🎙️ Noticiario imperial: año 747 ab urbe condita (7 a.C.).
serie: Corinto
[Inicio de transmisión — sonido ambiente: campanas de templo, risas apagadas, música de flauta en la distancia. Voz grave y ceremonial del presentador.]
Presentador: Salve, ciudadanos del Imperio. Les habla Lucius Valerius, presentador de la edición matutina de ACTA DIURNA, informando sobre los acontecimientos en la imponente ciudad de Corinto, donde Oriente y Occidente se dan la mano, y donde hoy han sido testigos de una visita tan discreta como intrigante.
Desde el puerto de Lequeo hasta la Acrópolis, circula ya el rumor: un joven judío con ciudadanía romana ha llegado recientemente a nuestra ciudad. Su nombre aún es mencionado en voz baja entre los miembros de la sinagoga local, pero su procedencia y reputación ya despiertan interés y recelo entre los estudiosos y las autoridades.

🧑🦱 ¿Quién es este visitante?
Este joven —de porte sobrio, mirada penetrante y palabra medida— es miembro de la tribu de Benjamín, una de las más antiguas e ilustres del pueblo judío. Se declara fariseo, lo que significa que es celoso cumplidor de la Ley de Moisés, estricto en su conducta, disciplinado en el estudio y devoto del Dios único de Israel.

Pero lo que más ha llamado la atención es esto: posee ciudadanía romana. Un privilegio inusual para los judíos de provincia, y que sugiere que su familia posee cierto estatus, conexiones o servicios prestados al Estado.
🏛️ Procedente de Tarso
El joven llega desde Tarso, en Cilicia —una ciudad de gran prestigio cultural, conocida por sus escuelas de filosofía y su apertura al comercio y a la educación helenística. Tarso es también un crisol de lenguas: griego, arameo, latín y hebreo se oyen en sus foros y sinagogas.
Se dice que, a pesar de estar inmerso en ese ambiente helenizado, este joven ha mantenido una fe firme en la tradición judía. Algunos afirman que ha sido formado por doctores de la Ley, posiblemente incluso en Jerusalén.
👶 El padre de “Saulo”
Aunque el visitante aún no tiene descendencia conocida, en círculos judíos se le empieza a llamar, curiosamente, “el padre de Saulo”. Nadie ha confirmado si este Saulo será aún niño o una simple esperanza para el futuro. Algunos interpretan el título en sentido simbólico: como padre espiritual de una nueva generación farisea.
¿Será este “Saulo” un líder por venir? ¿Un juez, un maestro, un agitador? ¿O acaso su camino lo llevará por sendas inesperadas más allá de la ley y el templo?
🕍 Reacción en la comunidad judía
En la sinagoga corintia, algunos lo reciben con respeto y admiración. Otros, con prudente distancia. Su severidad en el cumplimiento de la Ley ha sido tema de debate incluso entre los ancianos. Aseguran que ni siquiera mira a las mujeres griegas al pasar, y que evita los mercados en día de reposo.
No ha mostrado interés en los templos paganos, ni en las fiestas locales. Vive retirado, aunque observa atentamente. Escucha mucho. Habla poco. Juzga todo.
Corinto ha visto pasar filósofos, mercaderes, embajadores… y ahora este joven judío de Tarso, que tal vez —solo tal vez— sea la sombra temprana de un futuro más grande.
Conexión con Corinto
[SONIDO AMBIENTE: ecos del ágora, pasos sobre piedra, una brisa sube desde el golfo Sarónico. Al fondo, el perfil del templo de Apolo. El reportero ajusta su túnica y se dispone a hablar con un personaje singular.]
Reportero: Salve, ciudadanos del Imperio. Soy Gaius Valerius, reportero en campo para ACTA DIURNA. Me encuentro junto a un visitante poco común en estas tierras: un judío proveniente de Tarso de Cilicia, ciudadano romano, fariseo, hombre de profunda fe y… padre de aquel a quien, sin haber sido concebido, algunos ya llaman por su nombre: Saulo.
Nos acompaña hoy, tras salir discretamente de la sinagoga de Corinto. Le agradecemos esta rara oportunidad de diálogo.

REPORTERO: Saludos. Sabemos que no das entrevistas con facilidad. Dinos, ¿qué te trae a Corinto, esta ciudad tan… diversa en dioses y costumbres?

Joven de Tarso (voz calmada, con acento oriental y mirada firme): He venido por comercio, sí, pero también por observación. Corinto es como un espejo del mundo: lo puro y lo impuro, lo sabio y lo vano, lo eterno y lo que pasa.
Mi deber, como hijo de Israel y miembro de la tribu de Benjamín, es mantenerme firme… y preparar el camino para los que vienen detrás.
REPORTERO: ¿Ese «camino» es para tu hijo, Saulo? Cuéntanos: ¿quién será ese niño al que muchos ya nombran, aunque aún no haya nacido?
Joven de Tarso (con tono contenido): ¿Mi hijo? … Aún soy joven para ser padre. Sin embargo, cuando lo tenga, espero que muestre fuego en los ojos y memoria en el alma. Será formado en la Torá como corresponde. Aprenderá de los sabios, no de los oradores griegos ni de los filósofos romanos.
Su nombre no lo pondrán los hombres, sino mi esperanza. «Sha’ul», como el primer rey de Israel. Un hombre fuerte. Pero yo oro para que mi hijo no solo cumpla la ley con fuerza, sino con verdad.
Reportero (con interés): Muchos aquí en Corinto, incluso fuera de la sinagoga, hablan de ti como si criaras a alguien destinado a cosas grandes. ¿Tienes un destino previsto para él?
Joven de Tarso: Mi deber es que no se doblegue ante el mundo. Que sea luz entre gentiles sin mezclarse con ellos. Pero —quién sabe— quizás el Santo, bendito sea, tenga caminos que ni los padres entienden. Si le llama a defender la Ley… que lo haga con celo. Si le llama a corregir a los que caen… que no tema.
Quiero que sea justo. Que tema a Dios. Y que su voz no tiemble cuando se levante contra el error.
Reportero (en voz más baja): ¿Y si el mundo lo rechaza? ¿Si su camino lo aleja incluso de lo que tú esperas?
Joven de Tarso (mirando al horizonte): Entonces confiaré. Como Abraham alzó el cuchillo sin saber qué vendría después. A veces los hijos de la promesa no siguen el camino recto… pero sí el verdadero.
Reportero (recogiendo sus tablillas): Así habla un hombre que siembra no en la tierra, sino en la historia. Este joven, ciudadano romano, judío de Tarso, fariseo de corazón ardiente, ha pasado por Corinto… y quizás el eco de sus pasos dure más que nuestras columnas.
Desde Corinto, para ACTA DIURNA, habló Gaius Valerius. Seguiremos atentos. Porque algunas semillas no germinan hasta que el mundo esté listo.
[FIN DE LA ENTREVISTA — se oyen las campanas del puerto y el canto lejano de un lector de la Torá.]
Devuelve la conexión.

Historiador: ¡Salvete, ciudadanos del Imperio!
Pablo de Tarso, de nombre judío Saulo de Tarso o Saulo Pablo, y más conocido como san Pablo (Tarso, Cilicia, 5-10 d. C.-Roma, 58-67),
El padre de San Pablo (también conocido como Pablo de Tarso) no es mencionado directamente por nombre en ninguna fuente histórica confiable, ni en la Biblia ni en fuentes extrabíblicas. Sin embargo, hay algunos datos indirectos que nos permiten deducir ciertas cosas sobre él.
📜 ¿Qué sabemos sobre la familia de Pablo?
1. Ciudadanía romana
En Hechos 22:28, Pablo afirma que él es ciudadano romano de nacimiento. Esto sugiere que su padre (o un antepasado cercano) había recibido la ciudadanía romana antes de que Pablo naciera. Obtener la ciudadanía no era común para los judíos, así que eso implica:
- Que su familia tenía cierto estatus económico o social.
- Que su padre quizás prestó servicios a Roma, o la familia fue beneficiada en algún acto colectivo de concesión de ciudadanía.
2. Origen y religión
Pablo se describe a sí mismo como:
- Judío de la tribu de Benjamín (Filipenses 3:5).
- Fariseo, hijo de fariseos (Hechos 23:6).
Esto indica que su padre también era judío practicante y miembro del movimiento fariseo, lo cual significaba un compromiso estricto con la Ley de Moisés, la pureza ritual y el estudio de la Torá.
3. Oficio familiar
Pablo tenía el oficio de fabricante de tiendas (Hechos 18:3), que en esa época implicaba trabajar con cuero o lona. Probablemente aprendió este trabajo de su padre, ya que era común que los hijos heredaran el oficio paterno.
Después de esto dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Áquila, judío natural del Ponto, y a su mujer, Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma. Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a vivir y trabajar en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña.
🧩 Conclusión
Aunque no sabemos el nombre del padre de San Pablo, podemos decir con bastante seguridad que:
- Era un judío fariseo, profundamente religioso.
- Vivía en Tarso, una ciudad culta y cosmopolita de Cilicia (actual Turquía).
- Era ciudadano romano, lo cual le daba a su hijo una posición especial.
- Probablemente trabajaba como artesano en el oficio de fabricar tiendas.
Esta combinación —judío fariseo, ciudadano romano, artesano— marcó profundamente la identidad de Pablo, y le permitió moverse entre distintos mundos: el judaico, el grecorromano y el cristiano.
Despedida
Seguiremos informando si el llamado “padre de Saulo” vuelve a aparecer en escena.
Desde Corinto, esto fue ACTA DIURNA. Que los dioses —o el único que sea verdadero— os protejan.
¡Salve, Roma! ¡Salve el conocimiento!
Valete, amigos de Imperium Romanum TV News.
[Fin de transmisión — suena música de cítara mientras se desvanece la voz del presentador.]

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