El castillo de Toledo

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Introducción

Aunque ya hayamos estado en la Academia de Infantería, lo apropiado es que no nos evitemos la subida por la cuesta de San Servando para subir los 25 metros de altitud desde el puente de Alcántara, hasta las proximidades del castillo una distancia de unos 240 metros con un desnivel medio del 10% El castillo se encuentra un poco antes de llegar a la Academía

¡Que no se diga que no hay cuestas en Toledo!

Cruzando el puente de Alcántara, desde el casco histórico de Toledo, nos encontraremos con el castillo de San Servando. Este castillo es una fortaleza que data del siglo XIV construido sobre un castillo anterior musulmán, del que aún quedan los cimientos. Este castillo musulmán a su vez estaba construido sobre una iglesia visigoda y ésta sobre una fortaleza romana… De todos estos «estados» quedan restos en la argamasa y en la estructura y nos permiten hacernos una idea de la importancia estratégica del enclave del castillo.

Pasados los años el castillo se convirtió en propiedad del Rey para defender Toledo, pero en el siglo XIX se hundió uno de sus muros y comenzó a destinarse como almacén de pólvora. Estuvo a punto de venderse por 3000 pesetas, pero afortunadamente fue declarado Monumento Nacional.

Castillo de San Servando

El castillo de San Servando está enclavado en el cerro del mismo nombre, en la margen izquierda del río Tajo y próximo al puente de Alcántara.

Desde el castillo se puede divisar una vista panorámica de la ciudad de Toledo y del Tajo, el río que la bordea, en lo que era la ciudadela medieval.

Levantado con mampostería y ladrillo rojo, tiene planta cuadrada con muros almenadostorres cilíndricas huecas en tres de sus esquinas y cubos en las fachadas de mediodía y levante. El torreón norte se encuentra ceñido de medallones, arcos de herradura y barbacanas salientes.

Se inició su construcción como monasterio en 1024, en tiempos de Alfonso VI, poniéndolo bajo la advocación de los Santos S. Servando y German (de aquí su nombre).

Su advocación a San Servando (y a San Germán) se debe al agradecimiento del monarca castellano a dichos santos pues en la Batalla de Sagrajas (o Zalecas) acaecida el 23 de octubre de 1086 -día de la festividad de estos mártires ajusticiados en el año 305- salvó la vida milagrosamente en una huida desesperada.

En 1088 se convirtió en alcázar debido a la amenaza del reino cristiano y a las posibles entradas de los musulmanes por el puente de Alcántara. Su construcción está datada documentalmente en fecha de 11 de marzo de 1088, 

Se trata de uno de los lugares de Toledo citados históricamente en la literatura más destacada. Así, es nada menos que citado en el Cantar de Mío Cid, en su cantar tercero (La afrenta de Corpes): que traducido del castellano antiguo quedaría así:

«Don Alfonso hacia Toledo quería volverse ya;
pero el Cid aquella noche no quiso el Tajo pasar.
«Merced os pido, señor, a quien Dios libre de mal,
entrad vos, rey don Alfonso, en Toledo, la ciudad,
en San Servando me quiero yo con los míos quedar,
que muchas de mis compañas esta noche llegarán.
La noche la velaré rezando en este lugar
y mañana al ser de día entraré en esa ciudad
y antes de comer el Cid ante la corte estará».
Le contesta don Alfonso: «Pláceme de voluntad».
El rey de Castilla entonces en Toledo se fue a entrar
y el Cid en aquel castillo de San Servando se está.
Manda que enciendan candelas y las lleven al altar,
quiere velar en aquel paraje de santidad,
a Dios estarse rogando, con Él en secreto hablar.
Álvar Fáñez de Minaya y los otros que allí están
cuando vino la mañana dispuestos se encuentran ya.»

En 1147 Muñoz de Cervatos conquistó el castillo de las manos de los moros. Con la total expulsión de los musulmanes de la península ibérica, la fortaleza fue perdiendo paulatinamente su función de defensa quedando relegada al olvido.

Luis de Góngora le dedicó en 1592 estas palabras (se dirige a él como Castillo de San Cervantes):

«(…) que te respectaba el Reino
por juez de apelaciones
de mil católicos miedos.
Ya menospreciado ocupas
la aspereza de ese cerro,
mohoso como en diciembre
el lanzón del viñadero.
Las que ya fueron corona
son alcándara de cuervos
almenas que como dientes,
dicen la edad de los viejos.»

Incluso este castillo es citado en el Quijote de Avellaneda, donde Cervantes es comparado con él al hablar de su vejez (en esta época el castillo estaba ya en ruinas) en el prólogo del libro:

«Y, pues Miguel de Cervantes es ya de viejo como el castillo de San Cervantes, y por los años tan mal contentadizo, que todo y todos le enfadan, y por ello está tan falto de amigos, que cuando quisiera adornar sus libros con sonetos campanudos, había de ahijarlos como él dice al Preste Juan de las Indias o al Emperador de Trapisonda, por no hallar título quizás en España que no se ofendiera de que tomara su nombre en la boca, con permitir tantos vayan los suyos en los principios de los libros del autor de quien murmura; ¡y plegue a Dios aun deje, ahora que se ha acogido a la iglesia y sagrado! Conténtese con su Galatea y comedias en prosa, que eso son las más de sus novelas: no nos canse.»

Posteriormente pasó por distintas manos como fueron la Catedral o la Alcaldía de Toledo hasta que lo compró el Estado debido a su estado de abandono declarándolo monumento nacional en 1874.

En el siglo xxi, el castillo está completamente restaurado y, tras servir sucesivamente como colegio menor, sede de las Cortes de Castilla-La Mancha y residencia universitaria, ahora lo hace como albergue y lugar de celebración de cursos y conferencias.

El análisis de los restos materiales encontrados invita a pensar en una construcción de época islámica que pudiera ponerse en relación con la inexpugnable fortificación toledana, alabada por las fuentes islámicas y con el papel de control ejercido por el Puente de Alcántara.

Pese a ello no se libró de la situación que venía padeciendo continuando en esa situación hasta 1945 en que se reconstruyó el edificio, instalándose un colegio menor que funciona como albergue y residencia universitaria.

A mediados del siglo XX

En esa reconstrucción, realizada entre 1945 y 1958, se respetó su trazado original. Para ello se aprovechó el perímetro exterior que se conservaba en pie, identificado con el edificio levantado a finales del S. XIV, y se construyó de nueva planta todo su interior.

Postal del Castillo de San Servando. Años 70

Desde entonces ha sido colegio menor, residencia universitaria, sede de las Cortes de Castilla La Mancha y actualmente Albergue Juvenil.

El castillo está realizado en mampostería y » de roja fábrica de ladrillo es el coronamiento de torres y de muros del costado meridional».

Vista aérea

Su planta es rectangular, orientada de sur a norte. Lleva torres circulares huecas en tres de sus esquinas, destacando una de ellas por su mayor envergadura. Cuenta también con otra torre intermedia en el lado sur. En las torres se conservan, sobre ondulados mensulones de piedra, matacanes de ladrillo, con un arquillo ornamental lobulado en el frente.

Fachada este

La puerta principal se abre en una especie de torre del homenaje, situada en la fachada norte que recuerda la gran torre albarrana de la Almofala y la Puerta del Sol. Actualmente la puerta principal se encuentra abierta en el la fachada este del edificio, dando entrada a la residencia universitaria.

Fachada oeste

Fachada oeste (poniente).
Torreón fachada oeste

Fachada norte

Web de referencia:

Leyenda del fantasma

Leer la leyenda en (enlace)

Habitación T4 en el castillo de San Servando

Web de referencia

Castillo de San Servando de Toledo | Portal de Cultura de Castilla-La Mancha (castillalamancha.es)

Castillo de San Servando – Wikipedia, la enciclopedia libre

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