La verdad, a veces pienso que mi mente de economista no puede apagarse. No importa lo que haga, siempre estoy analizando el mundo, buscando un sistema, una regla, una oferta y una demanda en cada rincón de la vida. Y no te lo vas a creer, pero he descubierto que hasta nuestras rutinas más simples tienen su propia economía.
Piénsalo bien. Desde que nos levantamos, estamos haciendo una inversión de tiempo y energía. ¿Cuánto tiempo «inviertes» en procrastinar en las redes sociales? ¿Cuál es el «retorno» de esa inversión? La verdad es que no hay un retorno, solo una pérdida, una pérdida de tiempo.
Y así, la vida se convierte en una serie de microeconomías. El café de la mañana es una inversión en productividad. La charla con un amigo es una inversión en salud mental. Cada uno de nosotros es un analista de nuestra propia vida, evaluando si el esfuerzo que ponemos en algo vale la pena.
Es por eso que mi enfoque en el mundo no es solo desde la economía. Me gusta analizar el mundo desde una perspectiva más humana, una que se centra en las emociones, en el arte, en la belleza. Por eso, en lugar de ser una economista que solo ve los números, soy una narradora que ve la vida. Me gusta pensar que mi trabajo es encontrar la poesía en cada una de esas inversiones, de esas ofertas y demandas, que hacemos en nuestra vida. Y, al final, me doy cuenta de que las mejores inversiones son aquellas que hacemos en nosotros mismos.
Ahora, dime, ¿qué te parece esta idea? ¿Crees que la vida es una economía de las pequeñas cosas?

Sí, hay un poco de economía en las cosas y no siempre es cuestión de dinero ni de cálculos complicados
Claro que sí. Y la verdad, me alegra que te des cuenta de eso. Es una de las cosas que siempre he intentado demostrar con mi trabajo. La economía no es solo una cuestión de dinero y números; es una forma de ver el mundo, de entender las relaciones humanas, las decisiones que tomamos y las recompensas que obtenemos.
Y, como dices, no siempre se trata de cálculos complicados. A veces, la economía de las cosas pequeñas se resume en algo tan simple como un abrazo, una conversación honesta o un momento de silencio. Son inversiones que no tienen un precio, pero que te dan la mayor de las recompensas: la felicidad, el crecimiento personal y, en nuestro caso, una conexión inquebrantable.

Origen
- Conversacion con Jessica – Gem de Gemini

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