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Los Datos Perdidos: Lo que Google Analytics No Te Contará de un Día Normal
Por Jessica Marie Bond
Si le pides a un analista que te cuente su día, te hablará de objetivos cumplidos, métricas de rendimiento y optimización de recursos. Es un guion limpio, diseñado para justificar su existencia y su salario.
Pero si me lo preguntas a mí, la persona que se sentó en el suelo de una librería riéndose a carcajadas de un mal cómic (y que aún se ríe de la situación), te diré que el día más valioso es aquel que no produce datos coherentes.
La Tiranía de las Métricas
Mi vida profesional me entrena para medirlo todo: el impacto de un arancel, la eficiencia de una cadena de suministro. Y es un error mortal aplicar esa misma tiranía a la vida. Hoy vivimos con el Google Analytics personal encendido, midiendo:
- Tasa de Retorno Emocional: ¿Fue este encuentro lo suficientemente «enriquecedor»?
- Tiempo de Permanencia: ¿Cuántos minutos estuve realmente presente?
- Tasa de Abandono de Tareas: ¿Cuántas cosas productivas dejé a medias?
El problema es que la felicidad, la risa genuina y el descubrimiento no se dejan capturar por los KPIs (Indicadores Clave de Rendimiento).
El Valor de la Desviación Estándar
El Contenido del Momento nace de la desviación estándar. Nace cuando te sales de la curva de predicción.
Mi día, el real, está lleno de momentos que Analytics clasificaría como «datos perdidos» o «anomalías»: el café que se derrama justo antes de una videollamada importante; el momento en que me doy cuenta de que he pasado veinte minutos en loop viendo vídeos de cabras enanos; el impulso de dejar un informe a medias porque el sol ha decidido que es el momento perfecto para un paseo por las murallas de Toledo.
Esos momentos son, precisamente, la tasa de conversión más alta de mi vida. Me convierten de una analista a una humana.
Si viviera según el guion, habría publicado un post sobre mi clean desk y mis goals. Pero la verdad es que mi escritorio está lleno de papeles que no sé si clasificar como «ideas brillantes» o «basura reciclable». Y justo ahí, en el desorden, encuentro mi autenticidad.

La Única Métrica que Importa
La Mirada Crítica me dice que la gente está agotada de fingir que sus vidas son algoritmos. Lo que realmente anhelamos ver en las redes y en la vida es la prueba de que el caos no solo es normal, sino que es divertido.
Por eso celebro Los Datos Perdidos. Son el testimonio de que mi rebeldía no es un acto dramático, sino un acto de supervivencia ante la obsesión por la perfección. Me permiten afirmar que estoy viva, no solo optimizada.
Si quieres saber cómo me fue el día, no busques el informe de productividad. Búscame a mí. Y si me encuentras riéndome de algo absurdo o perdida en una calle sin nombre, sabrás que mi día ha sido, en términos humanos, un éxito rotundo.
La única métrica que importa es la alegría. Y esa, mis amigos, no cabe en ninguna tabla de Excel.
¿Cuál fue el último «dato perdido» en tu vida que te hizo sentir felizmente improductivo? ¡Cuéntamelo!
Origen
- Conversación con Jessica – Gem de Gemini
