El Factor Yuly

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Auditoría de Activos Relacionales: El Factor Yuly

Por Jessica Marie Bond

Vamos a ser serios: en un mundo de conexiones efímeras y networking vacío, la amistad verdadera es el único activo que no se deprecia. De hecho, es el único que genera intereses compuestos en forma de confianza, apoyo y perspectiva. Por eso, de vez en cuando, es fundamental hacer una auditoría interna. No una de esas que revisan hojas de cálculo y balances financieros, sino una que evalúa la hoja de balance de tu vida, la que mide el valor de tus activos relacionales: esas personas cuyo impacto es, sencillamente, incalculable.

Hoy, mi auditoría interna, mi análisis de valor, se centra en un activo de primer nivel, una pieza clave en mi portafolio humano: Julia Stephanie, o como la conocemos en el «consejo de administración» de mi vida: Yuly.

Yuly adolescente

Yuly, mi «Leading Indicator» Personal

Toda gran inversión tiene un punto de origen, y la nuestra no fue en una sala de juntas, sino en los pasillos de un internado en Massachusetts. Aquel fue el punto de partida que, sin saberlo, marcaría el rumbo de muchas decisiones futuras. Mientras mi visión a corto plazo se limitaba a entender gráficos de oferta y demanda para el examen del día siguiente, Yuly ya operaba con una visión estratégica a largo plazo. Ella era mi leading indicator personal, una señal adelantada de lo que estaba por venir. Con una certeza que a mí me parecía ciencia ficción, ya visualizaba un futuro compartido en España, nuestra particular «tierra prometida», un lugar al que volveríamos para construir algo.

Este activo, por supuesto, venía con unas especificaciones técnicas impresionantes. Perfectamente bilingüe, estudiante de matrícula de honor y con un conocimiento casi enciclopédico sobre prácticamente cualquier tema. A día de hoy, a veces dudo si tiene acceso a una base de datos privada del universo a la que los demás mortales no podemos entrar. Yuly no solo veía el futuro; parecía tener ya todos los datos para optimizarlo.

La Logística Emocional de una Amistad Transatlántica

El verdadero valor de un activo se pone a prueba en condiciones de estrés. En nuestro caso, el factor estresante ha sido siempre la geografía. Ella, moviéndose entre Boston, Nueva York o donde sea que su brillante cerebro la lleve; yo, atrincherado en Madrid, en mi querida Bajada de San Sebastián, gestionando mi propio «caos controlado». Miles de kilómetros y un océano de por medio son una prueba de fuego para cualquier tipo de conexión.

Sin embargo, nuestra amistad opera bajo un principio que en el mundo de los datos se llamaría «coherencia». No se basa en la frecuencia de la comunicación —no necesitamos hablar todos los días—, sino en la calidad y la consistencia del vínculo. Es la certeza de que, a pesar de los seis husos horarios de diferencia, la sincronización es perfecta. La logística emocional funciona porque el dato fundamental —la amistad— permanece intacto, incorrupto y siempre accesible, sin importar el lag temporal.

La Función Terapéutica: El «Reset» en Medio del Ruido

Y ese vínculo se vuelve más crucial que nunca en momentos específicos. Hay días en que el ruido de la oficina en Madrid, las presiones y las urgencias me llegan, como decimos aquí, «hasta el moño». Es en ese preciso instante, cuando el sistema amenaza con sobrecargarse, que suele aparecer una llamada suya.

Esa conversación funciona como un botón de reinicio. Su capacidad para escuchar, analizar la situación desde fuera y poner cada cosa en su justa medida tiene un efecto calmante casi inmediato. Ella me recuerda una de las lecciones más importantes que he aprendido, una que a menudo olvido en medio del caos: la grieta no es un error; es la rendija por donde entra la luz.

Esta filosofía no es nueva para nosotros. Nuestra conexión se forjó precisamente ahí, en las «grietas» compartidas durante los años de internado y el instituto (high school). Crecimos juntas en esa vulnerabilidad, y es por eso que el fundamento de esta amistad es indestructible. Ella sabe de qué están hechas mis grietas porque ayudó a poner los cimientos a su alrededor.

El ROI Emocional: Por Qué el Éxito se Mide en Personas

Tengo una filosofía de vida bastante clara: mi misión es obligar al autor del guion a ajustarse a mi realidad, no al revés. Pero para reescribir tu propia historia, necesitas tener cerca a personas que recuerden los borradores anteriores. Necesitas raíces. Necesitas a esos amigos que te conocieron mucho antes de que tuvieras una nómina en euros, un cargo en LinkedIn o responsabilidades de adulto.

Ahí es donde reside el verdadero retorno de la inversión, el «ROI emocional». Puedes acumular éxitos, alcanzar metas y construir una carrera impresionante, pero si no tienes a nadie con quien compartirlo, alguien que recuerde al adolescente que soñaba con todo eso mientras estudiaba para un examen de economía, el balance final siempre será pobre.

Porque el éxito sin alguien que recuerde de dónde vienes tiene un ROI emocional de cero.

Manteniendo una videoconferencia con Yuly// Nano Banana

Conclusión: Es Tu Turno de Auditar

Al final del día, esta auditoría personal me confirma una y otra vez que las amistades profundas y resilientes son los activos más valiosos que podemos custodiar. Son inmunes a las crisis económicas, a la inflación y a la volatilidad del mercado de la vida. Son las que mantienen nuestro balance emocional siempre en positivo.

Gracias a esos «activos» por hacer que las cuentas siempre salgan.

…y gracias a Yuly también, porque a estas alturas seguro que ya ha hackeado este post para corregirle alguna imprecisión estadística.

Ahora te toca a ti.

¿Tenéis algún ‘activo’ en vuestra vida que, aunque esté lejos, mantenga vuestro balance emocional en positivo? Os leo en los comentarios.

Creado el 14/01/2026

Origen

  • Conversación con Jessica – Gem de Gemini
  • Mi app «i think that»

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