Introducción
Como sabemos, Ana y Jessica pasan este verano de 1989 juntas en el St. Clare’s. La primera ejercerá de tutora/cuidadora responsable y la segunda de niña rebelde a la que hay que empezar a encauzar en la buena dirección antes de que sea demasiado tarde para modificar sus malos hábitos.
Ana ha estado este último curso como tutora novata y pendiente de las pequeñas travesuras de Jessica, de sus mil y una ingeniosas ocurrencias para llamar la atención y hacerse notar, para destacar y que su existencia fuera lo menos tranquila y rutinaria posible, aunque en el fondo ella misma se impusiera esas rutinas por costumbre.
Jessica, a lo largo de estos meses, tan solo se ha percatado de que Ana es una tutora/cuidadora con una actitud y personalidad un tanto diferente a lo acostumbrado. Esta es una chica joven envuelta en un halo de misterio que intenta ganarse el aprecio de todas las niñas. Que no es la típica «limpiamocos» ni de las que te manda a estudiar, si te ve aburrida.
Esta chica, tutora, no quiere que la llamen «Mrs. Catcher«, como queriendo marcar distancias y exigir un mínimo de respeto. A esta hay que llamarla «Ana» y pronunciarlo en español, aunque no tenga aspecto de ser española ni hispana. Se llega a saber que procede del pueblo de al lado, de Somerville, no de Boston. Además, pretende que se la trate con confianza, aunque, por otra parte, se muestra reservada con su vida personal.

Incluso dispone de coche propio, cuando lo habitual es que las tutoras del St. Clare’s conduzcan la furgoneta, que lleva en los laterales el logotipo de la entidad.

¿Quién es Ann Josephine Catcher (Ana)?
Se puede deducir que Jessica está acostumbrada a que, cuando llegan las vacaciones de verano, salvo quien se queda a cuidar de ella, obligada por su cabezonería, el resto está deseando disfrutar de la libertad de esas ocho semanas lejos de todo compromiso con el St. Clare’s y las niñas. Sin embargo, Ana se ha ofrecido voluntaria para quedarse todo el verano.
Con respecto a aquel verano, me queda la sensación de que Ana se quedó conmigo porque los planes que tenía para aquellos meses se le estropearon en el último momento, por lo cual, en vez de quedarse en su casa, sin nada que hacer, encontró como alternativa el quedarse conmigo, dado que, de todos modos, alguien habría de hacerlo, porque debido a mi actitud se descartaba que me enviaran al campamento o con una familia de acogida temporal.
Sabemos que es una recién graduada de la universidad y que entre sus pertenencias cuenta con un teléfono móvil, detalle que en 1989 no es algo muy habitual ni tampoco barato. Además, podemos pensar que si Jessica es conocedora de este detalle es porque no es algo que Ana oculte, sino algo que utiliza para ganarse el favor de las niñas, como la varita del hada madrina o algo así.
- ¿Qué universidad gradúa a sus alumnos para que acaben como cuidadoras de niñas pequeñas en una casa de acogida de barrio?
- ¿Qué ambiciones y expectativas tiene una chica que invierte cuatro años de su vida y una considerable factura económica en sus estudios para terminar limpiando mocos en una casa de acogida con presupuesto austero?
- ¿Qué chica que se puede permitir un teléfono móvil (personal) se conforma con un trabajo de nivel bajo?
- ¿Qué chica que se supone que es afable y divertida no tiene una vida privada y sentimental fuera del trabajo?
Porque, aunque el St. Clare’s sea una casa de acogida que depende administrativa y económicamente de la parroquia del barrio, como el colegio, no está gestionado por mujeres que hayan adquirido un compromiso secular, que hayan hecho sus votos. Estas son trabajadoras de las consideradas «normales», se supone que «vocacionales«.
Ana no comparte secretos ni confidencias.
Cuando nos aburríamos y no había nada que hacer, nos sentábamos en cualquier sitio y hablábamos. Me preguntaba por mis inquietudes, sobre todo en esos días en que yo estaba más charlatana.
Ana quiere y espera que Jessica se abra con ella y adopte una actitud menos agresiva o evasiva con la gente; se molesta por preguntarle. Sin embargo, si Jessica pretende saciar su curiosidad, lo que recibe es la callada por respuesta.

Jessica es una niña de ocho años, demasiado inocente e ingenua para hablar con ella de ciertas cuestiones, y Ana, por el momento, opta por la discreción y la prudencia en todo lo referente a su vida privada, tanto por el hecho de lo que ésta pueda interpretar de sus palabras como por lo indiscreta que se pueda mostrar a la hora de hablar de ello.
Se asume que no tiene nada de particular que a las niñas les guste hablar de sus cosas, de cómo les ha ido el verano, dónde han estado, qué han hecho. En este incipiente interés de Jessica por mejorar su vida social, el hecho de haber pasado el verano con Ana es un motivo para ganarse la curiosidad y el aprecio de las demás.
Jessica debería acercarse y ganarse la confianza de las demás por sí misma y no por la misteriosa vida de terceras personas.
Origen
- Esperando a mi Daddy. Friday, April 21, 1989
- Reflexiones personales

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