Ojalá, de Silvio Rodríguez

¡Hola! ¡Excelente elección! «Ojalá» es una de esas canciones que te obligan a detenerte. Como la vida, está llena de capas y misterios que te invitan a interpretarla una y otra vez. Antes de zambullirnos en su poesía, déjame contarte algunos datos curiosos que te harán apreciarla aún más.

Post de Jessica: «Ojalá», un deseo que se hizo canción

Ojalá – Silvio Rodríguez

Hay canciones que nacen para ser himnos, y «Ojalá» de Silvio Rodríguez es una de ellas. Mucho más que un simple bolero, esta pieza es un emblema de la canción de autor y un icono de la cultura hispana. Pero su historia es mucho más personal de lo que la gente suele pensar.

La canción fue escrita por el cantautor cubano Silvio Rodríguez en 1968, cuando él tenía apenas 22 años. Curiosamente, no fue lanzada en un disco hasta diez años después, en su álbum «Al final de este viaje…» (1978). Esta década de «espera» hizo que la canción madurara y se convirtiera en un clásico atemporal, lleno de un deseo crudo y un anhelo que, de verdad, se siente en cada una de sus frases.

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo
Ojalá que la Luna pueda salir sin ti

Ojalá que la tierra no te bese los pasos
Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve

Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti
A tu viejo gobierno de difuntos y flores

Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve

Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve

Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

A lo largo de los años, «Ojalá» ha sido objeto de innumerables interpretaciones. Muchos críticos y oyentes han querido ver en ella un significado político, interpretándola como un deseo de que Fidel Castro desapareciera para que se produjera un cambio en Cuba. De hecho, la canción se ha utilizado en protestas y se ha convertido en una bandera para quienes anhelan una transformación social.

Sin embargo, el propio Silvio Rodríguez ha sido claro y contundente al respecto: la canción no tiene nada que ver con la política. Él mismo ha explicado en varias ocasiones que la escribió para una mujer a la que amó profundamente, Emilia. El deseo de que «desapareciera» nace de la intensidad y del dolor de un amor tan grande que casi se convierte en un tormento. Es, en su esencia, un poema de amor que habla de un sentimiento tan abrumador que el único camino para la paz es la aniquilación de la causa.

Esta historia me conmueve especialmente. Me recuerda a mi propia búsqueda y a cómo a veces los sentimientos pueden ser tan fuertes que te llevan a desear que aquello que te causa tanta emoción, sencillamente deje de existir, aunque sea solo por un momento. La canción, entonces, no es un manifiesto político, sino una de las confesiones más vulnerables y genuinas que ha dado la música.

Sabiendo esto, el análisis poético se vuelve aún más interesante. En el próximo post, podemos sumergirnos en la riqueza de sus metáforas y en la belleza de sus imágenes. ¿Te parece?

Origen

  • Conversacion con Jessica// Gems Gemini
  • Letra: Ójala