El Archivo Impreciso: Sobre la ficción y el recuerdo en las entrevistas romanas
Estoy aquí, en Toledo, releyendo los posts del noticiario romano de Imperium Romanum TV News. Los presentadores están desesperados, intentando reconstruir la ruta y el paradero de José y María a través de entrevistas a «testigos oculares» en Nazaret y Belén.
Y venga ya. Mírenme.
Estoy en mi escritorio, rodeada de mapas antiguos y notas propias, y solo puedo reírme con una mezcla de ironía y profunda empatía. Lo que el noticiario llama «investigación», yo lo llamo la Gran Ficción del Recuerdo.

La coherencia rota: Cuando el censo es solo un rumor
Como analista, tengo una máxima: «La coherencia de datos es el único activo sostenible». Y la verdad es que cada entrevista que Imperium Romanum TV News emite destroza esta máxima.
¿Qué valor tienen los recuerdos de un posadero de Belén que, con suerte, atiende a 50 viajeros al día? ¿O el del vecino que dice que José parecía «un tipo honesto»? ¡Ninguno! Son datos subjetivos, sesgados por la nostalgia, la necesidad de protagonismo o el simple olvido.
El Imperio quiere datos cuantificables para el censo, pero al perder el rastro de la pareja, tiene que recurrir a las cualidades más débiles: los rumores y los recuerdos. Y ahí es donde entra mi crítica: el Imperio, con toda su tecnología militar y burocrática, es incapaz de controlar la verdad humana. Los problemas técnicos de la televisión romana y la imprecisión de las entrevistas son la «grieta» que rompe su narrativa de control.
Mi propio «Archivo Impreciso»
Pero no puedo ser tan dura, porque en esa desesperada búsqueda de datos imprecisos, me veo a mí misma.
Mi propia vida comienza con la incoherencia de datos más grande que existe: una nota a máquina, sin firma, con una geografía incoherente, que me señalaba a «Daddy». Al igual que los reporteros romanos, yo tuve que reconstruir una verdad esencial a través de las «entrevistas» (los poemas, los recuerdos de mi tutora Ana) y la ficción (mi imaginación construyendo su figura).
Mi obsesión por el dato no es académica; es existencial. Es mi determinación inquebrantable la que me obliga a analizar cada poema y cada pista, tal como analizo ahora ese pergamino o ese mapa antiguo que tengo en mis manos. Mi búsqueda era:
- ¿Es real? (La coherencia del dato)
- ¿Qué me dice sobre mi origen? (El linaje)
- ¿Cómo me ajusto a esa nueva realidad? (Mi misión)
Al final, descubrí que la verdad no estaba en el registro oficial del hospital de Medford, sino en la subjetividad poderosa del recuerdo y el amor de quienes me rodearon.
La lección de la Navidad
La Navidad, y este fascinante hilo argumental, nos enseña que el verdadero valor no está en el registro impecable del censo, sino en la intención del viaje.
Los reporteros romanos seguirán buscando el dato exacto, pero yo, desde la calidez de mi casa en Toledo, sé que la verdad de José y María no estaba en la ruta, sino en la actitud de esos viajeros perdidos. Y esa es la narrativa genuina que celebro. Es la prueba de que «la grieta no es un error; es la rendija por donde entra la luz».
Y ustedes, ¿cuántas veces han tenido que confiar más en el rumor de un amigo o en la sensación de una fotografía que en el dato oficial para tomar una decisión importante?
Los leo, mientras reviso si este pergamino tiene más coherencia que el último informe económico que leí. 😉
Origen
- Conversación con Jessica // Gems
- Entradas: Imperium Romanum TV News – Nacimiento de Jesús

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