
Introducción
Presentador: Ave, amigos de Imperium Romanum TV News.
Bienvenidos a nuestro programa «¿Me amas más que éstos?«, donde cada día les traemos una entrevista exclusiva con uno de los hombres y mujeres que acompañaron a Jesucristo durante su vida terrenal y que fueron testigos de su resurrección.
A través de sus relatos, podremos conocer más de cerca al Maestro, su mensaje, sus milagros, su pasión, su gloria. También podremos aprender de su ejemplo, su fe, su amor, su servicio, su misión.
Presentador del personaje
Hoy tenemos el honor de contar con la presencia de uno de los doce apóstoles, el que fue llamado el discípulo amado, el que recostó su cabeza sobre el pecho de Jesús en la última cena, el que escribió el cuarto evangelio y el apocalipsis. Él es Juan, el pescador de hombres, el evangelista, el teólogo.
- Considerado el precedente de la teología mística cristiana.
- Religión: Cristianismo
- Festividad: 27 de diciembre
- Atributos: Libro, águila, cáliz…
- Padres: Zebedeo y Salomé
- Nombre: Juan el Evangelista, Juan el Apóstol, san Juan el Divino…
Nativo de Galilea, era hermano de Santiago el Mayor e hijo de Zebedeo. Su madre podría ser Salomé. Fue pescador de oficio en el mar de Galilea, como otros apóstoles. La mayoría de los autores lo considera el más joven del grupo de «los Doce».
Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro.
Juan 18:15-16 biblia católica
Juan es conocido como «el discípulo amado», principalmente, porque era muy cercano a Jesús. También dio mucho énfasis al amor en sus escritos. El amor de Dios es un tema bastante relevante en sus cartas, no solo el hecho de recibir el amor de Dios, sino de expresarlo a Dios y a los demás y vivir en amor en medio de cualquier situación.
Uno de los momentos especiales que compartieron con Jesús fue su transfiguración. Allí vieron cómo su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. Vieron a Moisés y a Elías aparecer, y escucharon la voz de Dios Padre que les dijo: «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo!»
Juan fue el único de los discípulos que acompañó a Jesús en el momento de la crucifixión. Se mantuvo al lado de María, la madre de Jesús, en ese momento tan difícil y doloroso. Fue allí que Jesús le encomendó a Juan el cuidado de su madre, mostrando tanto su cariño como la confianza que tenía en él.
Nos va a contar cómo conoció a Jesús, qué le inspiró a seguirlo, y qué haría si el Sanedrín le ofreciera treinta monedas para que lo traicionara, como hizo Judas.
No se pierdan esta entrevista exclusiva e impactante, que les hará reflexionar sobre su propia fe y su amor por Cristo. Les aseguro que no se arrepentirán.
Pasemos ahora a escuchar a Juan, el testigo de la fe.
Conexión
Reportero: Buenas tardes, señor Juan. Es un honor poder hablar con usted, uno de los doce apóstoles de Jesús. ¿Podría contarnos cómo lo conoció y qué le inspiró a seguirlo?

Juan: Buenas tardes, reportero. Le agradezco su interés por mi historia. Conocí a Jesús por medio de Juan el Bautista, que era mi maestro. Un día, Juan el Bautista vio a Jesús pasar y dijo: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo«. Yo y otro discípulo nos acercamos a Jesús y le preguntamos dónde se alojaba. Él nos invitó a verlo y nos quedamos con él ese día. Desde entonces, lo seguí porque vi en él la verdad, la gracia y la gloria de Dios.
Reportero: ¿Qué te hizo seguirlo?
Juan: Yo era un pescador, junto con mi padre Zebedeo, mi hermano Santiago y mis amigos Pedro y Andrés. Un día, mientras estábamos reparando las redes, se nos acercó Jesús y nos dijo: “Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres”. Al oír eso, dejamos todo y lo seguimos. Él nos llamó a formar parte de su grupo de doce discípulos, y me dio el privilegio de ser uno de sus más cercanos confidentes.
Bordeando el mar de Galilea, (Jesús) vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.» Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan: estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.
Marcos 1:16-20
Reportero: Qué llamada tan sorprendente, señor Juan. Usted ha sido testigo de muchos milagros y enseñanzas de Jesús. ¿Cuál fue el momento más significativo para usted?
Juan: Es difícil elegir uno solo, porque todos los momentos con Jesús fueron maravillosos y profundos. Pero quizás uno de los más significativos fue cuando me permitió recostarme sobre su pecho en la última cena. Allí sentí su amor, su paz, su amistad. Allí me reveló el misterio de su pasión, muerte y resurrección. Allí me encomendó el cuidado de su madre, María, a quien desde entonces considero como mi propia madre.
Reportero: ¿Qué es lo que más te impresionó de Jesús? ¿Qué milagros o enseñanzas recuerdas con más claridad?
Juan: Jesús me impresionó por su amor, su autoridad y su humildad. Vi cómo sanaba a los enfermos, expulsaba a los demonios, multiplicaba los panes y los peces, caminaba sobre el agua, resucitaba a los muertos y hacía muchas otras señales. Pero también vi cómo se compadecía de los pobres, de los pecadores, de los marginados y de los niños.
Vi cómo enseñaba con sabiduría y con parábolas, revelando los misterios del reino de Dios. Y vi cómo se humillaba a sí mismo, lavando los pies de sus discípulos, orando al Padre y entregando su vida en la cruz.
Reportero: Sin duda, un momento muy especial, señor Juan. Pero no todos lo aceptaron como el Mesías. Algunos lo rechazaron y lo entregaron al Sanedrín, el tribunal judío, para que lo condenaran a muerte. ¿Qué haría usted si el Sanedrín le ofreciera treinta monedas para que lo traicionara, como hizo Judas?
Juan: Jamás traicionaría a Jesús por nada del mundo. Él es mi Señor, mi Salvador, mi Amigo y mi Hermano. Él me ha amado hasta el extremo y me ha dado todo lo que tengo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. No hay nada más valioso que él. Prefiero morir con él que vivir sin él.
Las treinta monedas no son nada comparadas con el tesoro que es Jesús. Él es el Alfa y el Omega, el Principio y el Fin, el que era, el que es y el que ha de venir. Amén.
Él es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, el Rey de reyes. No hay nada ni nadie que pueda separarme de su amor. Ni el dinero, ni el poder, ni el miedo, ni la muerte.
Yo estoy dispuesto a dar mi vida por él, como él la dio por mí.
De hecho, fui el único de los apóstoles que lo acompañó hasta la cruz, y allí vi cómo entregaba su espíritu al Padre. Pero también fui el primero en ver su tumba vacía, y el primero en reconocerlo cuando se apareció resucitado junto al mar de Galilea.
Reportero: ¿Cómo viviste la pasión, muerte y resurrección de Jesús? ¿Qué sentiste cuando lo viste crucificado y cuando lo viste resucitado?
Juan: La pasión, muerte y resurrección de Jesús fueron los momentos más difíciles y más gloriosos de mi vida. Sentí una profunda tristeza y angustia cuando lo vi arrestado, azotado, coronado de espinas y condenado a muerte. Sentí un gran amor y una gran fidelidad cuando lo acompañé hasta el Calvario y me quedé junto a su madre al pie de la cruz.
Sentí un gran dolor y una gran soledad cuando lo vi morir y lo sepultamos en el sepulcro. Pero sentí una gran alegría y una gran esperanza cuando lo vi resucitado al tercer día, cuando me llamó por mi nombre y cuando me encomendó el cuidado de su madre.
Sentí una gran paz y una gran misión cuando me envió con el poder del Espíritu Santo a predicar el evangelio a todas las naciones.
Reportero: Hay algo que me intriga. Según el evangelio que lleva tu nombre, tú eras conocido del sumo sacerdote, y por eso pudiste entrar con Jesús al patio de su casa cuando lo arrestaron. ¿Cómo es posible que tú, un pescador de Galilea, tuvieras esa conexión con el líder religioso de los judíos?
Juan: Es cierto que yo era conocido del Sumo Sacerdote, pero no te puedo revelar el motivo de esa relación. Era algo que el Señor me había encomendado, y que yo debía guardar en secreto. Lo único que te puedo decir es que esa relación me permitió ser testigo de lo que le hicieron a Jesús, y también interceder por algunos de sus discípulos, como Pedro, que negó a Jesús por miedo.
Reportero: ¿No temiste por tu vida al entrar en la casa del sumo sacerdote, donde estaban los enemigos de Jesús?
Juan: No, porque confiaba en la voluntad de Dios y en la protección de Jesús. Él me había dicho que yo no moriría, sino que permanecería hasta su venida. Además, yo sabía que mi misión era estar junto a él, y junto a su madre, en los momentos más difíciles. Por eso, no me importó arriesgar mi vida por amor a él.
Reportero: Qué testimonio tan impresionante, señor Juan. Usted es un ejemplo para todos los cristianos. Gracias por compartir su experiencia con nosotros. Que Dios lo bendiga y lo acompañe en su camino.
Juan: Gracias a usted, reportero, por escucharme y por difundir la buena noticia de Jesús. Que Dios lo bendiga también a usted y a todos los que lean esta entrevista. Y recuerden: Jesús vive, Jesús ama, Jesús salva. Amén.
Reportero: Devolvemos la conexión.
Devuelve la conexión

Presentador: La mención del nombre «Juan», antecedido por el de «Santiago» y el de «Cefas» (Simón Pedro), como uno de los «pilares» de la Iglesia primitiva por parte de Pablo de Tarso en su epístola a los Gálatas es interpretada por la mayoría de los estudiosos como referencia de la presencia de Juan el Apóstol en el Concilio de Jerusalén.
Por la forma de ejercicio del sacerdocio en esa época, no se descarta que Zebedeo pudiera ser levita, con una casa de paso en el barrio de Jerusalén habitado por esenios o en sus cercanías, y quizá con otra propiedad en Galilea, mientras la pesca en el lago podría ayudarle al sostenimiento familiar.
Muerte de Juan
Se piensa que Juan fue el único de los discípulos que murió por causas naturales. Juan vivió varios años en Éfeso, desde donde escribió sus 3 cartas (1, 2 y 3 Juan). Él fue bastante perseguido, especialmente por el emperador Domiciano, quien intentó matarlo sumergiéndolo en aceite hervido. Domiciano no logró su objetivo, y Juan fue destinado al exilio en la Isla de Patmos.
Fue en la isla de Patmos que Juan recibió la revelación de los últimos tiempos, desde allí escribió el libro de Apocalipsis. Se piensa que, luego de cumplir con su exilio, regresó a Éfeso y que murió de edad avanzada, por causas naturales.

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