Cuando la reina venía a misa

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Introducción

Ya he comentado en alguna entrada anterior que la Reina Isabel la Católica cuando estaba en Toledo acostumbraba a acudir a misa a la catedral y que al llegar al instante del ofertorio había ruidos que rompían con el silencio predominante, ante lo cual hubo de tomar medidas.

El caso es que la catedral de Toledo no ha servido tan solo de panteón, sino también para menesteres un poco más mundanos como la asistencia a misa y como se trataba de la reina y de la mentalidad de la época, se le construyó un lugar apropiado desde el que seguir la ceremonia sin mezclase con el pueblo llano.

El balconcillo de la Reina

Muchas personas no saben además que en la misma Catedral Primada de Toledo hay un balcón de piedra con toldos de raso bermellón, al que se accede desde el Claustro Alto, que era utilizado por la misma reina Isabel La Católica en sus visitas a la Catedral. Por este motivo se llama como el Balcón de la Reina.

Era común en las monarquías castellanas, construir residencias palaciegas vinculadas a recintos monásticos y a templos catedralicios, a modo de conexión sagrada y palaciega, como alojamiento de una corte históricamente itinerante (y en muchas ocasiones en guerra) unida a la gran devoción religiosa de monarcas y que además ofrecía una imagen pública adecuada a la época.

La Catedral de Toledo, panteón de reyes, sede arzobispal y uno de los templos más importantes de la cristiandad, no podía permanecer ajena a la presencia frecuente de los Reyes Católicos. No en vano fueron varias las ocasiones en que aquí estuvieron alojados, algunas por un largo periodo de tiempo. Y para ello requerían de las dependencias adecuadas y adaptadas a las necesidades de la corte.

Si seguimos mirando hacia arriba y nos fijamos en el órgano lateral izquierdo, justo frente a éste podemos ver una tribuna. En ella durante muchos años se instalaban los familiares del arzobispo para escuchar la misa. Incluso, en algunas ocasiones los mismo Reyes Católicos la utilizaron para oír la ceremonia. Por esta razón algunos escritos del siglo XVI denominan a esa tribuna “el mirador de los Reyes Católicos”.

Si bien ya es curioso que Isabel la Católica tuviera una visión directa y privilegiada de las misas y oficios que se realizaban en el corazón de la Catedral, no es algo inusual, pues se observa en numerosas catedrales, iglesias o capillas por toda Europa, en los que los monarcas, o los nobles, podían asistir a los oficios religiosos de forma privada y evitando las miradas o la interacción con el resto de asistentes, por diversos motivos.

La primera referencia a este balconcillo la hace el canónigo Blas Ortiz, en una guía sobre el templo destinada a Felipe II: “Summi Templi toletani Descriptio“, donde se menciona:

“Finalmente en el ángulo de este claustro contiguo a la capilla de San Pedro, hay aulas magníficas fabricadas sobre la primera ábside, o nave; de la bóveda de cuyo ábside se levanta un pasadizo murado, o cubierto, hermosamente labrado, que pasa a la segunda, el cual se dice que edificó el arzobispo don Francisco Ximénez, para que desde él la cristianísima reina doña Ysabel, bisabuela de Vuestra Alteza pudiese oír misa, y asistir a los demás oficios divinos, porque desde él se alcanza a ver, y adorar el altar mayor, y principal de la iglesia”.

Pero más allá de este curioso mirador que hoy también se conserva, en el Archivo de Obra y Fábrica de la Catedral guarda un conjunto de documentos del año 1497 que hacen referencia a lo que denominan “el aposentamiento de la reyna” o la “cámara de la reyna” y excepcionalmente “el aposentamiento de los reyes”, siendo complejo delimitar el alcance de las obras pues se confunde con la transformación del claustro alto diseñado por el Cardenal Cisneros.

El cuarto de la Reina en la Catedral

Ubicado a continuación de una gran sala con la que estaba comunicado, estaba compuesto de al menos tres cámaras y recámaras, un retrete, una capilla, la tribuna y una denominada sala de la copa cruz (que no se ha identificado). Este conjunto, parece corresponder con un palacio propio de la reina Isabel, apropiado para acoger a su “casa”, es decir a los miembros inmediatos de su familia. Según la documentación, al menos una de sus damas, la Duquesa de Nájera, tenía su propia cámara dentro del conjunto.

Otro de los elementos conservados y muy interesante es un patio de reducidas dimensiones, totalmente oculto a las visitas que se realizan al templo, de planta rectangular orientado de este a oeste y de dos pisos, ambos adintelados.

El patio del cuarto de la reina en la Catedral de Toledo hacia el oeste, un lugar oculto a las miradas, también hoy en día. Foto: F. MARÍAS y F. PEREDA

La decoración de estos aposentos debía ser relativamente suntuosa, con solado de azulejería, decoraciones en yeso que ejecutó el moro Ibrahim (al menos una portada y la chimenea de una de las cámaras) y ricas pinturas, que supusieron los gastos más importantes de la obra.

Es probable que este diseño estuviera dirigido por la propia reina, pues su intervención es conocida en otros aposentamientos reales, como en el monasterio de Guadalupe o en Santo Tomás de Ávila, que tuvieron como características la ubicación en la zona alta del recinto para salvaguardar su independencia; orientado hacia el altar del templo para así permitir el acceso directo de la familia real a los oficios sin romper su aislamiento y discretamente comunicado con el jardín interior del claustro.

El patio del cuarto de la reina hacia el este, por F. MARÍAS y F. PEREDA

Como destacan los investigadores en el artículo mencionado publicado en 2007, “el palacio fue pensado como un conjunto perfectamente integrado en el diseño de las dependencias claustrales, sin por ello perder la autonomía necesaria para albergar a los miembros de la casa de la reina”.

El claustro alto de la Catedral de Toledo

El claustro bajo puede verse si uno entra en una visita a la Catedral, pero no ocurre lo mismo con el claustro alto que normalmente está cerrado al público. En este espacio se encuentra la Sala de Gigantones donde hace poco el Ayuntamiento guardaba los gigantes y cabezudos que salen a las calles de la ciudad coincidiendo con el Corpus.

En realidad esta sala era la habitación que usaba la reina Isabel La Católica en sus visitas a Toledo y desde la que seguía la Misa.

En esta zona del claustro alto se ha recuperado uno de los espacios más espectaculares de la visita: Los que eran aposentos de la reina Isabel II cuando visitaba la ciudad imperial. Habitaciones que se encuentran tras las vidrieras que a su vez tapan parte del triforio, y que dan acceso al curioso balcón desde el que la reina oía misa.

¿Qué queda de la casa de la reina en la Catedral de Toledo?: el patio escondido.

Como se indicó antes el balconcillo fue recuperado hace algunos años y puesto en valor, al que se accede a través de un reducido espacio cubierto con una falsa cúpula elíptica, obra del XVII y XVIII, que podría corresponder a la primitiva capilla u oratorio de la reina, que pudo seguir siendo utilizado por el arzobispo primado, que también tuvo sus aposentos en lugar cercano en el claustro.

Ubicación del patio de la reina en la Catedral de Toledo. 

Hoy este patio es parte de un pequeño convento ocupado por la comunidad de religiosas que atienden los objetos litúrgicos del templo. El patio plateresco, de dos órdenes, con capiteles corintios en mármol presenta un buen estado de conservación siendo cuidado por las hermanas que lo habitan.

Según Marías y Pereda, el interés arquitectónico de este patio se debe a seis columnas “a la antigua” sobre las que se organiza el patio, restos únicos del palacio original, y que serían unos probables antecedentes de la introducción del Renacimiento en la Península Ibérica.

¿De dónde copiaron los escultores el diseño de estos capiteles? Los autores apuntan a posibles restos romanos encontrados en Toledo o reutilizados en los restos conservados de la Mezquita Aljama que posteriormente fue sustituida por la Catedral.

No fue la única vez que un personaje de la realeza habitaba en el interior del recinto catedralicio. Entre mayo y junio de 1596, el rey Felipe II y su hija Isabel Clara Eugenia habitaron varias viviendas en al zona de las Claverías, mientras que en el palacio arzobispal residía el príncipe Don Felipe III. En el acondicionamiento de estas estancias gastó la Obra y Fábrica de la Catedral 4.000 ducados. (Fuente)

Web de referencia

La Reina Isabel la Católica tuvo un pequeño palacio en el interior de la Catedral de Toledo

¿Sabías que Isabel La Católica tenía un espacio reservado en una de las catedrales más importantes de España? – Cultura y Fe – COPE

Restauración Claustro Catedral Toledo