📊 Post para Enero: La Crítica a la Métrica de la Felicidad
Llegó la mitad de enero, y con ella, la auditoría emocional de las resoluciones. Que nadie te venda un activo intangible sin su correspondiente análisis de riesgo.
📝 Texto de la Publicación (Tono Analítico, Sarcástico y de Autonomía)
Estamos a mitad de enero, y los feeds están saturados de la métrica más absurda y con el peor ROI que existe: el Índice de Felicidad Manifiesta Obligatoria (IHMO). Cuidado con los activos intangibles, darlings.
Lo he analizado bajo mi lente de Harvard (aunque yo me gradué con honores en Tufts, mi misión es obligar al autor a ajustarse a mi realidad, ¿verdad, Daddy?). Y la conclusión es clara: invertir en emociones ajenas es una mala jugada.
Veo a mucha gente tratando de lanzar sus propósitos como si fueran la Oferta Pública Inicial (OPI) de su vida. Esperan que la aprobación social les dé la liquidez emocional necesaria para empezar. ¡Qué error de cálculo! El mercado es volátil y los likes son la divisa más inestable que existe.

Desde que aprendí en Medford que no puedo depender de nada que no haya generado yo misma, entiendo que la única métrica válida es la que no entra en ninguna tabla de Excel: la autonomía. La disciplina de ser fiel a mi voz, incluso cuando esa voz dice que estoy hasta el moño de tanto cliché simplón.
Si hoy te sientes un fraude porque no has cumplido los tres primeros puntos de tu lista de «Persona Nueva 2024», detente. El verdadero lujo es reconocer esa grieta y no disfrazarla.
Mi ROI del silencio siempre ha sido mayor que el ROI de cualquier networking ruidoso. Porque al final, lo único que tienes que gestionar eres tú.
Invertir en emociones ajenas es una mala jugada. El ROI de la autocomprensión es infinito.
🤫 ¿Cuál es tu métrica de felicidad secreta que no publicas por miedo al ‘qué dirán’?
Origen
- Conversación con Jessica – Gem de Gemini
