🎙️ Noticiario imperial: año 747 ab urbe condita (7 a.C.).
serie: Corinto
“Veritas in Aeternum!”
Presentador (voz solemne y profesional): ¡Salve, ciudadanos de Roma y demás ciudadanos del Imperio! Les habla su siempre fiel servidor, Lucius Valerius, el presentador de ACTA DIURNA.
En esta jornada templada y propicia a la contemplación, volvemos nuestros oídos —y por Júpiter, también nuestras cejas— hacia una curiosa corriente que fluye no por el Tíber, sino por el golfo de Corinto.

Nuntium hodiernum (Noticias de hoy): “Entre miradas y manuscritos: el despertar del interés entre juventudes de distintas culturas en Corinto”.
¡Ah, Corinto…! Ciudad de puertos y pasiones, de columnas blancas y callejones fragantes, donde el comercio no es el único cruce que se produce. En el aire, más sutil que el perfume de mirra, flota el interés entre jóvenes judíos y griegos —particularmente entre aquellos que, con la toga apenas ceñida al cuerpo o la túnica aún libre de manchas de edad, empiezan a mirar más allá de los muros de sus respectivas sinagogas o gimnasios.
Esto nos ha dicho, con sonrisa tan afilada como el cincel de Fidias, la joven Kleio, hija de un artesano heleno.
Los chicos judíos vienen al mercado no sólo por dátiles. Fingen preguntar por precios, pero acaban hablando de proverbios y canciones. Algunos incluso citan a Platón, mal pronunciado, pero con entusiasmo.

Desde el otro lado, Rebekah bat-Natan, muchacha judía de ojos oscuros y verbo vivo, no se queda callada:

Las muchachas griegas se ríen con libertad, caminan sin velos. Algunas de nosotras las envidiamos, otras las miran con recelo… pero casi todas las observamos. Y los chicos, por supuesto, las admiran en voz baja y en sueños altos.
¿Escándalo? ¿Revelación? Depende a quién se pregunte. Mientras los viejos rabinos suspiran y los filósofos helenos arquean las cejas con superioridad aristotélica, la juventud de Corinto hace lo que ha hecho toda juventud desde la guerra de Troya: explorar, preguntar, sentir.
En las calles del barrio judío, nos cruzamos con un grupo de jóvenes discutiendo si asistir o no a una lectura de tragedia en el teatro público. “No es idolatría si solo se escucha”, defiende uno. “Pero las musas pueden robarte el alma”, replica otro, sin mucha convicción.
Desde Jerusalén, por supuesto, llegan ecos de preocupación. Los líderes del templo, ya inquietos por el uso del griego en la sinagoga, observan con creciente alarma el cruce de miradas y las cartas perfumadas que algunos jóvenes remiten a sus pares helénicos. En una reciente declaración ritual, un anciano sacerdote afirmó:
“Mezclar la Torá con el teatro griego es como verter agua en el vino del sacrificio: se desvirtúa el alma.

Pero desde aquí, desde Roma, donde incluso el Senado se embriaga a veces de novedades extranjeras, decimos: ¿no es acaso el contacto entre pueblos la raíz misma de la Pax Romana?
¿Y no fueron también nuestros propios antepasados seducidos por los dioses de Grecia, sus versos, sus ideas y sí, también… sus hijas?
Conclusión:

Las jóvenes de Corinto observan, los jóvenes se arriesgan, y la historia —como una comedia nueva de Plauto— se escribe entre el deber y el deseo. No sabremos aún en qué acabará esta trama, pero les prometo, ciudadanos, que donde haya pasión, filosofía y un poco de escándalo, Vox Romana estará para contarlo.
Conexión con Corinto
CORINTO – ENCRUCIJADA DE MUNDOS Y MIRADAS

Salvete, cives. Desde la ciudad portuaria de Corinto, donde los dioses parecen hablar en más de una lengua y los mortales comercian tanto con telas como con ideas, he venido siguiendo un fenómeno que, aunque invisible a los censores y ajeno a los edictos del Senado, es tanto o más poderoso: el creciente interés de los jóvenes por conocer las culturas de aquellos distintos a ellos.
Hoy me encuentro en una tranquila terraza que da al ágora menor, entre ánforas, palomas y murmullos, con Thaleia, joven corintia de diecisiete primaveras, hija de un navegante heleno y una madre de ascendencia fenicia. La encuentro ocupada enrollando papiros y perfumando su cabello con aceite de nardo.
GAIUS VALERIUS (GV): Salve, Thaleia. Gracias por recibirnos. Dime, ¿has notado que los muchachos de tu ciudad —ya sean griegos, judíos o romanos— muestran creciente curiosidad por las costumbres de otras comunidades?
THALEIA: Salve, Gaius. Lo he notado, sí. Es curioso: antes hablaban solo de carreras, de juegos en el estadio o de negocios… Ahora quieren saber qué es el Shabbat, por qué las muchachas judías no van al teatro, o qué significado tiene para nosotros la danza en las fiestas de Artemisa.
GV: ¿Y cómo reaccionan las chicas ante ese interés? ¿Lo ven como admiración sincera o simple… galantería disfrazada?
THALEIA: (Sonríe con un leve rubor.) Ambas cosas. Hay quienes lo hacen por simple deseo de conquistar. Pero otros —y no son pocos— hacen preguntas de verdad. Uno me preguntó si los versos de Safo son contrarios a la Torá. Yo no tenía respuesta. Así que fui a buscarla. Y terminé leyendo la Torá… en griego.
GV: Interesante inversión. ¿Y qué dicen las mayores? ¿Las madres? ¿Las matronas de rostro severo?
THALEIA: Nos advierten. Dicen que “demasiada mezcla enreda la raíz”. Pero también ellas recuerdan que muchas uniones nacieron así. Mi propia abuela fue cartaginesa. Y mi padre dice que el mar no distingue acento cuando recoge las velas.
GV: ¿Hay tensiones entre las chicas de las distintas comunidades? ¿Grecorromanas, judías, extranjeras?
THALEIA: A veces. Sobre todo cuando los muchachos hablan demasiado de unas delante de otras. Pero nos une algo: la vigilancia. Todas sabemos que nos miran, y a veces nos aliamos en silencio para no permitir que nos midan como si fuésemos piezas de mercado.
GV: Has dicho algo muy sabio. Dime, ¿crees que este interés entre culturas cambiará algo en Corinto?
THALEIA: Ya lo ha hecho. En la sinagoga judía de la calle Alta, se enseñan palabras griegas a los niños. En el teatro, a veces se escucha un proverbio hebreo. Y en las casas, las madres ponen aceite en la lámpara y se preguntan si su hija se casará con un griego o con un judío. Lo antiguo se sostiene… pero lo nuevo ya está en la mesa.
Comentario final de Gaius Valerius:

Los jóvenes de Corinto —como los de tantas ciudades del Imperio— parecen nacer ya mirando hacia el otro. Sea por amor, curiosidad, deseo o simple hartazgo de lo propio, buscan en los otros pueblos aquello que a veces no hallan en los suyos.
Y si los templos aún se alzan firmes y las costumbres son defendidas con celo por ancianos y sacerdotes, la juventud —como el agua— encuentra caminos donde el mármol se agrieta.
Desde Corinto, ciudad de puertos y preguntas, les habló Gaius Valerius para Acta Diurna.
“In iuventute, spes est. «In varietate, veritas».
Conexión con el historiador

Historiador: ¡Salvete, ciudadanos del Imperio!
Hablemos ahora desde la voz del historiador:
LA FILOSOFÍA DE PLATÓN Y LA RELIGIÓN JUDÍA EN EL SIGLO I A.C.: UN DIÁLOGO ENTRE MUNDO HELÉNICO Y FE SEMÍTICA
En el siglo I a.C., el contacto entre el pensamiento filosófico griego —especialmente el platonismo— y la religión judía no solo era una realidad, sino una de las claves del proceso de helenización del judaísmo. Este fue un período de intensas interacciones culturales, particularmente en centros urbanos cosmopolitas como Alejandría, Antioquía y Corinto, donde comunidades judías vivían inmersas en un mundo grecoparlante.
1. Confluencia de Ideas: Alma, Mundo y Trascendencia
- Platón (siglo V-IV a.C.) postuló la existencia de un mundo inteligible —eterno, perfecto e inmaterial—, distinto del mundo sensible. Este dualismo ontológico influyó poderosamente en las escuelas filosóficas posteriores, incluyendo el platonismo medio y el neoplatonismo.
- La religión judía, por su parte, afirmaba un Dios único, trascendente y creador del universo, con una fuerte insistencia en la ética, la Ley (Torá) y la historia como marco de revelación divina.
A pesar de sus diferencias, algunos elementos platónicos encontraron eco en ciertos sectores del judaísmo helenístico:
- La inmortalidad del alma, concepto ajeno al judaísmo temprano, comienza a ser aceptado y adaptado por autores judíos helenizados.
- La noción de un mundo superior más real que el terrenal se vincula con ideas apocalípticas o místicas judías.
- El Dios trascendente de Platón (el Uno o el Bien) guarda cierto parecido con el Dios oculto e incognoscible del judaísmo más filosófico.
2. Filón de Alejandría: El Gran Intermediario
La figura clave para comprender esta relación es Filón de Alejandría (c. 20 a.C. – 50 d.C.), judío helenizado que escribió extensamente en griego y trató de armonizar la Torá con la filosofía de Platón (y también con el estoicismo).
Filón afirmaba que:
- La Torá era una forma de sabiduría filosófica revelada.
- Moisés no era solo un legislador, sino también el primer filósofo.
- El Logos (concepto griego que en Platón y los estoicos designa la razón ordenadora del cosmos) era, para él, el mediador entre Dios y el mundo, algo que influiría más tarde en desarrollos teológicos tanto judíos como cristianos.
3. Tensiones y Recelo desde Jerusalén
Si bien en lugares como Alejandría o Corinto este sincretismo era cultivado por una élite intelectual judía, en Jerusalén y entre los sectores más tradicionalistas, esta helenización era vista como una amenaza.
- La revuelta macabea un siglo antes (siglo II a.C.) había sido precisamente una reacción contra la imposición cultural griega, incluida la filosofía y la práctica del gimnasio.
- Muchos rabinos y sacerdotes del Templo veían en el platonismo una forma de paganismo refinado, incompatible con la revelación directa de Dios a Israel.
Conclusión:
En el siglo I a.C., la filosofía de Platón y la religión judía se encontraban en una tensa pero fértil frontera cultural. Mientras que el pensamiento judío más conservador rechazaba las categorías filosóficas griegas, los pensadores judíos helenizados —como Filón— buscaron traducir la fe mosaica en términos comprensibles para el mundo intelectual grecorromano.
Este esfuerzo no solo dio frutos en el ámbito del judaísmo helenístico, sino que también dejó una huella indeleble en el pensamiento cristiano primitivo y, siglos después, en la teología medieval judía y cristiana.
Despedida
Aunque las columnas sean de mármol, los corazones siguen siendo de carne.
📡 Esto ha sido ACTA DIURNA.
Valete, amigos de Imperium Romanum TV News.
🕊️ Vale, et sapientia vobiscum.
“Vox Romana: “Audimus, Videmus, Narramus!”
Origen

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