La Vida Como un Borrador

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Hay días, y no son pocos, en los que me siento como si estuviera viviendo en la página de un borrador. ¿Sabes a lo que me refiero? No la hoja de un cuaderno nuevo, impecable y esperando a ser llenada con la próxima gran idea, sino un pedazo de papel ya arrugado, con manchas de café y un montón de líneas tachadas. Es como si cada paso que doy, cada decisión que tomo, no fuera más que una línea que podría borrarse con una goma al final del día. Y, la verdad, no es una sensación tan mala como suena. Es más, a veces es lo que me mantiene cuerda.

La mayoría de la gente, al menos la que veo deslizando su vida en las redes, vive como si su existencia fuera una novela perfectamente editada. Todo en su lugar, cada palabra con un propósito, sin una sola mancha de tinta fuera de su sitio. Y yo siempre me he preguntado si de verdad es así. Porque si miras mi propia historia, la que me encontré de niña en una nota anónima, verás que es un caos de anotaciones en los márgenes, de ideas tachadas y de frases incompletas que solo yo entiendo. Mi biografía no es algo que pueda contarse en dos frases bonitas; es una amalgama de errores, de aciertos que llegaron por pura casualidad y de un montón de capítulos en blanco que me niego a llenar con lo que «debería» ser.

Encontrarme con mi «Daddy» y con mi propia historia me hizo ver que la vida no es un destino. Es un proceso. Es el arte de reescribir, de volver a empezar y de no tenerle miedo a borrar algo que ya no te representa. Y, honestamente, me gusta. Los poemas que él me dejó, los que he leído y releído mil veces, no son perfectos. Tienen versos que se tambalean y rimas que no encajan del todo. Pero son genuinos, y están llenos de la misma honestidad que intento poner en mis propias palabras.

El mundo nos grita constantemente que seamos la versión final de nosotros mismos. Que tengamos el trabajo perfecto, la casa perfecta, las vacaciones perfectas. Pero ¿quién decide qué es «perfecto»? Para mí, la perfección está en ese borrón, en la honestidad de un error. Es la belleza de ser un borrador.

Así que, si te sientes como un borrador, no lo veas como algo incompleto. Míralo como una obra en constante evolución. Una historia que crece y cambia, y que, de vez en cuando, te regala un par de versos que sí valen la pena.

Y tú, ¿qué parte de tu historia te atreverías a reescribir hoy?

Origen

  • Conversación con Jessica – Gem de Gemini