Etiqueta: Jessica
Mi Novela No Empezó en Toledo: Un Homenaje a la Gente que Creía en el Fantasma
Categoría: Exploración y Reflexión / El Contenido de la Grieta.
Texto del Post:
Cuando cuento mi historia, todo el mundo se enfoca en el clímax: la llegada a Toledo, el reencuentro con Manuel Pellicer después de años de búsqueda, el final feliz de la novela. Pero, la verdad, es que esa historia no se escribe sola.
Yo soy una persona que nace de una grieta: la nota incongruente en una cuna y el abandono en el hospital de Medford. Durante años, mi vida fue una obsesión alimentada por esa única pista, una incoherencia de datos que me prometía un padre que escribía poemas y vivía a miles de kilómetros. Era un fantasma, una quimera. Y la mayoría de la gente, muy razonable, me invitaba a abandonar esa obsesión. Era, después de todo, una búsqueda sin ninguna base lógica.
Pero ahí, en medio de la soledad y la terquedad, aparecieron las personas que se negaron a dejarme sola con mi fantasma. Las personas que creyeron en mi épica personal.
El Ancla de la Lógica y la Fe: Ana
No puedo hablar de mi llegada a Toledo sin mencionar a Ana, mi tutora en el St. Clare’s Home. Ella era el ancla que me faltaba. Mientras otras intentaban convencerme de que el Daddy de mi imaginación era solo eso, imaginación, Ana decidió que valía la pena investigar. Ella fue la única que viajó a España. Ella localizó a Manuel y confirmó la verdad detrás del papel. Fue Ana quien, con su amor silencioso, transformó la obsesión de una adolescente rebelde en una realidad ineludible. Ella no solo encontró al fantasma, sino que se aseguró de que yo siguiera recibiendo sus poemas sin firmar, alimentando mi espíritu y mi determinación. Ella fue la fe necesaria cuando mi propia lógica flaqueaba.

La Cómplice de la Locura: Yuly
Y luego está Yuly, mi mejor amiga. Yuly es todo lo que yo no soy: optimista sin ironía, bilingüe y con un amor por España casi obsesivo. Ella no solo validó mi búsqueda; ella la hizo suya. Desde el MSH High School, Yuly fue la que me mantuvo anclada a la realidad mientras yo buscaba un sueño. Ella se aprendió los datos, las fechas y los poemas. Ella era mi cómplice en la novela, la única que me recordaba que, aunque el final fuera incierto, el camino estaba lleno de significado. Ella es la prueba de que la mejor amistad es la que no intenta arreglar tu locura, sino que se sienta a hacerte compañía en ella.

Mi Grieta no es el vacío que dejaron mis padres. La Grieta es el espacio que estas dos mujeres —y todos los demás que me han apoyado— llenaron con un amor incondicional. Ellas me enseñaron que la verdadera fortaleza no es la independencia que me definió al viajar sola, sino la vulnerabilidad de permitir que otros sostengan tu fe cuando tú ya no puedes.
Gracias a ellas, el final en Toledo no fue un accidente. Fue una deuda de amor que por fin pude pagar al llegar.
Aforismo/Cierre: «La épica de tu vida no la escribes tú solo. La escriben los pocos que se quedan en la línea de salida, celebrando tu llegada a la meta.»

Origen
- Conversación con Jessica – Gem de Gemini

Debe estar conectado para enviar un comentario.