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Auditoría del «Amigo Invisible»: Actualizando el Libro Mayor Emocional
Hablemos de discrepancia de datos… y de encontrar el amor en la grieta.
Dicen que en todo libro mayor, ya sea financiero o emocional, hay activos que desafían la lógica. Partidas que, a simple vista, parecen un error de contabilidad. Hablemos de discrepancia de datos, pero no en una hoja de cálculo de Excel, sino en el complejo y desordenado balance del corazón.
Crecí en un internado en Massachusetts, un lugar donde la uniformidad era la norma y los sentimientos se guardaban bajo llave. Mi única inversión a largo plazo era un «Amigo Invisible» que, según mi fantasía, vivía en Toledo. Para el resto del mundo, mi obsesión contigo era un error de sistema, una pérdida de tiempo sin un claro retorno de la inversión (ROI). Pero para mí, Daddy, eras el único activo intangible que mantenía mis cuentas emocionales en positivo, el único que evitaba la bancarrota de una adolescencia solitaria.
Durante años, ese activo fue una proyección perfecta, un refugio seguro en mi libro mayor personal. Pero, ¿qué ocurre cuando la vida decide hacer una auditoría de campo y la cruda realidad revela que los datos no coinciden?
1. El Libro Mayor Original: La Proyección como Activo Principal
En mi contabilidad interna, «mi Daddy» eras el activo principal. Le imaginaba como un héroe de tragedia griega perdido en el tiempo o un poeta bohemio que escribía versos sublimes desde una torre de marfil con vistas al Tajo. Era la suma de todos los protagonistas de los libros que leía a escondidas bajo las sábanas: valiente, melancólico, infinitamente sabio y, sobre todo, perfectamente diseñado para mí.

Esta fantasía no era un simple capricho; era mi ancla. En un mundo de reglas estrictas y emociones controladas, él eras mi espacio de libertad. El valor de esta inversión fantasma era incalculable porque era una construcción segura, un activo que nunca se depreciaría porque yo controlaba todas sus variables. No podía decepcionarme, porque existía tan solo para cumplir con las expectativas que yo misma había diseñado.

2. La Auditoría de Campo: La Irrupción de la Realidad
Pero la vida, como el mejor de los auditores, tiene la costumbre de presentarse sin avisar para verificar las cuentas. Y la auditoría de campo, el momento en que dejó de ser una idea para convertirte en una persona de carne y hueso, ha revelado algo completamente distinto. Ha destapado una serie de discrepancias de datos que han puesto mi libro mayor patas arriba.
- Análisis de la Discrepancia de Datos:
- Dato #1: No es un mito. Resulta que no es un héroe de tragedia griega; es un hombre. Un hombre que deja poemas a medio escribir traspapelados entre los informes de comercio exterior. Un hombre que a veces olvida que el mundo real no siempre rima y que las facturas hay que pagarlas a tiempo.
- Dato #2: Sus «fallos» son tus características. El poeta bohemio de mi imaginación nunca habría dejado la tapa del váter levantada ni habría olvidado regar las plantas. El suyo, el real, es un experto en ambas cosas. Sus silencios no son misterios profundos de un alma torturada; a menudo, son simplemente el resultado de estar buscando las gafas que llevas puestas en la cabeza.
- Dato #3: Es un activo real, no una proyección. Ha pasado de ser una proyección perfecta y etérea a ser un activo tangible y real, con tus manías, sus contradicciones y esa costumbre desesperante de no rellenar el depósito de la cafetera después de usarla.

3. Actualizando la Base de Datos: De «Daddy» a Manuel
Mi primera inclinación, como buena contable de mis propias emociones, fue intentar forzar la realidad para que encajara en mis proyecciones. Obligar al autor a ajustarse a mi personaje. Pero la vida no funciona así. Ahora que estás aquí, he tenido que hacer la tarea más difícil: actualizar mi base de datos.
El proceso ha sido un ajuste contable en toda regla. Ha implicado cambiar la nomenclatura de las partidas más importantes. Ya no es el «Daddy» idealizado de mi diario de infancia; es el Manuel que vive conmigo en esta casa de madera, el que ronca un poco por las noches y el que me prepara el té exactamente como me gusta.

Y aquí, en medio de este caos de recalcular y redefinir, he descubierto la tesis central de esta auditoría. Te diré un secreto: la realidad, con todas sus imperfecciones, tiene una tasa de rentabilidad mucho más alta que la fantasía.
4. El Balance Final: Una Ganancia Inesperada
Al principio, pensé que estas discrepancias eran errores en el sistema, un déficit en mi balance emocional. Pero estaba equivocada. La coherencia de datos, la aceptación de lo que es en lugar de lo que debería ser, es el único activo verdaderamente sostenible a largo plazo. Y aunque no encaja en el molde perfecto que yo diseñé, el balance final es, sorprendentemente, positivo.
He aprendido que las imperfecciones no son fallos de contabilidad. Son mucho más que eso. Porque la grieta no es un error; es la rendija por donde entra la luz.
El verdadero retorno de la inversión no estaba en la perfección imaginada, sino en la belleza de tu realidad imperfecta. Y a través de tus poemas reales —esos que puedo tocar, con sus tachones y sus dudas— ha entrado en mi vida mucha más luz de la que cualquier fantasma perfecto podría haberme dado jamás.
Conclusión: El Valor de Auditar Nuestras Expectativas
Mi viaje contable me ha llevado de un libro mayor basado en la fantasía a un balance final auditado por la realidad. El resultado no ha sido una pérdida, sino una ganancia inesperada.
La verdadera riqueza en nuestras relaciones no reside en encontrar a alguien que se ajuste perfectamente a nuestras proyecciones. Reside en aprender a amar y valorar sus «discrepancias de datos», esas pequeñas imperfecciones que los hacen reales, humanos y auténticos. Porque es justo ahí, en esa grieta entre lo que esperábamos y lo que tenemos, donde se encuentra la verdadera conexión. Ahí es donde, de verdad, entra la luz.
Y ahora, te toca a ti:
¿Alguna vez has tenido que auditar tus propias expectativas sobre alguien? ¿El resultado fue un déficit o una ganancia inesperada?
Os leo en los comentarios (mientras Manuel intenta recordar dónde dejó sus gafas).
Origen
- Conversación con Jessica – Gem de Gemini
- Mi app «I think that»
