Carta a el Poeta

Introducción

Sabemos, porque así ha sucedido con anterioridad en la novela, que, cuando Ana se siente frustrada, necesita lanzar lo más lejos posible sus penas, tiene la costumbre de enviarle cartas a su anónimo y misterioso amigo de Internet, a «El Poeta»

Si nos creemos eso de que de verdad no conoce la identidad de este amigo, porque en un primer momento, según el planteamiento inicial de la novela y así consta en este pasaje, éste es desahogo a un desconocido, dado que como se cuenta, ni siquiera acude a su director espiritual, no busca consejo, tan solo quitarse esa pena y frustración del corazón.

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Me sentía incapaz con Manuel, pero con la necesidad de hablar con alguien, más que escuchar lo que me fueran a decir, en vez de acudir a mi director espiritual, me pareció mejor opción mi anónimo amigo de Internet, quien en ocasiones anteriores tampoco me había contestado, porque parecía comprender que mis mensajes no eran más que un desahogo. 

Ana. Silencio en tus labios. Junio, 2003 (2)

Y si supiera quién es

Una hipótesis planteada en estas reflexiones del blog, justificada por varios pasajes, en los que mi subjetividad y creatividad como escritor se ha dejado influir por la personalidad del personaje, por eso de que sea Ana y no yo quien cuente su propia historia y quiera mantener una cierta discreción que en ocasiones la pone en evidencia.

La cuestión es que ella se ha hecho el firme propósito de no responder a las llamadas ni los mensajes de Manuel. Si quiere algo de ella, que acuda en persona, que ya tiene su dirección y por lo tanto sabe dónde vive.

Sin embargo, no vamos a desmentir el hecho de que se siente una chica enamorada, aunque éste no sea el chico perfecto y tampoco el que más le convenga, que si ya le ha fallado una vez, nadie descarta que haya una próxima por darle una confianza que no se merece, pero es que en el fondo le quiere, ha visto en él algo que los demás y él mismo parecen no haber visto.

Es más, como la propia Ana comenta en la novela, se lamenta un poco de que esa comunicación entre ellos se limite a las cartas y las llamadas de teléfono, dado que con el resto de la gente importante de su vida sí ha intercambiado las direcciones de e-mail. Esto es un alivio, porque para ella es una vía de escape, un sentirse menos controlada, pero también una frustración, porque dificulta la comunicación entre ellos

¡Qué pena más grande!

En su mensaje a «el poeta» le pone al corriente de su situación, consciente del acuerdo entre ambos de no ser demasiado claros en ese compartir cuestiones personales para no dar demasiadas pistas sobre la identidad, lo que condiciona y limita bastante el que o no contar.

Le habla de su novio, que ya tiene novio, aunque le aclara que la historia de amor ha sido breve. Por lo que sabemos de confidencias anteriores mencionadas en la novela, Ana recurre a este amigo para desahogarse contra la actitud de Manuel por lo que el hecho de que aluda a ese breve noviazgo es todo un cambio, aunque las noticias no sea demasiado positivas a causa de la ruptura por causa de ese desacuerdo en cuanto a la cita.

Alude a la próxima boda de su ex, de Carlos, reafirmándose en la pérdida de su interés personal por éste y que esa separación a la larga ha sido buena para los dos. Le da a entender que, en cierto modo, ella vive con el anhelo de tener una felicidad similar, que sueña con la idea de encontrar esa estabilidad en su vida y se siente un poco frustrada ante la evidencia de que se siente desencantada con Manuel.

Sin embargo, le confesé que con mi actual pareja tal vez no me mostrase tan comprensiva, que se trataba de un chico un tanto peculiar por quien aún me sentía tan enamorada o más que él día en que le había abierto mi corazón, pero que a la vez sentía que éste me daba con la puerta en las narices.

Ana. Silencio en tus labios. Junio, 2003 (2)

Ana con gesto triste (imagen oficiosa para la web) // Copilot designer

¿Le perdono?

No deberíamos meternos en conversaciones ajenas ni en los sentimientos de nadie sin su previo consentimiento, pero se trata de una novela, de buscar empatía con la protagonista, por lo cual el hecho de que nos lo cuente nos exime de responsabilidad.

Supongo que en el fondo lo que esperaba es que mi amigo me respondiera y dijera que actuaba de una manera estúpida, que, si tan enamorada estaba, perdía el tiempo por no querer recuperar el contacto con mi novio, me debía olvidar de eso de que éste fuera quien diera el primer paso por mucho tiempo que hubiera pasado sin saber nada de él.

Ana. Silencio en tus labios. Junio, 2003 (2)

En realidad, se puede entender que con este mensaje a su amigo lo que busca es convencerse a si misma y ceder en su postura, en esa cerrazón y actuar en favor de su corazón, que como suele ocurrirle en ocasiones, después de reflexionar sobre sus decisiones, se da cuenta de que no puede luchar contra sus verdaderos sentimiento.

De todas maneras, no hemos de olvidar que este mensaje de lo envía a su anónimo amigo del chat, aun en el hipotético supuesto de que sospeche o tenga la certeza de conocer su verdadera identidad. que con este mensaje tan solo pretende alejar de sí sus frustraciones. Que está casi segura de que «El poeta» no sabe quién se esconde bajo la identidad de «la Dulce gatita».

Malpensados

Siendo malpensados, podríamos llegar a pensar que lo que busca en el fondo es darle un empujón a Manuel, para que de verdad se comporte como ella espera, venza sus temores y se presente en su puerta para reconquistarla, que no se rinda por el hecho de que ella no le responda a sus cartas ni a sus llamadas de teléfono.

Pero eso sería como jugar con el subconsciente de mi creación literaria y quitarme la autoría de mi propia novela, darle demasiada potestad a los personajes, a los narradores.

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