Introducción
Hasta ahora, en mi poesía, la lluvia ha sido signo de tristeza, de lamento. Reflejaba la pena y mi personalidad interior, como se refleja en el poema. No se presentaba la lluvia en un sentido ni con un sentimiento demasiado positivo. La impresión es que hay que evitar la lluvia, la pena, el llanto y buscar la felicidad.
Aunque, por otro lado, el hecho el hecho de que no llueva tampoco es indicio de que todo tenga que ser bueno.
En el poema más reciente con esa temática la interpretación parece haber cambiado
1º poema: Paisajes
Es una manera un tanto poética y desgarradora de expresar mis propias frustraciones, mi personalidad.
La lluvia es parte de esa dualidad entre lo que se es y lo que se quiera ser a nivel personal. El agua es vida,
La sequedad, la ausencia de agua: vacío exterior, es un llamamiento «¡Agua! Este lago quiere nadar«. No hay vida, es ese vacío, mientras que por dentro todo es intenso, asusta.
PAISAJES
Paisajes al otro lado del cristal.
Nubes de agua, ganas de llorar,
el viento pasa, los árboles bailan,
los pájaros dejaron de cantar,
la tierra seca se quedó sin agua,
sequía que ya no puede matar.
Se hace desierto de arena el mar,
¡Agua! Este lago quiere nadar,
porque la tierra se quedó sin agua,
no hay agua tras mi cristal.
Paisajes al otro lado del cristal.
Una habitación vacía, sin gente,
el silencio llama a la muerte,
la soledad inunda mi hogar,
tormenta de fuego y nieve,
mi corazón no tiene nada más.
En mis dedos el frío del cristal,
mirar todo desde la seca calle,
para que no me ahogue el mar.
Paisajes al otro lado del cristal.
Manuel Pellicer Sotomayor (1992)
2º poema: Dime si llueve (1995)
La lluvia como expresión del desamor, del llanto por la pérdida de la amada.
Es tan intensa la lluvia que todo reverdece con las lágrimas, que todo vuelve a la vida, a la par que la lluvia y el llanto suponen un impedimento para vivir.
Si llueve, no hay esperanza. Si llueve, ese amor secó y sin sentido, infructuoso, se desvanece y deja paso a una nueva vida.
Si llueve la naturaleza rebrota, pero la gente se ve obligada a protegerse.
DIME SI LLUEVE
Mira al cielo y dime si ya cae agua,
si se ha terminado ya la sequía
y ha vuelto a la tierra la lluvia.
Dime si la lluvia ha mojado el suelo
o es como agua que se evapora,
que no forma charcos en el mundo,
porque era polvo y arena hasta ahora.
Dime si se han mojado los árboles,
si ha vuelto el color a sus ramas,
dime si la gente corre con paraguas
y no dan ganas de salir de la cama.
Dime, porque, si es cierto lo que digo,
si en verdad se ha mojado el suelo
y el mundo camina con su abrigo,
entonces es que mi corazón llora,
porque no tengo esperanzas contigo.
Manuel Pellicer Sotomayor (1995)
3º poema: Si llueve, te acordarás de mí
En este poema la lluvia de desea y se busca. Tiene que llover y llover a cántaros, a mares, como algo positivo, anhelado.
Un poema inspirado fruto de un comentario jocos, porque me preguntaron si iba a llover en una fecha determinada y ante el pronóstico de buen tiempo, la advertencia de que si llueve será culpa mía por no haber dado la información correcta.
Yo le he dado a esa respuesta mi propia reinterpretación poética y personal.
La lluvia trae vida, poesía, sentimientos positivos, ilusiones: «te vas a acordar de mí», en vez de ignorarme me vas a dejar ser parte de tus pensamientos, parte de ti.
¿Quién no querría que lloviera, cuando siente esa conexión especial con la otra persona?
Porque, si llueve, te vas a acordar de mí. Si te acuerdas de mí, harás que me sienta parte de tu vida, de tus pensamientos. Si llueve brotarán nuevas ilusiones, posibilidades.
Sin embargo, en esta conversación poética, el interlocutor, busca justo lo contrario, que no llueva, porque la lluvia trae frustraciones, estropea los planes. Mejor un día de sol para salir a la calle, para ir a donde sea, sin preocuparse por la climatología
SI LLUEVE, TE ACORDARÁS DE MÍ
Si llueve te acordarás de mí, y la poesía es tormenta,
son inundaciones que llueven más de la cuenta,
son desiertos de arena convertidos en lodazal,
son extensiones salinas que ya perdieron la sal.
Pero tan solo si llueve, me quieres recordar
y el pronóstico es un sol blanco de primavera.
Son cielos azules, no son nubes echando carreras,
es un calor que abrasa el asfalto en la carretera.
Si llueve, te acordarás de mí. ¡Ojalá ya lloviera!
Pero, aunque llueva, seré yo quien se moje fuera,
quien buscará en el cielo nubes de tormenta,
buscará agua de lluvia para quien no la encuentra.
Pero tan solo si llueve, porque no esperas que llueva
porque hay barrenderos barriendo las nubes,
hay pintores subidos en cientos de escaleras,
hay un hombre que sueña con que hoy lloviera.
Manuel Pellicer Sotomayor (2024)
Conclusión
Al menos me gusta pensar que se ha producido ese cambio en mi interpretación poética de la lluvia.
Tal vez, si llueve, será porque me he situado en el otro lado del cristal y, a partir de ahora, lo que vea sea la sequedad del mundo, que he aprendido a nadar en aguas profundas
Tal vez, si llueve, sea porque mi corazón llora, porque necesito un abrazo que me caliente y proteja de la climatología del corazón.
Tal vez, si llueve, será porque hay sueños que se cumplen.
Origen
- Poemas originales de Manuel Pellicer Sotomayor, publicados en esta web
