre puede llevar a confusión, su función va más allá.
El planteamiento es el momento en el que se plantea el conflicto central de la historia. Este conflicto puede ser externo (como un problema físico o una situación) o interno (relativo a los sentimientos o el carácter del protagonista).
Sin un conflicto claro, el lector no tendrá motivos para seguir leyendo. Por lo tanto, es esencial que el conflicto aparezca cuanto antes en la narración.
- Falta de tensión o intriga:
El planteamiento debe generar intriga y tensión. Debe plantear una pregunta en la mente del lector: “¿Qué le pasará ahora al personaje?”. Sin esa pregunta, la historia carece de impulso y el lector no se sentirá motivado para seguir explorando las páginas.
- Demasiada exposición inicial:
Evita cargar el planteamiento con demasiada información. No es necesario explicar todos los detalles del mundo o los antecedentes de los personajes desde el principio. Dosifica la información para mantener el interés del lector.
- Falta de conexión con el protagonista:
El lector debe sentirse intrigado por el protagonista desde el inicio. Si no se establece una conexión emocional o un interés genuino hacia el personaje, la historia puede perder impacto.
- No establecer el tono adecuado:
El planteamiento también debe establecer el tono de la historia. ¿Será una narración de misterio, romance, aventura o comedia? El tono inicial debe reflejar el género y la atmósfera que se desarrollarán a lo largo de la obra.
- Falta de originalidad en el conflicto:
Algunas historias comienzan con conflictos trillados o clichés. Por ejemplo, el típico triángulo amoroso o la búsqueda del tesoro. Un buen planteamiento debe sorprender al lector con un conflicto fresco y único.

- Exceso de detalles irrelevantes:
A veces, los escritores se enredan en descripciones minuciosas del entorno o los personajes en el planteamiento. Esto puede abrumar al lector y alejarlo del núcleo de la historia.
- Falta de contexto claro:
Si el lector no comprende dónde y cuándo se desarrolla la historia desde el principio, puede sentirse perdido. El planteamiento debe proporcionar suficiente contexto para situar al lector en el mundo de la narración.
- Introducción de demasiados personajes:
Presentar una multitud de personajes en las primeras páginas puede confundir al lector. Es preferible centrarse en unos pocos personajes clave y desarrollarlos gradualmente.
- Ausencia de gancho emocional:
El planteamiento debe despertar la empatía o el interés del lector. Si no logra conectar emocionalmente, la historia puede perder su impacto.
Recuerda que el planteamiento es el punto de partida de toda historia, y su calidad influye en la experiencia del lector.

Ejemplos de planteamientos exitosos
- “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez:
Este clásico de la literatura latinoamericana comienza con una descripción intrigante del pueblo de Macondo y la llegada de los gitanos. La mezcla de lo real y lo mágico establece un tono único y atrapa al lector desde el principio.
“José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua, con igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora del calor. En pocos años, Macondo fue una aldea más ordenada y laboriosa que cualquiera de las conocidas hasta entonces por sus 300 habitantes. Era en verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto. (…).
Cien años de soledad
- “El Gran Gatsby” de F. Scott Fitzgerald: La novela comienza con el misterioso Jay Gatsby observando la luz verde al final del muelle. Esta imagen simbólica y enigmática establece el tono de la historia y despierta la curiosidad del lector.
Cuando yo era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces. «Antes de criticar a nadie», me dijo, «recuerda que no todo el mundo ha tenido las ventajas que has tenido tú». Eso fue todo, pero, dentro de nuestra reserva, siempre nos hemos entendido de un modo poco común, y comprendí que sus palabras significaban mucho más. En consecuencia, suelo reservarme mis juicios, costumbre que me ha permitido descubrir a personajes muy curiosos y también me ha convertido en víctima de no pocos pesados incorregibles.
“El Gran Gatsby” de F. Scott Fitzgerald, Sinopsis
- “1984” de George Orwell: El planteamiento de esta distopía nos presenta un mundo totalitario y opresivo donde el Gran Hermano todo lo ve. La sensación de vigilancia constante y la falta de libertad son elementos clave que enganchan al lector.
Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en su esfuerzo por burlar el molestísimo viento, se deslizó rápidamente por entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no con la suficiente rapidez para evitar que una ráfaga polvorienta se colara con él.
“1984” de George Orwell

- “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen: Austen comienza con la famosa frase: “Es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”. Esta ironía sutil y la presentación de la sociedad de la época establecen el contexto y la trama.
Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.
“Orgullo y prejuicio” de Jane Austen
Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad está tan arraigada en las mentes de algunas de las familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de la de sus hijas.
—Mi querido señor Bennet —le dijo un día su esposa—, ¿sabías que, por fin, se ha alquilado Netherfield Park?
El señor Bennet respondió que no.
—Pues así es —insistió ella—; la señora Long ha estado aquí hace un momento y me lo ha contado todo.
- “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez: La novela comienza con la noticia de que Santiago Nasar será asesinado. La estructura circular y la inevitabilidad de los acontecimientos mantienen al lector en vilo.
El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para
“Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez
esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de
higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al
despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con
árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores
de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de
papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros», me dijo. Tenía una
reputación muy bien ganada de interprete certera de los sueños ajenos, siempre que se
los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos
sueños de su hijo, ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las
mañanas que precedieron a su muerte.
Otros ejemplos de éxito
- “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee: La novela comienza con la voz adulta de Scout Finch recordando su infancia en Maycomb, Alabama. La curiosidad sobre el misterioso Boo Radley y la injusticia racial establecen el conflicto central.
- “El nombre de la rosa” de Umberto Eco: La historia arranca con la llegada del monje Guillermo de Baskerville y su joven aprendiz Adso al monasterio benedictino. El asesinato y los enigmas en torno a los libros prohibidos generan intriga.
- “Los hombres que no amaban a las mujeres” de Stieg Larsson: El periodista Mikael Blomkvist recibe una oferta para investigar la desaparición de Harriet Vanger. El misterio y la complejidad de los personajes enganchan al lector.
- “El perfume” de Patrick Süskind: El protagonista, Jean-Baptiste Grenouille, nace en medio de un mercado de pescado y su obsesión por los olores lo lleva a cometer crímenes. La originalidad y la atmósfera sensorial cautivan desde el inicio.
- “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón: El joven Daniel Sempere descubre un libro en el Cementerio de los Libros Olvidados y se obsesiona con su autor, Julián Carax. El misterio literario y la Barcelona gótica son elementos clave.
Origen
- Conversación con Copilot
- Fallos en el planteamiento de una novela – Diana P. Morales (dianapmorales.com)
- Macondo, la construcción imaginaria de un pueblo (clarin.com)

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