Uno que regresa del campo

serie: Judea justo antes

Introducción

Presentador del programa

Presentador (Lucius Valerius): ¡Salve, ciudadanos de Roma y provincias! Aquí vuestro corresponsal de «Imperium Romanum TV News», transmitiendo en este año 747 ab urbe condita (7 a.C.), donde el tránsito por las calles de Jerusalén se ha vuelto caótico debido al traslado de reos hacia el lugar de su ejecución.

Los soldados romanos han iniciado la procesión habitual hacia el Gólgota, llevando a los condenados a la crucifixión entre los gritos y la expectación de los habitantes. Sin embargo, el movimiento de los prisioneros por las angostas calles de la ciudad ha generado serios problemas de circulación, afectando a comerciantes, peregrinos y ciudadanos que intentan cruzar Jerusalén en este día.

Las principales dificultades que enfrentan los habitantes son:

  • El bloqueo de caminos: Las vías más importantes quedan cerradas mientras los soldados escoltan a los condenados, lo que obliga a los ciudadanos a tomar rutas alternativas.
  • El tumulto de la multitud: Muchos habitantes y peregrinos se agolpan para observar el paso de los reos, dificultando el desplazamiento normal por la ciudad.
  • La tensión entre grupos: Algunos sectores de la población ven las crucifixiones como una muestra de autoridad romana, mientras otros expresan su descontento por la brutalidad del castigo, generando discusiones y conflictos en las calles.

Las autoridades romanas han instado a los habitantes a mantener el orden y seguir las instrucciones de los soldados para evitar altercados. Mientras tanto, algunos comerciantes han aprovechado la situación para vender alimentos y agua a quienes han quedado atrapados por el bloqueo de las calles.

Conexión con Jerusalén

Reportero (Gaius Valerius Maximus): ¡Salve, ciudadanos de Roma y provincias! Aquí vuestro reportero desde las puertas de Jerusalén, donde el traslado de los reos condenados a crucifixión ha provocado un bloqueo inesperado en los accesos a la ciudad. Nos encontramos con Reuben ben Ezra, un ciudadano judío que regresa de su jornada en el campo y enfrenta dificultades para entrar en Jerusalén.

Reportero: Saludos, Reuben. Parece que el desfile de los condenados ha interrumpido tu regreso a casa. ¿Cómo está afectando esto tu jornada?

Reuben: Salve, ciudadano. Después de un día de trabajo bajo el sol, solo quiero entrar a la ciudad y reunirme con mi familia, pero estas procesiones lo complican todo. Los soldados romanos han cerrado el camino y nos obligan a esperar hasta que los reos pasen. No es la primera vez que sucede, pero cada vez es más frustrante.

Reportero: Algunos dicen que estas crucifixiones son necesarias para mantener el orden en la provincia. ¿Qué opinas al respecto?

Reuben: Entiendo que Roma quiera demostrar su autoridad, pero realizar estos desfiles en medio de las calles principales causa problemas para quienes dependemos de un acceso ágil a la ciudad. Además, ver a estos hombres cargando sus cruces no es algo que queremos presenciar cada día. Es un espectáculo de sufrimiento que deja una impresión amarga en el pueblo.

Reportero: ¿Has visto cambios en la actitud de los ciudadanos respecto a estas ejecuciones?

Reuben: Sí. Antes, la gente miraba con indiferencia, pero cada vez hay más murmuraciones de descontento. Algunos comerciantes pierden clientes porque la ciudad queda paralizada, y los peregrinos que llegan para la Pascua no entienden por qué se permite este tipo de exhibiciones en nuestras calles durante estos días sagrados.

Reportero: ¿Qué esperas que suceda con estas prácticas en el futuro?

Reuben: Sería bueno que Roma reconsiderara cómo organiza estos traslados, o al menos que evite los bloqueos en momentos clave. No pido que las leyes cambien, pero que al menos permitan que la vida en Jerusalén siga su curso sin tantas interrupciones.

Reportero: Desde las puertas de Jerusalén, seguimos atentos a las voces de los ciudadanos afectados por estos desfiles. ¡Ave Roma y que el equilibrio entre justicia y orden se mantenga en nuestras provincias! Valete, ciudadanos.

Devuelve la conexión.

Presentador del programa

Presentador: Salve, reportero. Felicidades por la entrevista.

San Simón de Cirene o el Cireneo fue, según los evangelios de Marcos,​ Mateo y Lucas,​ la persona que ayuda a cargar con la cruz de Jesús hasta el Gólgota, donde luego sería crucificado. Se dice que «venía del campo», y en el evangelio de Marcos se hace referencia a él como «padre de Alejandro y de Rufo». No hay ningún dato más acerca de él en el Nuevo Testamento.

  • Marcos 15, 21: Pasaba uno que volvía del campo, Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo; y lo obligan a llevar la cruz.
  • Mateo 27, 32: Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.
  • Lucas 23, 26: «Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús».
SIMÓN DE CIRENE, EL HOMBRE QUE AYUDÓ A CARGAR LA CRUZ A JESÚS.

En el contexto de la crucifixión romana, la obligación de Simón de Cirene de cargar la cruz de Jesús puede explicarse a través de las leyes y prácticas romanas relacionadas con el castigo y el control de los condenados.

Leyes y prácticas romanas relevantes

  1. El Ius Angariae: Aunque no era una ley formal, existía una práctica en el Imperio Romano que permitía a los soldados requisar bienes o exigir servicios de los ciudadanos para necesidades militares o administrativas. En este caso, los soldados romanos pudieron haber obligado a Simón a cargar la cruz como parte de esta costumbre.
  2. El derecho de los soldados a imponer cargas: Los soldados romanos tenían autoridad para exigir ayuda de los civiles en ciertas circunstancias, especialmente en el traslado de prisioneros o en la ejecución de castigos. Esto se alineaba con la necesidad de mantener el orden y asegurar que las ejecuciones se llevaran a cabo sin interrupciones.
  3. La práctica de la crucifixión: Según los relatos históricos, los condenados a la crucifixión eran obligados a cargar el patibulum (el travesaño de la cruz) hasta el lugar de ejecución. Sin embargo, si el prisionero estaba demasiado debilitado, los soldados podían ordenar a un espectador que ayudara, lo que parece haber sucedido con Simón de Cirene.

Contexto histórico

La crucifixión era un castigo reservado para esclavos, criminales y rebeldes, y su propósito era no solo ejecutar al condenado, sino también humillarlo públicamente. En el caso de Jesús, después de haber sido flagelado, es probable que estuviera demasiado debilitado para cargar la cruz completa, lo que llevó a los soldados a obligar a Simón a ayudar.

Este episodio, narrado en los Evangelios, también tiene un fuerte simbolismo dentro del cristianismo, ya que Simón de Cirene se convierte en un testigo involuntario del sufrimiento de Jesús y, en cierto sentido, participa en su camino hacia la crucifixión.

Despedida

Desde Jerusalén, seguiremos atentos a los acontecimientos y al impacto de estas ejecuciones en la vida cotidiana de la ciudad. ¡Ave Roma y que el orden prevalezca en nuestras provincias!

Hasta una próxima conexión.

Valete, amigos de Imperium Romanum TV News.

Origen