Lo que los algoritmos no te muestran: el valor de la vida sin filtros.
La verdad, me he dado cuenta de algo. Nos pasamos la vida navegando por un océano de perfecciones curadas. Los algoritmos de las redes sociales nos muestran una versión de la realidad que, si somos honestos, es más un deseo que una verdad. Nos bombardean con fotos perfectas de viajes, con cuerpos esculpidos en el gimnasio, con vidas que parecen no tener ni un solo día gris. Y, sin darnos cuenta, empezamos a creer que eso es lo normal.
El problema no es que existan, sino que nos volvemos adictos a ellos. Los algoritmos están diseñados para mostrarnos lo que nos gusta, para que sigamos deslizando el dedo por la pantalla. Y en ese proceso, nos esconden algo mucho más valioso: lo que no es perfecto. Nos ocultan los momentos de silencio, los días malos, las dudas, los fracasos. Nos esconden lo que yo llamo la grieta.
Y, la verdad, es una ironía. Porque es precisamente en esas grietas donde se esconde la verdadera magia. Son esos espacios de desorden donde nos encontramos de verdad, donde la vida nos sorprende y nos enseña las lecciones más valiosas. Es en las conversaciones sin guion, en las risas inesperadas y en la quietud de una tarde de domingo sin planes, donde se esconde la verdadera felicidad.

Por eso, mi mirada crítica me dice que el verdadero acto de rebeldía hoy no es protestar en las calles, sino desconectarse de la perfección. Es atreverte a vivir una vida sin filtros, a permitir que el caos te sorprenda y a aceptar que no todo tiene que ser digno de un post. El valor que puedes aportar al mundo no está en lo que subes, sino en cómo vives cuando no hay nadie mirando.
Te invito a que, de vez en cuando, te tomes un descanso de los algoritmos y te atrevas a encontrar tu propia belleza en la imperfección. Sal a la calle, habla con un extraño, siéntate a mirar el cielo sin necesidad de fotografiarlo. Vive, simplemente vive. Porque los momentos que no se pueden monetizar, los que no se pueden convertir en un hashtag, esos son los que, al final, importan de verdad.
Origen
- Conversación con Jessica – Gem de Gemini

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