Santo Domingo el Antiguo

Introducción

Con la excusa de que las obras de limpieza y rehabilitación han descubierto el color original de la cúpula, hagamos otra visita a este lugar.

La cúpula de Santo Domingo el Antiguo, en Toledo, luce de color azul
Rehabilitación (febrero 2025)

¡Bienvenido a Toledo, una ciudad llena de historia y encanto! Hoy vamos a hacer un recorrido por uno de los lugares más emblemáticos: el Convento de Santo Domingo el Antiguo.

Santo Domingo el Antiguo

El Convento de Santo Domingo el Antiguo es uno de los monasterios más antiguos de Toledo, fundado en el siglo XI. Es un lugar donde el pasado y el arte se entrelazan de una manera fascinante. Este convento es especialmente famoso por ser el lugar donde el gran pintor El Greco trabajó y donde se encuentran algunas de sus primeras obras.

Un Legado Histórico, Arquitectónico y Artístico

El Monasterio de Santo Domingo el Antiguo representa una síntesis única de historia, arquitectura y arte que abarca más de quince siglos.

Fundado en el siglo VI como cenobio visigodo, reconstruido en el siglo XI tras la reconquista de Toledo por Alfonso VI, y transformado en el siglo XVI bajo el patrocinio de María de Silva y la dirección arquitectónica de Juan de Herrera, este monasterio cisterciense alberga obras maestras como los primeros retablos de El Greco en España.

Su iglesia, ejemplo del estilo herreriano, contrasta con elementos mudéjares en sus claustros y salas capitulares, mientras que su archivo conserva documentos medievales que testimonian su papel en la vida religiosa y cultural de la ciudad.

Fundación Visigoda y Reconstrucción Medieval

El monasterio de Santo Domingo el Antiguo tiene sus raíces en el siglo VI, durante el periodo visigodo, como lo evidencian tres piedras decoradas a bisel halladas en su estructura. Estas reliquias, asociadas a la época de san Ildefonso, sugieren que el sitio fue originalmente un centro religioso de importancia.

Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, el monarca cumplió un juramento al abad de Silos reconstruyendo el monasterio y trasladando a monjas cluniacenses, que en 1159 adoptaron la reforma cisterciense.

Este periodo marcó su consolidación como institución monástica, integrada en la red de monasterios benedictinos reformados que caracterizaron la espiritualidad medieval ibérica.

Transformaciones del Siglo XVI: Mecenazgo y Renovación Arquitectónica

En la segunda mitad del siglo XVI, el monasterio experimentó una profunda transformación impulsada por María de Silva, una noble portuguesa viuda de Pedro González de Mendoza, contador mayor de Carlos V. Tras residir 38 años en el convento como «señora de piso», Silva destinó su fortuna a financiar la construcción de una nueva iglesia para su enterramiento.

El proyecto inicial, encargado a Nicolás Vergara el Mozo en 1576, fue modificado por Juan de Herrera, arquitecto del Escorial, quien imprimió su estilo austero y geométrico. La demolición de la antigua iglesia mudéjar y la ampliación del solar con casas adyacentes permitieron crear un espacio acorde con los ideales contrarreformistas, fusionando funcionalidad litúrgica y monumentalidad1.

Hay un imagen de Santo Domingo de Silos, situado encima de la puerta de entrada a la iglesia, bajo cuya advocación se construyó el 1er. templo, en tiempos del rey Alfonso VI, cumpliendo así el juramento que este rey hizo al abad de Silos.

La portada es de granito, obra de Herrera, adintelada con una hornacina en la parte superior, rematada por un frontón triangular con tres bolas. Dentro de la mísma aparece el santo, obra de Pedro de Cisneros, cobrada en 1575.

Placa del museo que alberga el convento, situada a la entrada de la puerta de la iglesia.

Está documentado que la puerta es de madera de nogal, decoradas con clavos y que el costo de la misma se pagó en 1581. Los herrajes (llamadores y tachones de estoperoles) son de estética renacentista.

La Iglesia: Sencillez Herreriana y Espiritualidad Contrarreformista

La iglesia actual, concluida en 1579, es un paradigma del estilo herreriano. De planta longitudinal con una sola nave, crucero y presbiterio recto, sus muros se articulan mediante pilastras jónicas que sostienen un entablamento continuo, creando un ritmo clásico.

La cubierta combina bóvedas de cañón en la nave y transeptos con una cúpula sobre pechinas en el crucero, coronada por una linterna que ilumina el espacio sacramental. Esta austeridad, típica de Herrera, contrasta con el ábside mudéjar de Santa Leocadia, vestigio de la iglesia anterior, cuyas yeserías y arcos polilobulados reflejan la herencia islámica de Toledo1.

Vista aérea

La cúpula sobre pechinas está coronada por una linterna.

Cuando entres al convento, sentirás la paz y la serenidad que envuelven este lugar sagrado.

La iglesia del convento alberga varias obras de El Greco, como el retablo mayor, que es una verdadera joya del Renacimiento español. Además, no te puedes perder la sacristía, donde se encuentra la tumba del artista.

Interior.
Cabecera de la iglesia. Es un espacio de fondo plano, cubierto con bóveda de cañón

Sepulcro de Dª María de Silva

Los Claustros: Espacios de Contemplación y Arte

El claustro es otro de los puntos destacados del convento. Pasear por sus galerías te permitirá sentir la atmósfera tranquila y contemplativa que caracteriza a este lugar. Las columnas y arcos de estilo mudéjar te transportarán a otra época, donde podrás imaginar cómo era la vida en el convento hace siglos.

El monasterio gira en torno a dos claustros. El principal, completamente renovado, alberga el refectorio y las dependencias comunitarias.

Sin embargo, el Claustro de los Laureles, adyacente a la iglesia, destaca por su construcción en ladrillo y su simetría renacentista. En la planta baja, pilares octogonales sostienen arcos de medio punto trasdosados, mientras que la superior presenta arcos conopiales, una rareza que sugiere influencias flamígeras. Este espacio, datado entre los siglos XV y XVI, fusiona elementos góticos y mudéjares, como los azulejos de arista que decoran la sala capitular, donde techumbres de madera con casetones renacentistas y motivos estrellados evidencian la pervivencia de técnicas artesanales islámicas.

En torno al patio anterior se encuentran la sala capitular y el coro. Desde el patio se accede al antiguo coro de la comunidad, donde destacan la solería, con estupendos azulejos que forman grandes figuras geométricas, y el gran artesonado de formas renacentistas y mudéjares.

Coro viejo

Se aprecia, al fondo, la puerta de acceso al retrocoro, de estilo plateresco, interpretada en yeso de origen mudéjar, destacando las cabezas de bucráneos de su dintel. Esta sala y el retrocoro alojan los fondos museísticos del convento, además de encontrarse el sepulcro gótico de D. Juan Alfonso de Ajofrín.

Puerta de acceso al retrocoro

Sala Capitular

La puerta de acceso a la Sala Capitular desde el patio de Los Laureles está decorada, en la parte superior de sus jambas y dintel, con yeserías mudéjares y en la parte inferior con azulejerías de arista, todo ello datado en el S. XVI.

Cabecera de la sala capitular

Si eres amante del arte, la historia o simplemente buscas un lugar para reflexionar y desconectar, el Convento de Santo Domingo el Antiguo es una parada obligatoria en tu visita a Toledo.

¿Qué características arquitectónicas destacan en el convento?

El Convento de Santo Domingo el Antiguo es un hermoso ejemplo de la arquitectura toledana, y sus características arquitectónicas destacan por la mezcla de estilos y la riqueza de detalles. Aquí te cuento algunas de las más importantes:

  1. Estilo Mudéjar: El convento presenta elementos arquitectónicos mudéjares, como los arcos de herradura y los detalles ornamentales en yesería. Este estilo es una fusión de influencias musulmanas y cristianas, y es muy característico de Toledo.
  2. Iglesia Renacentista: La iglesia del convento es un ejemplo de la arquitectura renacentista. Su diseño es sencillo y elegante, con un retablo mayor diseñado por El Greco. Las líneas limpias y la proporción armoniosa son características de este estilo.
  3. Claustro: El claustro del convento es otro elemento destacado. Está compuesto por galerías con arcos de medio punto y columnas de mármol. Es un espacio tranquilo y sereno, ideal para la meditación y el retiro espiritual.
  4. Tumba de El Greco: Dentro de la iglesia, se encuentra la tumba de El Greco, uno de los pintores más importantes del Renacimiento. Este detalle añade un valor histórico y artístico adicional al conjunto arquitectónico.
  5. Detalles Barrocos: Aunque el convento es predominantemente renacentista y mudéjar, también presenta algunos detalles barrocos en la decoración interior, especialmente en las capillas laterales.

El Convento de Santo Domingo el Antiguo es un verdadero tesoro arquitectónico que refleja la rica historia y diversidad cultural de Toledo.

En la actualidad, la comunidad del convento la componen 11 monjas que se dedican a orar y trabajar, pues su lema es: Ora y trabaja. El tiempo del trabajo lo dedican a la repostería y a atender a los turistas que visitan el museo: 5 y 1/2 horas.

Monjas del convento elaborando dulces

Entrada lateral

La puerta conserva el diseño original, propio de las casas ilustres toledanas de finales de la Edad Media (S. XIV y XV). Es adintelada, formada por bloques de granito posiblemente reaprovechados y pilastras a ambos lados rematadas en ménsulas, sosteniendo figuras de animales (hoy desaparecidas).

Entrada al convento por la calle Garcilaso de la Vega

En lo alto aparece una hornacina con la imagen del santo titular, junto a restos de un vano mudéjar de época anterior, realizado en ladrillo.

El entierro de El Greco

Dónde se cree que fue enterrado El Greco

Una de las características que acompañaron al genio toledano durante su vida fue el retraso en la entrega de los encargos y las disputas por los pagos. En los últimos años de su vida, con el peso del cansancio encima, delega la representación de sus disputas civiles y penales en sus amigos Francesco Prevoste y Francisco Ximenez Montero, quienes le ayudaron a sobrellevar sus dificultades económicas.

En 1612 su hijo, Jorge Manuel, llega a un acuerdo con las monjas del convento de Santo Domingo El Antiguo para arrendar una capilla que acogería la sepultura de ambos. En el trato, se incluye el compromiso de que el pintor decorará la tumba. Para ello, pintará la Adoración de los pastores.

En siete días del mes de abril de 1614, falleció Dominico Greco. No hizo testamento. Recibió los sacramentos. Enterrose en Santo Domingo el Antiguo. Dio velas”. Así, con estas escuetas palabras quedó registrado en el Libro de Entierros de Santo Tomé, su parroquia, la muerte de aquel genio  a quien “Creta le dio la vida y los pinceles y Toledo mejor patria”, como le cantara su amigo Paravicino.

El 7 de abril de 1614, a la edad de 73 años, El Greco fallece y es enterrado tal y como se había acordado. Cuatro años después, tras la muerte de Luis de Castilla, patrón del convento de Santo Domingo el Antiguo y uno de los albaceas de El Greco, las monjas obligan a Jorge Manuel a renunciar a la sepultura y este traslada los de su padre a la Iglesia de San Torcuato.

Lamentablemente, esta iglesia fue demolida en 1868 y la historia sobre dónde está enterrado El Greco se convirtió en un misterio para siempre. Se dice que pueden estar en la iglesia de San Bartolomé o que, incluso, no se llegaron a mover de Santo Domingo el Antiguo. Lo único cierto es que lo que queda de El Greco, se encuentra por las calles, las iglesias y los puentes de todo Toledo.

Desandamos lo andado, volviendo sobre nuestros pasos para entrar en la iglesia, pero antes de salir del coro nuevo fijémonos en un cristal que cubre la bóveda a través del cual se puede ver  una pequeña caja negra en la que supuestamente se han recogido los restos mortales de El Greco y de su nuera Alfonsa de los Morales, de cuyo traslado a la iglesia de Santorcaz no hay constancia documental, lo que a mi juicio, no invalida, los argumentos aportados por San Román a los que hemos hecho referencia al principio de esta entrada.

Tumba de el Greco

La plaza de Santo Domingo el Antiguo ha servido de escenario a alguna película: Lázaro de Tormes (2001). 

Plaza de Santo Domingo el Antiguo, 2001. Lázaro de Tormes
Plaza de Santo Domingo el Antiguo, 2001 . Lázaro de Tormes

¡Espero que disfrutes de este recorrido tanto como yo he disfrutado contándotelo!

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